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Faro de Vigo

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Sálvora vuelve a ser destino “starlight”

La enigmática isla arousana recupera las visitas nocturnas

Participantes en una de las sesiones "starlight" de la isla de Sálvora, el verano pasado. M. MÉNDEZ

 Ya se explicó hace unas semanas que la enigmática isla de Sálvora se está convirtiendo en uno de los destinos más demandados por los turistas en puertos desde los que salen embarcaciones hacia ese territorio, tales como O Grove, Ribeira o Portonovo. Ahora puede añadirse que, además de intensificar la frecuencia de singladuras, en algunas navieras anuncian una reedición de su programa estival de sesiones “starlight”.

Es decir, que se vuelve a ofrecer a los visitantes la posibilidad de disfrutar de un entorno único también cuando se pone el sol y se hace de noche.

Esto permite descubrir, de un modo totalmente diferente y sorprendente, una de las principales joyas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia. Un territorio insular, cabe recordar, que junto al archipiélago del que forma parte y al que da nombre fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Xunta.

Separada de tierra firme unos tres kilómetros (respecto a Ribeira) y con una superficie de casi 190 hectáreas, Sálvora se caracteriza por la existencia de un emblemático faro, que ha salvado muchas vidas a lo largo de la historia, y la presencia de tres playas de arena blanca y fina.

Al igual que por el conjunto arquitectónico que conforma su antigua aldea, situada al nordeste de la isla y en la que se identifican ocho viviendas con sus cuadras y la vieja escuela con su patio de recreo.

Sálvora, un paraíso diferente

Sálvora, un paraíso diferente Manuel Méndez

Es todo esto lo que puede disfrutarse en sesiones “starlight” como las que van a desplegar en verano la empresa de aventura Alecrín y la naviera Cruceros do Ulla-Turimares; la primera de las expediciones el próximo día 25, con salida a las 20.00 horas en el puerto de O Grove y regreso al mismo lugar al filo de la una de la madrugada.

Una isla, un naufragio, la puesta de sol, la aldea y mucho más”. Esa es la invitación que lanzan dichas firmas cuando convocan esta cita con el firmamento, ya que los participantes en la misma no solo contempla la puesta de sol al lado del faro, sino que, ya tumbados sobre el suelo de la plaza central de la aldea, tienen oportunidad de observar e identificar todo tipo de astros y constelaciones.

Un lugar carente de contaminación lumínica

Lo hacen con ayuda de las guías de la actividad, que no solo enseñan a ver el cielo con otros ojos y en un lugar carente de contaminación lumínica, sino que cuentan a los asistentes todo tipo de historias, leyendas y anécdotas vinculadas con la isla y, sobre todo, relacionadas con los tiempos en los que estuvo habitada y fue escenario de naufragios tan trágicos y cinematográficos como el del “Santa Isabel”.

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Sálvora, una forma diferente de hacer turismo Manuel Méndez

Flanqueada por islotes tan populares como Noro y Vionta, y adscrita a la parroquia de Aguiño (Concello de Ribeira), Sálvora cita así a niños y adultos que, por 20 y 35 euros, respectivamente, deseen vivir una aventura diferente en un territorio aún desconocido por la mayor parte de la población que está habitado por caballos, ciervos, gaviotas, conejos, ratoneros e infinidad de aves paseriformes.

La flora y la fauna enriquecen el territorio insular


Una de las claves del éxito del Parque Nacional de las Illas Atlánticas radica en la importancia de la flora y la fauna en cada uno de los espacios que integran ese espacio marítimo-terrestre. Y en este sentido, la isla de Sálvora juega un papel destacado, sobre todo debido a que durante décadas ha sido un territorio inalcanzable para la mayoría de los ciudadanos, y por tanto no se ha visto afectado de manera llamativa por la actividad humana.

Parques Nacionales destaca que la luz y las olas, junto con la profundidad y las características del sustrato, condicionan la distribución de la flora marina, mientras que al analizar la flora terrestre hay que tener presente la presencia de playas y dunas "que obligan a las plantas a presentar especiales adaptaciones, como colores claros que reflejen la luz, raíces muy profundas o bulbos de reserva de agua".

Son plantas "de distribución muy restringida y de protección obligada, siendo el barrón, la azucena de mar y el alhelí de mar algunas de las especies representativas".

Sin olvidar al perejil de mar, la manzanilla marina y la Angelica pachycarpa, "como planta exclusiva del noroeste peninsular, asociada a los acantilados frecuentados por colonias de gaviotas".

Respecto a la fauna, puede citarse a la gaviota patiamarilla, el cormorán moñudo, gaviota sombría, el paíño europeo y aves invernantes o en paso migratorio como el cormorán grande, alcatraz, pardela balear, alca común y arao común.


Además de formado por una variada y atractiva vegetación autóctona que acompaña a elementos arquitectónicos de tanta relevancia como la propia aldea, el museo formado en la vieja fábrica de salazón, la capilla, los hórreos, la fuente o el lavadero.   

Además del faro antes aludido, situado en un edificio con planta en forma de “U” y de torre octogonal adosada a la fachada posterior que, por encima de la cornisa, adopta una forma cilíndrica hasta la base de la linterna.

Un faro de 1917

Una torre de tronco piramidal realizada en cantería vista con un doble balcón superior que empezó a construirse en 1912 y se entregó en 1917, instalándose el aparato de iluminación y linterna a finales de 1921, después del naufragio del vapor “Santa Isabel”.

¿Quieres visitar la aldea de Sálvora?

¿Quieres visitar la aldea de Sálvora? Manuel Méndez

Fue en 1930 cuando se revistió su fachada de baldosa y en 1954, cuando se realizaron las obras de ampliación de este faro que sustituía al original, aquel mucho más pequeño y situado en Punta Besuqueiros, siendo inaugurado el 29 de julio de 1853 y en funcionamiento hasta principios del siglo XX.

Una visita aconsejable

Gonzalo Naveiro, al frente de Cruceros del Ulla Turimares, insiste en la importancia social, cultural y turística de esta isla arousana. De ahí que anime al público a visitarla, tanto en las sesiones “starlight” como aprovechando las rutas que organiza su empresa con horario diurno y salida hacia Sálvora desde O Grove y Ribeira.

Expediciones a bordo de barcos como el “Gran Cormorán Jet” o el “Fly Delfín” que, dicho sea de paso, se complementan con las excursiones que promueve hacia las islas Cíes y Ons.

Un poco de historia

Puede recordarse que esta isla fue adquirida en 2007 por la desaparecida Caixa Galicia -por 8,5 millones de euros-, siendo posteriormente comprada por el Ministerio de Medio Ambiente junto a Vionta y Noro.

Tras ese proceso administrativo la Xunta figura como titular de Sálvora -desde el 1 de julio de 2008-, iniciando así, junto al Estado central, el proceso de rehabilitación.

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Así es la enigmática aldea de Sálvora Manuel Méndez

Tal y como explican en la Mancomunidade de Municipios de Arousa Norte, "en el año 899 el rey Alfonso II donó Sálvora al Cabildo Catedralicio de Santiago, que la reclamó con el fin de obtener recursos para su sustento.

"Esta donación, que incluía Ons, Tambo, Arousa, Cíes y Framio, fue confirmada por Ordoño II al obispo Sisnando en el año 911", añaden en la mancomunidad arousana.

"Ya en el año 1120 la isla fue invadida por naves sarracenas que se refugiaron en ella esperando refuerzos cuando se disponían a invadir estas tierras, más la tardanza de aquella ayuda, hizo que los navíos cristianos enviados por orden del arzobispo de Santiago se apoderasen de las naves invasoras, frenando por largo tiempo estas incursiones", relatan.

Visita al archipiélago de Sálvora a bordo del pesquero escuela "Chasula". M.M.

En 1770 "el comerciante coruñés Jerónimo de Hijosa instaló por poder una fábrica de secado y salazón de pescado, a la que en 1960 se añadieron dos torres y almenas, y hoy es conocida como O Almacén, siendo la primera factoría de salazón de Galicia", añade Arousa Norte.

Durante las décadas posteriores se produjeron otros muchos acontecimientos que, por su calado y trascendencia, también forman parte de los libros de historia, y desde luego vale la pena conocerlos, para entender mejor todo cuanto rodea al pasado de los arousanos.

Año 1862

Pero en esta ocasión hay que saltarse esos capítulos y situar el lector en 1862, que es cuando el Ministerio de Obras Públicas construye el faro de la isla. Y de esa época cabe pasar a 1904, cuando Sálvora fue expropiada por el Estado, que construyó un vial interior, un pequeño muelle y el faro actual, inaugurado en 1921.

Arousa Norte explica que el Estado construyó entonces "un pequeño muelle en la playa del Almacén, frente a la taberna que el ya marqués consorte de Revilla, más tarde, convirtió en Capela de Santa Catalina".

Año 1958: Casi 1,3 millones de pesetas

Ya en 1958 "la familia Otero-Goyanes recuperó la propiedad de la isla, junto con los islotes de Vionta y Noro, estando la isla libre de cargas fiscales y siendo el precio de compra al Estado Español de 1.293.758 pesetas de la época.

Joaquín Otero Goyanes, general auditor de la Armada, consiguió una concesión de los bienes del Estado, en régimen de usufructo, por 99 años, que en la práctica por las condiciones de la concesión, supuso una cesión de titularidad de playas, caminos y fuentes, que en seis ocasiones fue ratificada por los tribunales".

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De visita en la isla de Sálvora Manuel Méndez

Las historia añade que en 1960 Joaquín Otero "reconstruyó la Fonte da Telleira, llamándola Fonte de Santa Catalina, adornada con los peldaños de la escalera de caracol del faro viejo, mientras que otros restos fueron empleados en las torres añadidas al almacén y en un lavadero".

La llegada de un tractor y un generador eléctrico

Por aquel entonces también se transportó un tractor a la isla arousana, al tiempo que se instalaba un generador eléctrico. Pero la Mancomunidad de Arousa Norte aclara que "poco durarían ya los colonos, que reclamados por la instalación en tierra de industrias propiedad de la familia, decidieron irse a vivir al continente; si bien es cierto que, aún así, el último habitante abandonó la aldea en 1972".

Y esta es, de manera muy resumida, la historia que rodea a esta para muchos desconocida isla, bañada por aguas del Atlántico y la ría de Arousa.

¿Por qué este archipiélago es Bien de Interés Cultural?

Sálvora y su archipiélago suenan a pasado. Recuerdan trágicos naufragios, pero también evocan momentos históricos y permiten entender lo dura que fue la vida para muchas generaciones. Pero este espacio insular que preside la boca de la ría de Arousa y pertenece al Concello de Ribeira es también futuro, ya que se ha convertido en algo así como un gran museo viviente donde descubrir nuevas sensaciones.

Y más aún desde que se ha convertido en Bien de Interés Cultural (BIC) de Galicia, ya que así se preservan su pazo, su capilla, su faro o su cruceiro. Al igual que los hórreos, la emblemática fuente, el lavadero, la vieja aldea y, en definitiva, todos y cada uno de los elementos que, a modo de obras de arte, integran este singular museo.

El manejo de los caballos de Sálvora. Iñaki Abella

Puede recordarse, aunque ya se explicó en otras ocasiones, que el pazo es una antigua fábrica de salazón muy próxima al mar que en 2009 y 2010 fue reformado. Es un inmueble compuesto por tres naves, aunque dos de ellas constituyen un único espacio.

La capilla es una antigua taberna que en 1960 -al tiempo que la fábrica salazonera se convertía en pazo- empezó a utilizarse para rendir culto a Santa Catalina.

También destaca en este BIC, que lo es en la categoría de "paisaje cultural", el cruceiro de piedra, "localizado en una elevación pétrea próxima a la capilla e inmediata al camino que lleva a la aldea, está formado por un pedestal cúbico de granito".

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De ruta en la isla de Sálvora Faro de Vigo

Igual de importantes son el monumento a la sirena, una escultura de granito de tres piezas situada en la orilla de la playa, o el pozo del pazo, que abastecía de agua al antiguo almacén.

La "telleira", la fuente de Santa Catalina y siete hórreos

Entre los elementos protegidos por el BIC se encuentran una vieja "telleira" y los muros de cierre de la isla.

La primera era una fábrica "de la que hoy solamente quedan restos, entre los que destaca el horno de cocer el barro".

Pero en su entorno se sitúan "elementos como la fuente de Santa Catalina, situada en el camino que une el almacén y la aldea, construida en piedra con un diseño y calidad muy elaborados; el puente de losas y el molino de agua de la tejería".

En cuanto a los muros, la Xunta explica que "la accesibilidad a los materiales pétreos existentes en la propia isla facilitó la construcción de una gran cantidad de cierres que acotan y dividen el territorio, marcando y delimitando las diversas propiedades y protegiendo los cultivos de los vientos y del acceso de animales".

Casi todos "están construidos con la técnica tradicional de la piedra en seco y sin masa de unión".

Añade el expediente del BIC que "el sistema constructivo empleado fue el tradicional, con muros pétreos en seco con estructuras de madera para las cubiertas de teja a dos aguas y carpintería de madera para puertas y ventanas".

Este conjunto se completa con el camino que discurre por el lado oriental de la isla, un lavadero, siete hórreos y una fuente.

Junto a tales elementos, la "Mesa de la Marquesa", un conjunto de mesa y bancos de piedra con vistas a la ensenada; como también el ahora ruinoso molino situado al sur de la isla, de una sola muela, planta rectangular y tejado a dos aguas.

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Los barcos de pasaje: un reclamo nacional que nunca falla Manuel Méndez

El camino que da acceso al faro desde el muelle de la isla y el propio puerto, que se encuentra en la parte más antigua de Sálvora, también son relevantes.

Los caminos y el conjunto arquitectónico del pazo

Al diferenciar entre los elementos protegidos como BIC hay que referirse al sistema viario, tanto a una amplia red de caminos creados con una finalidad concreta, como a la calzada que lleva al faro o los senderos que comunican el pazo y la aldea.

Pero también a los surgidos a consecuencia del tránsito de personas y animales, "que resulta aconsejable conservar con las adecuadas medidas de integración ambiental para su mantenimiento y uso sostenible".

A esto se suma el conjunto arquitectónico del pazo-almacén, "que tiene origen en una factoría de secado y salazón de pescado y fue transformado para conseguir un aspecto de residencia palaciega".

En este inmueble principal destacan la antigua fábrica de salazón, un anexo a la misma sobre el que se construyó la atalaya norte, las atalayas sur y norte, adosadas a la antigua fábrica y la factoría de salazón de Jerónimo de Hijosa.

Como también la taberna marinera reconvertida en capilla; un crucero con cruz que representa a Cristo y a la Virgen, la escultura de una sirena, un pozo, una mesa de granito, un molino de agua y una cruz metálica en homenaje a las víctimas del naufragio del "Santa Isabel", ocurrido en 1921.

Como lo son los restos de una cruz de mármol blanco -fue destruida por un temporal- colocada en memoria de Carlos Verdier Escobar, víctima del naufragio del vapor "Santa Isabel"; o los restos de los lavaderos del faro, "formados a partir de piedras existentes en el lugar y otras añadidas con el objeto de crear pilas donde se acumula el agua".

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