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Incendio en Castiñeiras - El cuarto fuego en un polígono industrial de Pontevedra en apenas un mes El cuarto

Bueu: octava nave industrial que arde en la provincia

El estado en el que quedó el interior de la nave de Poliésteres Sobral tras el incendio. Gonzalo Núñez

Justo cuando están a punto de cumplirse diez años del incendio que afectó a la conservera de Palacio de Oriente otro voraz fuego despertó ayer antes de tiempo al polígono industrial de Castiñeiras, en Bueu. Esta vez la afectada es la empresa Poliésteres Sobral, ubicada en la segunda fase del parque empresarial, y cuyas instalaciones quedaron completamente calcinadas. El incendio comenzó alrededor de las cinco de la madrugada, por razones que debe aclarar la investigación de la Guardia Civil, y afortunadamente no provocó heridos ni llegó a extenderse a las naves colindantes. Las llamas quedaron controladas antes de las siete de la mañana y una hora después se consideraba extinguido. Las características del accidente obligaron al 112 Galicia a activar el Plan Territorial de Emerxencias de Galicia (Platerga), que sirvió para movilizar y coordinar a los medios de emergencia. Es el cuarto suceso de estas características que se registra en la provincia de Pontevedra en poco más de un mes: a finales de marzo un incendio quemó cinco naves en Mos, en abril hubo otro fuego en el polígono de A Granxa de Porriño y la semana pasada se quemó un garaje de la central eléctrica Sestelo, en Mondariz.

Las primeras alertas procedieron de una persona de la empresa, que acudió a la nave después de que saltase una alarma, y de una patrulla de la Guardia Civil que estaba realizando una ronda por la zona. Enseguida se movilizaron a los medios del Consorcio Provincial contra Incendios, cuya base en O Morrazo está situada a menos de 200 metros del lugar del suceso. Acudieron también dotaciones de Ribadumia-O Salnés y de Baixo Miño, Grupo de Emerxencias Cangas-Protección Civil y se mantuvo en aviso a los bomberos de Vigo y Pontevedra. Una dotación de la capital provincial llegó a desplazarse hasta Bueu, aunque finalmente no fue necesaria su intervención.

La estructura de Poliésteres Sobral, en el polígono de Castiñeiras, quedó completamente destruida por el fuego que comenzó a las cinco de la madrugada. | // GONZALO NÚÑEZ Fdv

El fuego calcinó por completo el interior de la nave de Poliésteres Sobral. La estructura colapsó parcialmente, sin llegar a venirse abajo por completo. No obstante, es completamente irrecuperable y la nave deberá reconstruirse íntegramente. La empresa se instaló en Bueu hace ya una década y su actividad está orientada hacia el sector de la automoción: está especializada en el diseño, desarrollo, fabricación y suministro de piezas de poliéster reforzado y fibra de vidrio.

Todo este material es inflamable y constituye un “combustible” perfecto en caso de incendio, como ocurrió ayer. “Dentro de la nave el fuego resulta incontrolable por mucha agua que se eche desde fuera. Es muy intenso durante un periodo corto de tiempo y en cuanto se queda sin ese combustible las llamas bajan”, explicaban algunos de los bomberos presentes en las labores de extinción. En las instalaciones también había depósitos de acetona –un líquido y compuesto químico que se emplea para disolver otras sustancias, así como para producir plásticos, pinturas o recubrimientos– y que también sirvió de combustible al fuego.

Una fábrica de Bueu, devorada por las llamas

Una fábrica de Bueu, devorada por las llamas David García

En el primer momento los esfuerzos se centraron en impedir que las llamas se extendiesen a las naves colindantes. Las que más preocupaban eran las de la carpintería metálica Alinox y Corvus Belli. Los servicios de extinción rociaron con abundante agua sus fachadas y laterales para evitar que se propagase, algo que afortunadamente se consiguió. Aún así, las instalaciones de Corvus Belli –una empresa que se dedica al diseño y creación de miniaturas y juegos– no salieron del todo indemnes. Las elevadas temperaturas provocaron la rotura de cristales y que se “abombasen” las planchas de hormigón. Fuentes del operativo explican que en el pasillo lateral entre las nave había unos depósitos de material plástico de 200 litros con resina, lo que también ayudó a avivar el fuego y a aumentar la temperatura. En el interior de la nave se superaron ampliamente los 1.000 grados centígrados. Horas después del suceso en todo el polígono de Castiñeiras y en las cercanías permanecía en el aire el intenso olor de los materiales quemados.

Además de los servicios de extinción en el lugar estuvieron presentes patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local de Bueu. La investigación de lo sucedido la asumirá la Policía Judicial de la Guardia Civil y su equipo especializado en incendios, que se espera que hoy puedan acceder al interior de la instalaciones incendiadas. Es necesario que primero se enfríen completamente y mientras tanto el lugar permanece acordonado.

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Las imágenes del incendio de Bueu: las llamas calcinaron por completo una nave en Castiñeiras David García

Hasta el lugar se desplazó de inmediato el alcalde de Bueu, Félix Juncal, que pudo hablar con el propietario de la empresa, que estaba visiblemente afectado y acompañado por numerosos empleados. El dueño es Jorge Sobral, de Marín, y la fábrica da empleo a unas 25 personas. “No sabemos aún qué es lo que pasó. Ahora toca serenarse y esperar a que las cosas en fríen. Está claro que nos toca empezar de nuevo desde cero”, manifestaba con pesar cuando el fuego ya estaba extinguido. Su primera preocupación era que no hubiese heridos y que las llamas no alcanzasen las naves colindantes. “Lo importante es que no hay nadie herido porque a esas horas la nave está vacía. Está todo pensado para evitar explosiones y lo mejor es que no se vio afectada ninguna otra empresa”, afirmaba.

El alcalde de Bueu, Félix Juncal, conversa con el dueño de la empresa afectada, Jorge Sobral. Fdv

Poliésteres Sobral tiene una trayectoria de 25 años y su ubicación original estaba en Marín, de donde es natural su propietario. Hace una década se trasladó a Bueu y ocupa la parcela 18 del polígono de Castiñeiras. “Tenemos otras instalaciones en A Madalena, pero es un almacén para las piezas. Donde se realiza la producción y fabricación de moldes es aquí”, contaba.

La mayoría de los empleados acudieron al lugar para acompañar a Sobral y para seguir las maniobras de extinción. “Somos como una familia y estoy contento de tener a un gran equipo. Ahora tendremos que buscar un lugar provisional para poder trabajar mientras se reconstruye la nave porque afortunadamente trabajo no nos falta”, concluía.

Los servicios de emergencia rociaron con agua las fachadas de las naves laterales para evitar que se propagase el fuego. Fdv

El polígono de Castiñeiras carece de un plan de emergencias

Las consecuencias del incendio de ayer en el polígono de Castiñeiras fueron graves, pero como suele decirse pudieron ser mucho peores. La nave de Poliésteres Sobral contaba con sendos pasillos laterales de cuatro metros que la separaban de las industrias colindantes. Algo crucial para evitar que el fuego se propagase. “Si las llamas hubiesen llegado a Corvus Belli la cosa sería mucho peor: forma parte de un bloque de varias naves adosadas y el fuego podría extenderse por todas ellas”, reconocen empresarios de la zona.

Es algo que saben bien los bomberos y que ellos mismos señalaban. Algunos de los que participaron ayer en las labores de extinción estuvieron a finales de marzo en Mos, en el polígono de Rebullón. Allí un incendio calcinó cinco naves que estaban unidas y que albergaban a seis empresas.

Desde la Asociación de Empresarios do Parque Industrial de Castiñeiras (Aepicas) admiten que falta un plan conjunto de emergencias para la zona. Cada empresa cuenta con su propio programa de prevención y protección, pero en un ámbito industrial se necesita algo más. “Hace tiempo tuvimos una reunión con los responsables de los bomberos, en la que nos planteaban la posibilidad de hacer una ficha de cada nave en la que se recogiesen sus particularidades, como si tenía depósitos de combustible, líquidos inflamables, su ubicación y así saber cómo actuar en cada caso”, explica el presidente de Aepicas, Pablo Pazos. No obstante, esa propuesta no llegó a tener continuidad y tanto empresarios como bomberos entienden que es necesario retomarla. 

Los bomberos y la Guardia Civil comprueban el estado de la nave una vez sofocado el incendio. Gonzalo Núñez

Una de las ventajas de Castiñeiras es que cuenta con la base de los Bombeiros do Morrazo en el propio parque empresarial, lo que es crucial para reducir el tiempo de respuesta. “Es fundamental que las empresas cuenten con planes de emergencia y autoprotección, así como con sistemas de rociado automático, detectores de humos y alarmas. Si salta esa alarma nosotros recibimos directamente la llamada de la central”, explican desde el parque comarcal.

Los bomberos señalan que hay algunas medidas básicas de prevención, como mantener limpio y sin maleza el entorno de las naves. Su gran preocupación son las fábricas que se encuentran adosadas, sin muros de compartimentación entre ellas y con las cubiertas unidas. Los empresarios reconocen que se trata de un riesgo, pero explican que en su día las parcelas eran tan estrechas que en algunos casos no les quedó más remedio que adoptar este tipo de solución constructiva para aprovechar el espacio. En todo caso, no se permite adosar un frente superior a los 100 metros de longitud, explican las fuentes consultadas.

Los bomberos retiran los cristales rotos en la nave de Corvus Belli debido a la intensa temperatura. Gonzalo Núñez

Una de las claves de ayer es que los bomberos no tuvieron problemas para abastecerse de agua, un problema que sí tuvieron en el incendio de Mos en el que tuvieron que desplazarse a un kilómetro para cargar los depósitos de los camiones. No obstante, los empresarios creen que este aspecto aún se podría mejorar más con bocas de agua exclusivas para los bomberos en caso de incendio.

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