La energía eólica marina pide paso

Representantes de distintas empresas gallegas apuestan en un foro celebrado en Vigo por facilitar la implantación de esta tecnología en la comunidad

Acebrón, Guldrís, Silva, Regades, Pazos y Mallón. |   // RICARDO GROBAS

Acebrón, Guldrís, Silva, Regades, Pazos y Mallón. | // RICARDO GROBAS / néstor villamor

“A día de hoy ya podíamos estar en el agua”. Es la advertencia que ha lanzado la directora de Desarrollo Corporativo y Sostenibilidad de la energética gallega Greenalia, Beatriz Mato. “Está bien tener una hoja de ruta de energía eólica marina y planes de ordenación del espacio marítimo, pero, mientras nosotros nos estamos centrando en la teoría, en Inglaterra, en Francia y en Alemania ya están en el agua”.

La también exconselleira de Medio Ambiente lanzó este guante a las administraciones durante su intervención en el II Foro Industrial de Fondos Europeos de Recuperación, celebrado ayer en Vigo y al que acudieron representantes de distintas empresas gallegas. Y a continuación detalló las ventajas competitivas de las que ya dispone Galicia en este campo frente a otros territorios: es la comunidad española con más kilómetros de costa, dispone de la industria del naval y del metal “mejor preparada”, tiene puertos “perfectamente preparados” para dar respuesta al ensamblaje de plataformas y cuenta con productores y promotores preparados para asumir la demanda.

“El momento de la eólica”

En este sentido, el director industrial del centro tecnológico Aimen, David de Vicente, recordó que “en Galicia ya se apostaba por la eólica marina cuando en España nadie apostaba por la eólica marina”. También Rafael Morgade, responsable de Transformación Digital e Industrial en Navantia Ría de Ferrol, entiende que “es el momento de la eólica” y ha dejado patente su apuesta por la marina. “No podemos estar dándole vueltas porque los demás no están dándole vueltas. Tenemos la experiencia de prototipos que están funcionando y que en otros países están dando buenos resultados”. Ha llamado, además, a la colaboración entre distintos astilleros porque “Navantia no tiene capacidad sola para esa posible demanda que va a existir”.

Una de las cuestiones que salieron a la luz en el foro, organizado por la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia (Asime), es que, cuanto más se asiente la industria en otros países, menos lo hará en Galicia, ya que quienes llevan la delantera en este campo “no solo están ocupando un lugar en el mar, sino en toda la cadena de valor que se tiene que desarrollar en el norte de Europa y a la que se puede dar respuesta desde aquí”, según destacó Mato, que advirtió: “El reloj corre en nuestra contra; el semáforo está en ámbar”.

Y el tiempo corre por partida doble, ya que, además, los 140.000 millones de euros de los fondos europeos Next Generation tendrán que haberse ejecutado en 2026.

Los fondos fueron invocados de distintas maneras a lo encuentro del foro. Uno de los puntos en los que coincidieron los participantes fue en su doble naturaleza, ya que representan una oportunidad, pero “también un riesgo”, en palabras del delegado de Iberdrola en Galicia, Francisco Silva. En concreto, las trabas burocráticas hacen que sea difícil acceder a dichos fondos, subrayaron varios ponentes. El peligro, a juicio de Silva, consiste en que “no seamos el país que más se aproveche de esos fondos y que se aprovechen mejor en otros sitios, con lo que se crean desventajas competitivas para nuestra industria”.

También Silva verbalizó una de las preocupaciones que más se reiteraron durante el foro: la dependencia energética del extranjero. Con referencias más o menos explícitas a Rusia, varios ponentes incidieron en el reto que supone para el sector energético el tener que realizar no solamente una transición, sino también volverse independientes con respecto terceros países.

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