Día Mundial para la Prevención del Suicidio

Naturaleza para aferrarse a la vida

Un programa pionero en Galicia emplea experiencias en el medio natural para ayudar a personas que han atentado contra su vida o presentan ideación suicida

Inés Sancho (izquierda) y Mar Álvarez, responsables del programa “Aférrate”. / RICARDO GROBAS

Inés Sancho (izquierda) y Mar Álvarez, responsables del programa “Aférrate”. / RICARDO GROBAS / ágatha de santos

Como cualquier ser vivo, el ser humano forma parte de la naturaleza. Sin embargo, vive desconectado del medio natural. Recuperar esa conexión como vía de agarre a la vida es el objetivo de Inés Sancho González y Mar Álvarez Verea al frente del programa “Aférrate” de prevención del suicidio de la asociación Alborada. Se trata de una iniciativa pionera en Galicia, subvencionada por el Servicio Galego de Saúde (Sergas) y el Ministerio de Sanidad, cuyo objetivo es acompañar a aquellas personas que en el último año hayan tenido un intento de atentar contra su vida, o ideación o pensamientos recurrentes en relación con el acto suicida. En este sentido, sus responsables recuerdan que el suicidio es la primera causa externa (no natural) de muerte en España –supera ya las muertes por accidente de tráfico, homicidio y violencia de género–, y que Galicia es la segunda comunidad con mayor tasa.

Esta iniciativa, en marcha desde el pasado día 1, implementa una metodología integral que, a través de una intervención psicoterapéutica y socioeducativa, trabaja para mejorar la calidad y el estilo de vida de las personas, y es complementaria al tratamiento clínico. “Estaremos en permanente contacto con el profesional sanitario de referencia del usuario porque el programa es una parte del trabajo sanitario”, explica Inés Sancho, educadora social y psicopedagoga.

“Lo que queremos es conectarlo a con la vida, darle ganas de vivir a través de cosas que le entusiasmen"

Los usuarios de este servicio, que oferta 30 plazas, son derivados por un especialista médico o un psicólogo clínico. Antes de que se incorpore al programa, se le realiza una entrevista para conocer sus intereses de ocio y poder adaptar el plan de intervención a su perfil y poder garantizar así su adherencia. “Lo que queremos es conectarlo a con la vida, darle ganas de vivir a través de cosas que le entusiasmen para que después, de manera autónoma, sea capaz de levantarse por la mañana y hacer eso que le gusta”, explica la educadora social.

El espacio de trabajo y la herramienta de “Aférrate” es la naturaleza, por lo que en su práctica totalidad se desarrollará en entornos naturales. Se han elegido tres enclaves en Vigo: el entorno de Valladares; la escuela Verdear, en Cabral, y Bouzas, donde, además, el Concello de Vigo les ha cedido un espacio en su oficina municipal.

La literatura científica demuestra que las experiencias en la naturaleza mejoran la salud mental y las funciones cognitivas de las personas. La simple exposición a la luz solar hace que se liberen más endorfinas y serotonina, lo que hace que las personas con cuadros depresivos que llevan tiempo encerradas en casa mejoren. Además, el contacto con la naturaleza reduce los niveles de ansiedad.

“Aférrate” incluye actividades de horticultura terapéutica, agricultura ecológica, jardinería, hiervas medicinales, rutas de senderismo, “baños de bosque”, actividades físico-deportivas en el mar, actividades saludables de ocio, talleres psicoeducativos y soporte comunitario orientadas a promover factores de protección a través de intervenciones en la naturaleza.

Sancho explica que los “baños de bosque” o Shinrin Yoku es una práctica de origen japonés que consiste en sumergirse en el bosque de una forma consciente para mejorar la salud y el bienestar personal. “Más que con uno mismo, los ‘baños de bosque’ buscan conectar con la naturaleza. La meditación y el ‘mindfulness’ están muy bien, pero a veces pueden ser contraproducentes si no hay detrás un profesional que se encargue de acompañar y de controlar esa introspección”, añade Mar Álvarez, trabajadora social y técnica en medio ambiente.

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Inés Sancho y Mar Álvarez advierten de que ningún intento de suicidio es una llamada de atención. “Es una llamada de auxilio”, advierte Sancho.

Las responsables de “Aférrate” recuerdan que el suicidio es un fenómeno complejo en el que intervienen factores personales, familiares, relacionados con el ámbito académico o laboral, y también con el entorno social y medioambiental.

La pandemia del COVID, además, ha empeorado la salud mental de la población. Los dos colectivos más vulnerables son los mayores y los jóvenes. En el caso del primero, además, Sancho y Álvarez alertan de que el suicidio es un problema que está “bastante silenciado” y que es difícil llegar hasta ellos. Por ello, uno de los futuros objetivos que se marcan es abrir una línea de psicogeriatría.

Respecto a los adolescentes, el programa formará este curso ya un grupo específico para personas de 16 a 22 años. “Tienen otras necesidades diferentes, por lo que la intervención, dentro del mismo enfoque global, ha de ser también diferente”, explica Sancho.

Álvarez agrega que con ellos se trabajará aspectos como la autoestima y se trabajará para desmitificar la idea de la belleza constante y del propio acto suicida, las redes sociales y la autoestima.

“Aférrate” cuenta, además, con un blog, donde se irá subiendo información de interés sobre salud mental y que incluye el cuaderno de bitácora del proyecto.

“Aférrate” también quiere inculcar hábitos saludables, mejorando aspectos como la alimentación, otra pieza clave para la salud mental, y ayudando a la deshabituación de sustancias como el tabaco. Los usuarios ya se han estrenado en la cocina, preparando un gazpacho gallego con tomates ecológicos de Verdear.

Según las responsables de “Aférrate”, en Irlanda y en los países escandinavos se han realizado experiencias similares a ésta con muy buenos resultados, y también Cataluña y País Vasco tienen proyectos que aúnan salud mental y medio ambiente. Sin embargo, según Álvarez, éste es el primero centrado en el medio ambiente y la creación de redes con asociaciones y oficinas municipales que se lleva a cabo en la comunidad gallega.

Es voluntario y complementario al tratamiento terapéutico

El programa se desarrolla de lunes a viernes, en horario que alterna mañana y tarde, y tiene su continuidad den casa, donde el usuario llevará un diario donde anotará cómo se sienten después de las actividades. Esto les servirá a los responsables del programa para conocer su evolución.

“Aférrate” es gratuito y voluntario. Esto quiere decir que el usuario puede dejarlo cuando desee, sin necesidad de que su médico le dé el alta del servicio. 

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Los suicidios en la comunidad gallega van en aumento. Según los datos del Instituto de Medicina Legal de Galicia, durante 2022 fueron 340 personas las que decidieron quitarse la vida, casi una al día. El 60,59% eran hombres y el 39,41% mujeres, informa Adriana Quesada. De esta forma, Galicia es la segunda comunidad en tasa de suicidios en España, después de Asturias, y la quinta en cifras absolutas tras Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el suicidio como un acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal. Las altas cifras por este tipo de muerte han hecho que la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y la OMS organicen el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se celebra hoy.

La prevención del suicidio no es solo una tarea de concienciación, sino que también tiene detrás la necesidad de un sistema de sanidad público que aporte los servicios necesarios a los ciudadanos. Según la OMS, cada 100.000 habitantes lo óptimo es que haya 18 psicólogos y 18 psiquiatras. En Galicia, sin embargo, en el Sergas tan solo están registrados 128 psicólogos y 107 psiquiatras: para cada 100.000 habitantes, hay tan solo 4,74 psicólogos y 3,96 psiquiatras. Esto tiene como consecuencia que las citas sean dadas cada mucho tiempo y se dificulte el seguimiento de los distintos casos.

En Galicia la prevención por parte de distintas asociaciones está muy presente. Se busca darle visibilidad a este problema de salud pública e intenta desestigmatizar el hecho de que una persona pueda tener detrás una tentativa de suicidio. Ya hay programas como Conecta coa vida, financiado por Sanidade y llevado a cabo por Saúde Mental FEAFES Galicia, “buscando ofrecer información y asesoramiento sobre el suicidio a toda la población, partiendo de la base de que el silencio que rodea al suicidio produce un aumento del estigma, la desinformación, la incomprensión y dificulta el acceso a las medidas de prevención”.