La revolución de la IA no es tecnológica, sino humana
«La IA no sustituye el talento humano, sino que lo amplifica dando lugar al “empleado aumentado”» Alberto Terol, responsable de Digital Change Management de Ferrovial

Alberto Terol, responsable de Digital Change Management de Ferrovial / Cedida
La inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar de las empresas, pero el verdadero reto empieza cuando deja de ser una herramienta y se integra en sus procesos. Alberto Terol, responsable de Digital Change Management de Ferrovial, explica cómo la compañía está abordando esta transformación para potenciar el talento, mejorar procesos y avanzar hacia profesionales «aumentados».
—En los últimos años hemos visto una auténtica aceleración en la adopción de herramientas de IA en las empresas. ¿Dónde cree que se está produciendo realmente el mayor cambio?
—La IA está transformando cómo accedemos a la información, cómo tomamos decisiones y cómo colaboramos. Además, hoy estamos empezando a ver cómo la IA modifica procesos completos, equipos enteros e incluso la manera en que se diseña el trabajo. Por eso creo que la verdadera revolución de la IA no es tecnológica, sino humana. Las empresas más avanzadas no están implantando una nueva herramienta; están reinventando la forma en la que trabajan.
—Algunas compañías están capturando valor de la IA con rapidez, mientras que otras todavía están en fases muy iniciales. ¿Qué factores marcan realmente la diferencia?
—La diferencia rara vez está en la tecnología. Las empresas que avanzan más rápido suelen compartir tres características: liderazgo comprometido, foco en casos de uso reales y una apuesta decidida por el aprendizaje. Muchas organizaciones siguen preguntándose qué herramienta de IA utilizar. Las más avanzadas se preguntan qué problema de negocio quieren resolver.
—¿Cómo se consigue que los empleados no vean la IA como una amenaza, sino como una oportunidad?
—Demostrando el valor real que aporta a su día a día. Cuando un profesional descubre que la IA le ayuda a preparar una reunión en minutos, analizar documentación compleja o automatizar tareas repetitivas, deja de verla como una amenaza y empieza a verla como una herramienta.
Además, es importante transmitir un mensaje muy claro: la IA no viene a sustituir el talento humano, sino a amplificarlo. En Ferrovial hablamos mucho del concepto de «empleado aumentado». La pregunta ya no es persona o algoritmo, sino cómo combinamos ambas para conseguir mejores resultados.
—¿Cómo se está llevando a la práctica esta transformación dentro de Ferrovial?
—En Ferrovial entendemos la IA como una capacidad estratégica para toda la compañía. Nuestra aproximación combina tres elementos: tecnología, formación y comunidad. A través de iniciativas como el Ferrovial Innovation Accelerator Program, estamos construyendo una cultura orientada a la experimentación y al aprendizaje continuo.
El recorrido de adopción ha evolucionado desde un trial inicial de Copilot M365 hasta su escalado a la organización, el impulso de Agent Builder, la experimentación con Copilot Studio y Cowork. Una de las claves está en crear una brújula compartida e impulsada por el Comité Ejecutivo: explicar hacia dónde vamos, por qué merece la pena el viaje y cómo cada profesional puede contribuir.
—¿Cómo está cambiando la IA el día a día de los profesionales dentro de una organización como Ferrovial?
—La IA está permitiendo que las personas dediquen menos tiempo a tareas administrativas y más tiempo a actividades que generan valor real para la compañía. Estamos pasando de una IA que responde preguntas a una IA que empieza a ejecutar tareas y coordinar procesos. La gran evolución será pasar de usar la IA para producir más resultados a utilizarla para rediseñar procesos completos.
«La IA no sustituye el talento humano, sino que lo amplifica dando lugar al “empleado aumentado”»
—¿Qué habilidades cree que serán más importantes en los próximos años para trabajar junto a la inteligencia artificial?
—Curiosamente, muchas serán habilidades profundamente humanas, como el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación, la resolución de problemas complejos y criterio para tomar decisiones.
También necesitaremos aprender a formular mejores preguntas. En la era de la algoritmia, no hay buenas respuestas para malas preguntas: el criterio humano estará cada vez más en saber definir el problema y decidir qué merece realmente ser automatizado.
—Una vez que una empresa decide apostar por la IA, ¿cómo se convierte ese potencial en resultados concretos?
—Empezando por el negocio y no por la tecnología. Siempre recomendamos identificar primero los «para qués» y después los «cómos». La clave es elegir procesos donde la IA pueda aportar valor tangible, desplegar soluciones rápidamente y medir resultados de forma rigurosa. Muchas organizaciones se quedan en pilotos. El reto consiste en convertir esos pilotos en nuevas formas de trabajar que generen impacto operativo real.
—¿Cómo se mide si una iniciativa de inteligencia artificial está funcionando realmente?
—Se mide por el valor que genera. Hay indicadores clásicos, como el ahorro de tiempo, mejora de la productividad, reducción de errores o velocidad de ejecución de procesos. Pero cada vez es más importante medir el impacto en el negocio. Nos gusta hablar de medir valor por proceso, no por persona.
—¿Nos puede poner algún ejemplo de cómo se está aplicando ya la IA en Ferrovial?
—Estamos impulsando escenarios donde la IA ayuda a preparar documentación compleja, analizar grandes volúmenes de información y acelerar procesos asociados a licitaciones. En el ámbito de las autopistas, una de las líneas estratégicas identificadas es el «smart pricing», donde la IA contribuye a optimizar decisiones relacionadas con tarificación. En el área Legal se utiliza ampliamente la IA para la gestión documental y preparar informes sobre riesgos contractuales. Y, en la operación de infraestructuras, se usan los «Large Vision Models» para interpretar vídeos de la operación, generando alertas e informes en segundos.
—¿Cómo imagina que será el trabajo dentro de cinco años?
—Creo que veremos organizaciones donde la colaboración entre personas y agentes de IA será completamente natural. Pasaremos de tener herramientas a tener equipos híbridos formados por personas y agentes. Pero el factor diferencial seguirá siendo humano.
La IA será una capa invisible que amplificará nuestras capacidades. Y precisamente por eso, el futuro no va de menos personas. Va de personas capaces de lograr mucho más.
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