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Sálvora, otra forma de entender el turismo

Sálvora, un paraíso diferente Manuel Méndez

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Sálvora, un paraíso diferente Manuel Méndez

Mucho se ha comentado ya en los últimos años de las potencialidades medioambientales y turísticas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, donde Cíes y Ons son, quizás, los archipiélagos más conocidos a nivel nacional e internacional.

Como mucho se ha dicho, también, de la riqueza que atesoran sus otras dos joyas estratégicamente situadas en la ría de Arousa, como son el archipiélago de Sálvora, enclavado en su bocana, para presidir la llegada y el adiós de cuantos navegan por la que es una de las principales reservas de fitoplancton del mundo, y Cortegada, la isla situada en el extremo contrario, en las resguardadas aguas interiores de Vilagarcía.

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Sálvora, una forma diferente de hacer turismo Manuel Méndez

Cabe hacer mención especial al Bien de Interés Cultural (BIC) Archipiélago de Sálvora, un paraíso recuperado por la Xunta hace dos décadas para convertirse en un espacio de disfrute público al abrigo del Parque das Illas Atlánticas.

Como también se contó en otras ocasiones, Sálvora encierra belleza, nostalgia, misterio y emociones a partes iguales, de ahí que se haya convertido en motivo de inspiración para todo tipo de leyendas e incluso en escenario y argumento principal de la película “La isla de las mentiras”, basada en el trágico hundimiento del buque “Santa Isabel”.

Además de todo esto, Sálvora se refuerza cada día que pasa como un destino turístico tan entrañable como innovador, capaz de fundir naturaleza, astronomía, historia, cultura, ornitología, gastronomía y paisaje en un mismo paquete.

El Parque Nacional de las Islas Atlánticas lo hace posible, por ejemplo, con jornadas como la llevada a cabo entre la noche del viernes y la madrugada de ayer. Una sesión con la que presentar a la isla como “destino starlight” en la que un centenar de afortunados participantes pudieron vivir una experiencia tan innovadora como entretenida.

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De visita en la isla de Sálvora Manuel Méndez

Lo hicieron de la mano de la naviera Cruceros del Ulla Turimares, a bordo de uno de los barcos de pasaje más modernos de cuantos operan en Galicia –el “Fly Delfín”– y guiados por la empresa de actividades y aventura Alecrín.

Los viajeros se embarcaron en el puerto de O Corgo (O Grove) y tras apenas cuarenta minutos de tranquila navegación entre bateas, con una merienda a bordo a base de mejillones de la ría cocidos, pudieron adentrarse en el universo de Sálvora.

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De Ruta en la isla de Sálvora Faro de Vigo

Y nunca mejor dicho, ya que además de disfrutar de una espectacular puesta de sol de la mano de experimentadas monitoras, pudieron tumbarse en el suelo de la enigmática aldea de la isla para mirar al cielo y adentrarse en el gran universo de cuerpos celestes, familiarizándose con las principales estrellas que lo puebla, planetas, satélites naturales, asteroides y cometas, además de aprender algo más sobre la materia interestelar, las nebulosas, la materia oscura y las galaxias.

En definitiva, que con los viajes casi diarios a la isla de Sálvora y estas otras experiencias sensoriales y temáticas, que también se repiten cada poco tiempo, este importante y para muchos desconocido archipiélago arousano se muestra de una muy forma diferente a lo que suele ser habitual.

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Archipiélago de Sálvora, Bien de Interés Cultural

Conejos, caballos y ciervos

Las poblaciones de gaviotas, ahora en plena época de cría, los abundantes conejos, ciervos, caballos salvajes, chotacabras el ratonero y otras muchas especies animales que habitan este espacio privilegiado de rica flora ejercen de anfitriones de esta experiencia idílica de lo más recomendable.

La llegada a la isla. M. Méndez

La misma en la que es posible descubrir, igualmente, el lavadero, la fuente, los hórreos, el pazo, la capilla, la sirena de piedra que da la bienvenida a los viajeros y demás elementos integrados en el patrimonio del BIC Archipiélago de Sálvora.

Todo ello acompañado de unas vistas privilegiadas sobre el horizonte y la costa, al lado de Ons y Cíes, que se iluminan cada noche con ese faro que preside la boca de la ría y sigue salvando vidas. Y no solo por evitar naufragios propiamente dichos, sino también por mostrar a muchos una forma diferente de vivirla.

Los visitantes se colocaron sobre las rocas para observar la puesta de sol. M. Méndez

Así transcurrió una experiencia para enmarcar:

Un centenar de personas tuvieron la oportunidad de disfrutar de una experiencia que, sin duda, tardarán en olvidar.

Embarcaron el viernes a las 20.00 horas en el barco “Fly Delfín”, amarrado en el puerto de O Corgo (O Grove) y pusieron rumbo a Sálvora.

Gonzalo Naveiro, el patrón del "Fly Delfín". M. Méndez

Con el experimentado armador grovense Gonzalo Naveiro como patrón, disfrutaron de una soleada y apacible travesía con el mar en “calma chicha” y una merienda a base de mejillones, vino y refrescos.

Gaviotas y delfines

En apenas cuarenta minutos se cubre el trayecto hasta la isla de Sálvora, siempre acompañado de unas acrobáticas gaviotas convertidas en un espectáculo añadido al viaje, en el que con frecuencia participan también los no menos acrobáticos delfines mulares (arroaces).

La zona del pazo y la capilla. M. Méndez

Ya en la isla, las monitoras de la firma Alecrín se ocuparon de conducir al público desde el embarcadero, donde se encuentro la escultura de la sirena, hasta el faro, empleando para ello en camino que pasa al lado del antiguo pazo y fábrica de salazón.

La llegada al faro. M. Méndez

Ya en el faro, sentados sobre las rocas, las familias participantes se deleitaron con una espectacular puesta de sol, mientras las guías explicaban por qué el cielo se pone tan rojo, por qué se hundió el “Santa Isabel”, cómo reaccionaron las mujeres de la aldea de Sálvora ante aquella tragedia...

Las guías ofreciendo explicaciones durante la puesta de sol. M. Méndez

Entre explicaciones científicas y leyendas llegaron la noche y el momento de dirigirse a la aldea, donde cómodamente tumbados en el suelo, los participantes escucharon la llamada del chotacabras y descubrieron su silueta entre la luna, las estrellas y las viejas casas abandonadas.

La llegada a la aldea. M. Méndez

Una veintena de perseidas

Al igual que contaron una veintena de perseidas, lo cual, y al fin y al cabo, era el objetivo de esta jornada de observación en el “destino starlight” de Sálvora, donde la contaminación lumínica, afortunadamente, no existe.

De camino a la aldea. M. Méndez

Pero el afortunado público no solo descubrió estrellas fugaces, sino que, con ayuda de un puntero láser,. una entretenida puesta en escena teatral y las expertas explicaciones de las monitoras de Alecrín y Cruceros do Ulla Turimares pudieron localizar y saber más sobre planetas como Júpiter y Saturno, constelaciones como la Osa Mayor, la Osa Menor, Orión, Tauro y Casiopea, sobre la basura espacial y, en definitiva, sobre los secretos que encierra el firmamento.

Asistentes a la sesión "starlight". M. Méndez

Pasaba de medianoche cuando finalizó la actividad y llegó el momento de volver al barco para regresar a puerto. De nuevo con las gaviotas como acompañantes –esta vez aprovechando la luz y el movimiento del barco para pescar– y con el refuerzo energético del café y la tarta de Santiago servidos en cubierta.

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