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La paradoja del mar: más centolla a costa del pulpo

Marineros de Bueu con capturas de centolla.

Marineros de Bueu con capturas de centolla. Santos Álvarez

La campaña de la centolla 2020/21 concluirá a finales de la próxima semana con un balance positivo para la flota de O Morrazo. Las capturas globales entre las cofradías de Bueu, Cangas y Aldán rozan en estos momentos los 36.000 kilos, lo que supone casi el doble con respecto a la anterior temporada. Unos datos en los que influyen dos aspectos: el impacto del COVID-19 y la escasez de pulpo, que es uno de los principales depredadores de la centolla. El volumen de negocio conjunto de las lonjas de la comarca se sitúa de momento en los 440.000 euros frente a los menos de 300.000 de la campaña 2019/20.

El último día para traer centolla a puerto será el viernes 18, tal como confirmaba ayer el patrón mayor de Bueu y presidente de la Federación Provincial de Confrarías de Pontevedra, José Manuel Rosas. “Hay que reconocer que la campaña fue buena, tanto en capturas como en precios”, admite. La temporada se abrió el 9 de noviembre, en medio de una gran incertidumbre debido a las restricciones de movilidad y a la hostelería por el coronavirus. “Teníamos el temor de que el mercado se viniese abajo, pero el comportamiento de los precios fue muy bueno”, explica Rosas.

La subasta de la centolla en la lonja de Bueu. Santos Álvarez

En Cangas se subastaron casi 22.000 kilos frente a los menos de 8.000 kilos de la campaña anterior, con una facturación de más de 292.000 euros y con un precio máximo de casi 45 euros el kilo durante el mes de diciembre. En Bueu las capturas llegan a los 13.000 kilos, con un volumen de negocio que se acerca a los 140.000 euros. En este caso, el precio máximo llegó a los 40 euros el kilo durante las navidades. En la temporada 2019/20 no se llegó a los 8.000 kilos y los ingresos fueron de 110.000 euros. Finalmente, en Aldán se capturaron algo más de 1.000 kilos frente a los menos de 300 del año anterior, y el volumen de negocio roza los 10.000 euros.

El primer estado de alarma y el confinamiento entre los meses de marzo y mayo de 2020 tuvieron influencia sobre la anterior campaña de la centolla, pero matizada. Hay que tener en cuenta que la época fuerte de este marisco es entre noviembre y enero, coincidiendo con las fiestas navideñas. A partir de ese momento las capturas y la demanda bajan de manera ostensible.

Desde el sector del mar creen que la delicada situación de la pesquería del pulpo durante el último año sí tuvo más incidencia. La cara y la cruz de una misma moneda, en la que lo que es bueno para un oficio es malo para el otro. “La centolla es uno de los principales alimentos del pulpo, por lo que la ausencia de uno de sus mayores depredadores favoreció que hubiese más capturas”, ilustra el patrón mayor bueués. Un detalle que, por otro lado, sirve para explicar la diferencia de calidad y sabor de la centolla gallega. Como se suele decir, “de lo que se come se cría”.

Marineros de Bueu muestran capturas de centolla en el inicio de la temporada. Santos Álvarez

El acuerdo de cerrar la campaña la próxima semana se adoptó en el seno de la Federación Provincial de Confrarías de Pontevedra, que a su vez ya fijó también la fecha para su regreso a los mercados. Como suele ser habitual habrá que esperar hasta la segunda semana de noviembre puesto que la centolla volverá a las lonjas el lunes 8 de noviembre.

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