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Faro de Vigo

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Los proyectos de eólica marina en Galicia cubren casi el 70% del consumo eléctrico

El último en abrir la tramitación, impulsado por Cobra, prevé 68 aerogeneradores al norte de Estaca de Bares | La compañía ofrece usar las estructuras flotantes para acuicultura

Parque eólico Kincardine de Cobra en Escocia. FDV

La Comisión Europea tiró de las orejas a España por el patente retraso en el envío a Bruselas de los planes de ordenación del espacio marítimo (POEM) que, entre otras cuestiones, identifican las zonas aptas para el desarrollo de la eólica marina. El plazo finalizó el 31 de marzo del año pasado. A la espera de la aprobación definitiva prevista para este otoño, los promotores han ido presentando sus proyectos de offshore en base a los borradores del Ministerio para la Transición Ecológica para cada demarcación. Hay cinco en total, sometidos ya a las consultas del resto de administraciones, organizaciones ambientales y representantes de los sectores afectados. Que no son pocos. Además de los usos energéticos, los POEM deben velar por la convivencia entre actividades –el tráfico marítimo, el turismo y la pesca, especialmente– y que ninguna de ellas suponga una amenaza para la diversidad medioambiental y el patrimonio natural. El diagnóstico inicial sitúa a Galicia entre las zonas con mejor recurso en España para la explotación de la eólica flotante. Iberdrola aspira a construir dos parques aquí; la alianza de BlueFloat y Sener impulsa otro; y Cobra acaba de iniciar la tramitación de una cuarta instalación. Entre todos juntan 3.180 megavatios (MW) de potencia y estiman una producción de 11.700 gigavatios/hora anuales, el equivalente a casi el 70% del consumo actual de electricidad en la comunidad.

La antigua filial de ACS repite parte de la argumentación que Iberdrola da para los parques San Brandán y San Cibrao y BlueFloat menciona también en el Nordés. El proyecto Galwind representa “una oportunidad energética, económica y medioambiental para dar respuesta al cambio climático”, apunta Cobra, con “una fuente de energía renovable que es una solución más dentro del mix que necesita Galicia”. “La riqueza de recursos, las características propias y las tendencias y desafíos del sector energético ponen de manifiesto una serie de oportunidades y retos para impulsar a Galicia como región libre de emisiones, líder en la transición energética”, añade la compañía en el documento inicial del proyecto, parafraseando los hitos recogidos por la Xunta en su Axenda Enerxética de Galicia 2030 y “el alto potencial y uso preferente” contemplado por el borrador de los POEM para la eólica marina en la comunidad.

El emplazamiento elegido “se sitúa fuera de las principales áreas naturales protegidas presentes en la zona de estudio”, según Cobra. A caballo entre dos de los polígonos destacados por los POEM al norte de Estaca de Bares, el parque Galwind ocupa un área de 164 kilómetros cuadrados. Tiene 68 aerogeneradores y dos subestaciones elevadoras con líneas de evacuación hacia el nudo de Sabón (A Coruña) y el de Xove (Lugo), de 95 y 45 kilómetros de longitud, respectivamente. Los mismos puntos de conexión que quieren los parques de Iberdrola y BlueFloat.

Cobra apuesta por turbinas de 14,7 MW de potencia, “equipos de muy alta capacidad de generación adaptados a condiciones de oleaje, viento y corrientes característicos de la fachada noratlántica y a las profundidades sobre las que se ubica”, a entre 160 y 299 metros. No se decanta de momento por un tipo de subestructura flotante para sostener los molinos. De referencia presenta la plataforma empleada en el parque Kincardine en Escocia, instalada por la propia compañía y con parte de la estructura fabricada en Navantia Fene. El grupo esgrime la “experiencia en el desarrollo, construcción y explotación de un parque eólico marino en el mar del norte –“siendo en el momento de su finalización el mayor parque flotante del mundo”, recuerda– “desde su génesis en las fases de desarrollo, hasta la construcción y explotación”.

Aerogenerador y plataforma flotante del parque Kincardine en Escocia. FDV

Al astillero gallego se refiere expresamente en el proyecto remitido a Transición Ecológica como posible nuevo proveedor. “En función del diseño elegido y del material utilizado, unidad flotante de hormigón estructural o en acero, se definirá el proceso de fabricación más adecuado –señalan los técnicos–. De forma general, las plataformas de acero hacen uso de astilleros de construcción naval, en este caso Navantia sería una alternativa por la cercanía”. En caso de optar por hormigón, los responsables de Cobra barajan el puerto exterior de A Coruña o el de Gijón para la elaboración.

Proyecto del parque eólico marino Galwind.

El documento inicial del proyecto, que sirve de referencia al departamento dirigido por Teresa Ribera para trasladar a la compañía qué debe recoger el informe a fondo necesario para la declaración de impacto ambiental, esboza algunas de las medidas “compensatorias” que Cobra está dispuesta a estudiar. Propone “fomentar la formación profesional con cursos específicos” para disponer de técnicos especializados en operación y mantenimiento del parque entre la población de los concellos en el área de afección; quiere negociar con la Consellería do Mar la realización de “estudios y censos periódicos del estado de las especie de interés pesquero” de la zona de implantación; estudiar “sinergias” con el sector acuícola para adaptar el diseño de la plataformas a su uso a la vez como instalaciones de acuicultura; y establecer convenios de colaboración con autoridades portuarias locales para electrificar la flota dedicada a la pesca y el turismo con parte de la generación del propio parque. 

Xunta, Puerto de A Coruña y Redeia impulsan el primer parque flotante experimental en las costas gallegas

La Xunta da definitivamente un giro de 180 grados en su visión de la eólica marina en Galicia, una tecnología a la que inicialmente miraba de lado por el posible impacto en la actividad pesquera y que ahora sirve de pata fundamental en su hoja de ruta para la descarbonización de la economía y el acelerón renovable. Hasta el punto que el Ejecutivo regional se convertirá en impulsor del primer prototipo offshore en las costas en colaboración con el Puerto de A Coruña y Redeia, la antigua Red Eléctrica de España (REE) y encargada del transporte de la electricidad en el país. El presidente Alfonso Rueda anunció ayer tras la reunión semanal de su equipo que la plataforma se ubicará a unos 10 kilómetros frente al puerto exterior coruñés. La inversión ronda los 12 millones de euros. Contará con dos o tres aerogeneradores y una potencia de 30 megavatios (MW) para probar tecnologías, como ya sucede con las iniciativas de PLOCAN en Canarias y el BIMEP de País Vasco, y a la vez realizar estudios “relacionados con el medio marino y la biodiversidad”.

De hecho, Rueda enmarcó el proyecto en el Observatorio de Eólica Marina que la Xunta impulsó para abrir el diálogo con el sector de la pesca y las industrias del metal. El objetivo de la plataforma de testeo sigue esa misma filosofía, “establecer líneas de colaboración que contribuyan al adecuado desarrollo de las energías marinas en Galicia con respeto, equilibrio y compatibilidad” con el resto de actividades y “la preservación del ecosistema”.

El Consello da Xunta dio vía libre ayer al Protocolo Xeral de Actuación que firmará con la Autoridad Portuaria de A Coruña y Redeia. No hay más detalles sobre el papel que jugará cada una de las entidades, ni tampoco el reparto de la inversión, aunque la intención es optar a las ayudas habilitadas a cargo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Ejecutivo central para energías marinas y el Perte de renovables. En el sector apuntan al liderazgo del puerto coruñés, que tenía entre manos la idea de probar la tecnología flotante “desde hace años”. “Galicia cuenta con uno de los principales recursos eólicos marinos no solo en España, sino de Europa, tanto en el potencial de generación de energía como en el desarrollo tecnológica e industrial”, subrayó Rueda, que apremió a Transición Ecológica a aprobar cuanto antes los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) para definir los lugares de implantación de la offshore

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