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Más de 16.000 vigueses mayores de 24 años viven con sus padres al no poder emanciparse

El desbocado precio de los alquileres obliga a muchos ciudadanos a volver a la casa familiar | El acceso a un piso se vuelve prohibitivo para los que acaban de acceder al mercado laboral

Vista  de Vigo

Vista de Vigo / Marta G. Brea

Emanciparse se ha convertido en una auténtica quimera para muchos jóvenes vigueses por el elevado precio de la vivienda. Tal y como informó FARO estas últimas semanas, en la ciudad ya no queda ningún piso disponible para alquilar por menos de cuatrocientos euros y la única solución para los que empiezan en el mercado laboral y todos aquellos que no puedan permitirse pagar cantidades tan elevadas por un apartamento, es o bien rentar una habitación en un piso compartido, cuyos precios también empiezan a dispararse, o directamente vivir con sus padres. Y no solo los jóvenes.

Y es que según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ya son 16.269 los hogares de Vigo con familias que conviven con hijos de 25 años en adelante. Eso quiere decir que hay más de 16.000 vigueses de este rango de edad que residen ahora mismo en la vivienda de sus padres.

En esa cifra hay casos de todo tipo, pero la mayoría precisamente son personas que o bien no han podido emanciparse al acabar sus estudios por motivos económicos, pero también hay una importante cantidad de vigueses que sí que vivían por su cuenta pero que no pudieron asumir la subida de los precios del alquiler de las viviendas en las que residían y tuvieron que volver a casa de sus padres.

Los datos confirman así el retraso en la edad de emancipación, también de los vigueses, ubicándose ya en la media nacional, en torno a los treinta años, cuatro por encima de la media de la Unión Europea.

La situación es todavía más paradójica si se tiene en cuenta que hay más hijos mayores de 25 años viviendo con sus padres que los que tienen menos que esa edad. Así, hay “solo” 10.057 hogares en la ciudad cuyos padres tienen a sus hijos de 25 años o menos todavía en casa. En este sentido, hay que destacar que los que están viviendo por su cuenta o bien se encuentran estudiando en universidades de fuera y están en residencias o pisos de estudiantes o bien han decidido dejar su formación pronto para empezar a trabajar desde muy jóvenes y todavía se pueden permitir vivir fuera pese a la pérdida de poder adquisitivo.

Hay que sumar también otra casuística, pese a desconocerse la cifra concreta. El poder adquisitivo de los padres de los hoy jóvenes les permitieron hace años adquirir una segunda vivienda o bien para pasar las vacaciones o para tener en caso de necesidad. Y son muchos los hijos de estas parejas los que residen de forma gratuita en esa vivienda propiedad de sus padres, ya sea en Vigo o en alguno de los municipios del área.

Hay que tener en cuenta también que el mercado de alquiler en Vigo sigue sometido a enormes peculiaridades. En algunos casos, los propietarios se han visto obligados a bajar el precio de forma sensible porque no los daban alquilado. Es más, hay pisos que llevan meses en el mercado y no han encontrado inquilino. Sin embargo, lo más habitual es que los inmuebles se adquieran en apenas unas horas. Es habitual ver un anuncio por la mañana y que por la tarde ya no esté. Y es que la demanda de pisos de alquiler es considerablemente superior a la oferta, y hay mucha gente buscando desesperada una vivienda hasta el punto de que las inmobiliarias tienen lista de espera.

Pero el mercado sin embargo ofrece cada vez menos pisos para arrendar y por tanto “obliga” a muchos vigueses a quedarse en casa de sus padres. Sin ir más lejos, actualmente hay poco más de 380 pisos disponibles en arrendamiento en la ciudad, la gran mayoría inasumibles para los que están empezando en el mercado laboral.

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