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La acuicultura lidera el futuro del pescado

Profesionales del sector analizaron las bases de una actividad clave para producir alimentos de mares y ríos sostenibles, de calidad y accesibles

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G. B.

Vigo

Cada vez somos más conscientes de la importancia de cuidar lo que comemos, de saber de dónde viene y de apostar por alimentos saludables, sostenibles y accesibles para todos. En ese contexto, la acuicultura se presenta como una actividad clave para Galicia: una comunidad históricamente ligada al mar, con un enorme potencial para producir pescado de calidad.

Sobre todo ello se habló en el encuentro ‘Acuicultura en Galicia: pescado sostenible, sabroso y para todos’, celebrado el 2 de junio de 2026, en la sede de Afundación, en Vigo, en el que distintos expertos analizaron el presente y los desafíos de un sector cada vez más relevante. Participaron Isaac Rosón, director xeral de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnolóxica; Javier Ojeda, gerente de Apromar; Cristina Tomás, miembro del Comité Científico de Acuicultura de España; Roberto Romero, director general de empresa acuícola gallega; y Manuel Portela, licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y diplomado en Nutrición Humana y Dietética. La mesa redonda estuvo moderada por la redactora jefa Lara Graña, quien condujo un diálogo centrado en el papel estratégico de Galicia en el sector acuícola, los avances en innovación y sostenibilidad, y la necesidad de acercar al consumidor una actividad que no solo produce alimentos seguros y de alto valor nutricional, sino que también forma parte del futuro de la alimentación.

Galicia, epicentro acuícola

La acuicultura española parte de una posición privilegiada en Europa, y Galicia ocupa un lugar central en ese mapa. Así lo destacó Javier Ojeda, que definió el sector español como «el más importante de la Unión Europea» y situó a la comunidad gallega como «el epicentro de la acuicultura en España, no solo en producción, sino también en investigación».

Esa fortaleza se explica por la convivencia, en un mismo territorio, de empresas, centros científicos, formación especializada y un marco institucional atento al desarrollo del sector. «A mí me gusta describirlo un poco como el Silicon Valley de la acuicultura española, porque reúne en muy poquito espacio la investigación, formación y producción», apuntó Ojeda.

Isaac Rosón coincidió en ese diagnóstico: «Galicia es líder a nivel español, incluso europeo». El reto, señaló, pasa ahora por proteger y hacer avanzar la producción de mejillón, que representa «el 95% de la producción de la acuicultura de Galicia», pero también por impulsar otras especies con capacidad para generar riqueza. Entre ellas, los peces cultivados en Galicia, como el rodaballo y el lenguado, ocupan un lugar destacado por su calidad y por el conocimiento especializado que requieren.

En ese contexto, la Administración gallega ve margen para atraer nuevos proyectos: «Atraer no solo inversión, sino conocimiento, ideas que enriquezcan nuestro territorio».

La investigación es, precisamente, una de las patas que sostiene el liderazgo gallego. Cristina Tomás recordó que el país es un referente europeo y mundial en producción científica, y que Galicia es su reflejo más claro. «Galicia es pionera en investigación y en tecnología», afirmó. Sus centros de investigación, universidades, titulaciones especializadas y centros de formación componen, según explicó, un ecosistema muy profesionalizado del que parte buena parte de la I+D del sector.

Pero esa investigación ya no se entiende como un ámbito separado de la empresa. Tomás subrayó que cada vez más compañías invierten en desarrollo tecnológico y participan en la definición de las líneas de trabajo.

También desde el punto de vista empresarial se percibe esa madurez. Roberto Romero defendió que las empresas españolas son líderes en sus especies y trabajan con comodidad en España y en Galicia.

La foto se completa con el consumo. Manuel Portela recordó que el pescado sigue presente en la dieta, aunque «se consume un poquito menos que hace unos años» y han cambiado las formas de compra y preparación. Desde la nutrición clínica, defendió su valor como herramienta de salud: «En nuestras recomendaciones, tanto clínicas como fisiológicas, se sigue usando el pescado como terapia».

Pescado para todos

Como cualquier sector con vocación de futuro, la acuicultura española también afronta sus propios retos. El primero es crecer. Javier Ojeda fue claro al señalar que su «gran reto es seguir creciendo», porque aumentar la capacidad del sector no solo permite responder mejor al mercado, sino también innovar, ganar relevancia económica y social, y retener talento.

Romero puso el foco en el valor de lo que ya se hace en España y en Galicia, donde el sector ha alcanzado un alto grado de profesionalización y tecnificación. «Somos empresas que estamos muy cómodas trabajando en España y trabajando en Galicia», afirmó. «La acuicultura española es hoy un referente en su ámbito, con empresas muy profesionalizadas y con un importante potencial de crecimiento», defendió.

Otro desafío es retener el conocimiento que se genera en Galicia y en España. Cristina Tomás advirtió de que «mucho talento se va afuera» para encontrar oportunidades laborales donde desarrollar lo aprendido. Esa pérdida de profesionales cualificados limita también la capacidad del sector para seguir innovando y creciendo. «España destaca por su liderazgo en producción, calidad, innovación, variedad de especies, ciencia y tecnología, hasta situarse como un modelo de referencia a nivel europeo y mundial», recordó.

A esos retos se suma la percepción social. Romero reconoció que la acuicultura sigue siendo «una gran desconocida» y defendió la necesidad de explicar mejor qué se hace en las granjas y cómo se cultiva el pescado que llega al plato.

Esa labor pedagógica también es necesaria en el ámbito del consumo. Manuel Portela explicó que una de las ideas más asentadas es que el pescado es caro, aunque no siempre sea así. Además, defendió la necesidad de enseñar al consumidor cómo comprarlo, cocinarlo e incorporarlo al menú diario. «Hace falta esa parte pedagógica y esa parte de información», apuntó. «Las dietas que recomiendo a mis pacientes están basadas en pescado y siguen las pautas de las guías europeas, que aconsejan tres raciones a la semana, y de las españolas, que elevan esa recomendación a cuatro», explicó.

Esa pedagogía es clave para que el consumidor valore el papel de la acuicultura en el acceso al pescado. Ojeda defendió que, sin esta actividad, «no habría pescado para todos, ni siquiera en España», y subrayó que permite ofrecer alimentos de calidad, con precios más estables y formatos adaptados a los nuevos hábitos de consumo. «La democratización del pescado es gracias a la acuicultura, sin duda», afirmó.

Un futuro prometedor

La mesa dejó una idea compartida: la acuicultura produce alimentos sanos, seguros y nutritivos; puede contribuir a reducir la dependencia exterior; genera empleo en zonas costeras; y se apoya cada vez más en la ciencia, la tecnología y la sostenibilidad.

El crecimiento fue una de las grandes ideas del cierre. Tomás recordó que España es líder en producción acuícola dentro de la Unión Europea, pero también en calidad, diversidad, innovación y conocimiento científico. Galicia es un buen ejemplo de esa fortaleza dentro de un sector «profesionalizado» y con capacidad para seguir avanzando.

Romero defendió que «la acuicultura española cumple» con las demandas actuales de la sociedad y de las instituciones. Además, aseguró que existe margen para crecer: «Tenemos un poco la sensación de que si más produjésemos, más venderíamos».

Ojeda vinculó el futuro del sector con debates globales como el cambio climático, la economía circular o la autonomía alimentaria. «Cumplimos con los principales paradigmas de cómo debe ser el futuro de la alimentación», afirmó.

Desde el punto de vista nutricional, Portela resumió su postura con una idea clara: «El pescado es una herramienta básica para una alimentación equilibrada y saludable».

El cierre lo puso Isaac Rosón con una llamada al equilibrio. La acuicultura debe crecer integrada en el territorio, con innovación, trazabilidad y control. «Tiene que crecer a modiño», afirmó. Si esas piezas encajan, defendió, Galicia y España «están muy bien posicionadas para seguir siendo cabeza de lanza en un futuro en este sector».

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