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Transición Ecológica marca cinco áreas de eólica marina en Val Miñor, Ortegal y Lugo

Recreación de aerogeneradores en medio del mar

Recreación de aerogeneradores en medio del mar FDV

La eólica es solo uno de los muchos sectores que miran al mar en busca de su futuro. También lo hacen otras actividades de I+D+i, más allá de las vinculadas a la energía para las pruebas con nuevas tecnologías de generación; o, sin ir muy lejos, los puertos, que manejan importantes ampliaciones de las zonas de servicio por el aumento de los flujos de importación y exportación; las extracciones de arena destinadas a la protección de la costa; y por supuesto, la acuicultura. “Todas ellas deberán asegurar que su desarrollo y crecimiento es compatible con los objetivos de la sostenibilidad, máxime si se tiene en cuenta la agenda política actual, que prevé incrementar de forma notoria la superficie marina protegida hasta el umbral del 30%”, destaca el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el borrador de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM).

Gran parte de la franja marítima de Galicia cuenta con viento de calidad

Son cinco, uno por cada demarcación para radiografiar qué usos se dan a esas franjas de litoral y las posibles incorporaciones “sin comprometer el buen estado ambiental del medio”. El correspondiente a la fachada noratlántica va desde la frontera de Galicia con Portugal hasta el límite de País Vasco con Francia y su publicación era muy esperada porque, como ya avanzó el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y el propio ministerio en los estudios previos de los POEM, ahí “sobresale una amplia área de interés para el desarrollo de la energía eólica”. “Se trata de una zona que cubre gran parte de la franja litoral de la demarcación en su parte noroeste y oeste, con valores elevados de intensidad de viento”, apunta el informe, “particularmente gran parte de la franja marítima que rodea la comunidad de Galicia, que se halla bajo la influencia de los frentes atlánticos y que presenta máximos en su vértice noroeste”. ¿Significa eso que toda la región es apta para colocar eólica offshore? Ni mucho menos. Con el cribado por la colisión con otras actividades, el borrador del POEM concluye que en Galicia hay cinco posibles puntos o “polígonos” con potencial: frente al Val Miñor, a Ortegal y en A Mariña de Lugo, a un mínimo de 20 kilómetros mar adentro.

El Grupo de Trabajo ad hoc de energías renovables en los POEM identificó en una primera fase las zonas “donde el recurso eólico, desde el punto de vista estrictamente teórico y técnico, podría ser explotado”. ¿Con qué criterios? Un límite de profundidad de hasta 1.000 metros, vientos que soplan una media anual de 7,5 metros por segundo y proximidad a una subestación eléctrica en tierra para volcar la producción.

El primer filtro aplicado por los expertos de Transición Ecológica, otros ministerios y las autoridades autonómicas a esas ubicaciones potenciales fue el valor ecológico con tres posibles categorías: zonas rojas de prohibición tanto a parques cimentados al lecho marino como a los flotantes por la incompatibilidad con el entorno, zonas amarillas con restricciones y zonas libres de prohibiciones. En estos dos últimos grupos, donde en principio es posible la convivencia, se centró el análisis de “las interacciones con otros usos y actividades marítimos” para “hacer una identificación preliminar de las zonas más viables para el desarrollo de parques eólicos, independientemente de los estudios técnicos de profundidad y procesos de evaluación ambiental pertinentes que deberán llevarse a cabo para cada proyecto que finalmente se pretenda realizar”.

Los POEM descartan en la demarcación noratlántica “las áreas que registren una elevada intensidad del tráfico marítimo” o formen parte de rutas nacionales e internacionales de navegación; zonas que sirvan para establecer “pasillos de navegación para el acceso” a los puertos de Ferrol, A Coruña, San Cibrao y Burela; espacios “que estén en el ámbito de las zonas de ejercicios militares” o que interfieran “con las servidumbres aeronáuticas” en el control de los aviones; donde existan “hábitats de interés comunitario” o patrimonio cultural subacuático; y las reservas para actividad acuícola, “tanto las detalladas en el inventario de usos presentes como en el de usos futuros de la planificación sectorial”.

El plan recuerda que la planificación acuícola recoge todo el mar territorial

Con las instalaciones que funcionan ahora, “raramente se aprecian interacciones con la zona de recurso eólico de interés” porque “la gran mayoría” son bateas de cultivo de mejillón ubicadas “principalmente en las rías gallegas, a resguardo de las condiciones climáticas”. Las cosas cambian a la hora de estudiar la implantación de offshore con el desarrollo a futuro de la acuicultura en Galicia. “Esto no ha sido posible en el caso de las zonas propuestas por Galicia –apunta el borrador– ya que esas zonas ocupan la totalidad del mar territorial”. Concretamente, todo el espacio hasta una distancia a costa de 12 millas náuticas, unos 22 kilómetros.

Los cinco “polígonos” gallegos para la eólica marina y los tres del resto de la demarcación noratlántica “presentan ciertas interacciones con el resto de los usos y actividades”, especialmente la planificación acuícola de Galicia en tres de las zonas señaladas como compatibles al norte de la comunidad. Quedaría al margen la de Val Miñor y la más grande en Ortegal. El POEM deja claro que en la tramitación de los parques habrá que evaluar “áreas de fondeo prohibido y trazados de cable y otras conducciones submarinas, impacto paisajístico y pesca artesanal y cualquier otro uso que pueda estar aconteciendo en las zonas”.  

POEM: Potencial eólica marina

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