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Faro de Vigo

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Una veda de mes y medio para el pulpo: del 20 de mayo al 4 de julio

Los tripulantes de un barco de Bueu descargan ayer sus capturas en la lonja de Cangas. | // G.NÚÑEZ

La veda del pulpo del año 2022 ya tiene fecha: desde las cuatro de la tarde del viernes 20 de mayo hasta la madrugada del lunes 4 de julio. Así lo acordaron ayer en Santiago las federaciones provinciales de cofradías y la Consellería do Mar. Será un mes y medio de paro, con lo que se recupera el formato habitual y que apenas ha sufrido variaciones en los últimos años. Tan solo en 2021 se apostó por un periodo más largo, por encima de los dos meses, debido a la calamitosa situación de la pesquería. Esta vez los informes biológicos corroboran que se registra un elevado índice de reclutamiento de nuevos ejemplares, lo que constituye “una noticia positiva”, tal como reconocía el presidente de la Federación Provincial de Confrarías de Pontevedra y patrón mayor de Bueu, José Manuel Rosas.

La alternativa de una veda de mes y medio era la preferida entre las cofradías de la provincia de Pontevedra, que durante la semana pasada aprovecharon para realizar una consulta entre la flota de la nasa. La federación de Lugo también apostaba por ese mes y medio, mientras que desde A Coruña se inclinaban por los dos meses. Finalmente, la balanza se inclinó por el lado de Pontevedra y Lugo. “Venimos de dos años complicados. El primero por la escasez del pulpo y este por los problemas derivado del aumento de costes del combustible. Los bolsillos están vacíos y el sector necesita trabajar”, argumenta desde Bueu José Manuel Rosas, donde la mayoría de la flota se dedica a la extracción del pulpo.

Aún hay un segundo argumento para esa veda de mes y medio. “No hay manera de conseguir que el paro sea subvencionado”, lamenta Rosas, con lo que el sector no podrá percibir ningún tipo de ayuda o subvención para compensar ese periodo de amarre forzoso a puerto.

De esta manera a los naseiros les queda desde ahora apenas un mes de trabajo antes de que comience la veda de 2022. La campaña que está a punto de finalizar fue más que aceptable desde el punto de vista de capturas y precios. Nada que ver con la “catástrofe” de la temporada 2020/21, con un dramático descenso en la presencia del pulpo. Tanto que muchos barcos optaron por amarrar o cambiar temporalmente de arte ante la imposibilidad de cubrir costes. “Esta no fue una campaña para lanzar cohetes, pero tampoco nos encontramos con unas capturas tan anormalmente bajas como las de la anterior”, subraya el patrón mayor bueués. Los precios de venta rozan los 14 euros el kilo, un importe que las cofradías reconocen que es “muy bueno”.

La nueva campaña del pulpo volverá a coincidir con la de la nasa nécora, solo con una diferencia de unos días. La del crustáceo, que está en veda desde el final de las navidades, comenzará unos días antes, el viernes 1 de julio.

Una subasta de pulpo en la lonja de Bueu. SANTOS ALVAREZ

Las capturas y las ventas registran aumentos de entre el 50 y el 60% con respecto al año pasado

Los datos corroboran que la actual campaña del cefalópodo no tiene nada que ver con la anterior. Las estadísticas de la Plataforma Pesca de Galicia constatan que entre julio y mediados del presente mes de abril se subastaron en el conjunto de las lonjas de Galicia casi 1,9 millones de kilos de pulpo, que a su vez supusieron un volumen de negocio de casi 17,4 millones de euros. Cifras que contrastan con los menos de 860.000 kilos y los apenas 7 millones de euros del mismo periodo de la campaña 2020/21. Esto supone un aumento del 55% en lo que respecta a las capturas y de casi el 60% en las ventas. Una tendencia que comparten las lonjas de O Morrazo: Bueu registra más de 115.000 kilos y 1,2 millones de euros; Cangas casi 40.000 kilos y más de 400.000 euros y Aldán-O Hío cerca de 18.500 kilos y casi 180.000 euros.

Durante las próximas semanas se concretarán si hay otros cambios de menor calado en el plan de explotación del pulpo para la temporada 2022/23. En todo caso no se prevén modificaciones en lo que respecta a los topes máximos de capturas. Durante los meses de julio y agosto se autoriza una cuota de 30 kilos por cada tripulante enrolado y a bordo y otros 30 por embarcación, hasta un máximo de 210 kilos. A partir del 1 de septiembre los límites suben hasta los 50 kilos por cada tripulante enrolado y a bordo, junto a otros 50 por barco, hasta un máximo total de 350 kilos.

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