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Vigo fabricó uno de cada cuatro coches “made in” España en el año del COVID

Vehiculos producidos por Stellantis en la terminal de Ro-Ro

Vehiculos producidos por Stellantis en la terminal de Ro-Ro Ricardo Grobas

Vigo fue en 2020 más que nunca la ciudad del automóvil de España. De hecho, en un país con once fábricas de coches, uno de cada cuatro ensamblados en el año del COVID salió de las puertas de Balaídos, lo que da una idea del potencial gallego en el sector.

El tirón fortísimo de los nuevos modelos de Stellantis (antes Grupo PSA), en especial del todocamino V20 (2008) y de las furgonetas K9 (Berlingo, Partner, Combo y Proace City), catapultó las cifras de esta industria, que cosechó por segundo año consecutivo nuevos récords de facturación y exportaciones.

El tirón de la planta de Balaídos llevó al sector a cosechar nuevos récord históricos de facturación y exportaciones | En un contexto de crisis, el sector creó casi 600 empleos

En total, la cadena de valor del auto en Galicia alcanzó un volumen de negocio de 10.450 millones de euros (+7,3%) y las ventas al exterior sumaron 7.265 millones (+16,1%). Esta mayor actividad también tuvo su repercusión en el empleo, con la creación de 580 puestos de trabajo.

Nadie en este sector esperaba unos resultados tan espectaculares cuando la pandemia del COVID obligó a parar la totalidad de fábricas de coches y componentes hace ahora poco más de un año. Pero la rápida recuperación de la actividad tras el primer confinamiento y el éxito comercial de los modelos vigueses permitieron a Stellantis cerrar el año con su segundo mejor dato de producción de la historia, casi 500.000 coches, con un efecto arrastre en todo el panel de proveedores instalado en Galicia.

Ese bum de producción y la mayor rentabilidad de modelos como el 2008 o las furgonetas catapultaron los ingresos del sector hasta los 10.450 millones de euros, 750 millones más que el año anterior, y dispararon las exportaciones el 16,1%, hasta los 7.265 millones de euros (equivalen al 34,8% del total de exportaciones de la comunidad gallega). Europa sigue siendo el principal mercado de destino, aunque también se vende a Corea del Sur, Estados Unidos, Marruecos o Argentina, entre otros países.

En cuanto al volumen de empleo, el motor se mantiene en cifras máximas de las últimas dos décadas tras crear 580 puestos directos, sumando 24.980 trabajadores (con los indirectos superan los 40.000).

La crisis del coronavirus sí tuvo un impacto negativo en la industria de componentes que no depende tanto de la planta de Vigo de Stellantis, que vio reducidas sus exportaciones un 12,4%, hasta los 1.620 millones de euros. Aun así, es el segundo mejor resultado de la historia para los proveedores gallegos. También cayeron las inversiones acometidas durante el año después de varios años de crecimiento sostenido. En total, las 190 empresas agrupadas en el clúster invirtieron 137 millones de euros.

El año anterior la cifra se elevaba a 250 millones, y en 2018, a 270. El sector pone de relieve que en un contexto de gran incertidumbre mundial haya sido de fabricar el 22% de los vehículos producidos en España en el primer año del COVID y destaca el reto de transformación que afronta pilotando el programa AutoAncora, con el que pretende optar a fondos del programa NextGeneration y movilizar 1.300 millones de euros.

Crisis de los microchips

El conjunto del sector encara con temor la crisis por la escasez mundial de microchips, que está obligando a parar a todos los fabricantes de vehículos, incluida la planta de Vigo de Stellantis. Precisamente hoy la empresa entregará a los sindicatos la memoria con los datos del expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) que solicitará para toda la plantilla para hacer frente a estos paros por falta de componentes tecnológicos.

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