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El SOS de la construcción: urge hasta 5.000 trabajadores este año en Galicia

La falta de mano de obra es el principal problema del sector “a medio y largo plazo” | La industria no tiene “ni la décima parte” de los profesionales que precisa

Un albañil, esta semana en una obra en Vigo. / RICARDO GROBAS

El sector de la construcción en Galicia necesita entre 1.700 y 5.000 trabajadores para lo que resta de año. Son cifras aportadas por la Fundación Laboral de la Construcción. 1.700 corresponden simplemente a la tasa de reposición, es decir, a los puestos que se necesitan solo para cubrir jubilaciones. Por lo tanto, es la cifra que necesitaría el sector si experimentara un crecimiento cero. Pero no es el escenario más realista. El gerente de la fundación en Galicia, Fernando García, explica a FARO que, “con un crecimiento similar al de los últimos años”, serían 5.000 los empleados que harían falta a la construcción gallega solo durante este año.

Sin embargo, la industria, que cuenta con 77.530 trabajadores en Galicia y 8.498 empresas (el 10% de las compañías de la comunidad), tiene dificultades para encontrar los recursos humanos que necesita. En un momento, además, clave porque el gremio vuelve a remontar tras la crisis de 2008 y porque la demanda de perfiles se incrementará por los fondos europeos que existen para rehabilitaciones de edificios. “A corto plazo, el principal problema es la inflación; a medio y largo plazo, es la falta de trabajadores”, cuenta García, que añade un dato alarmante: no hay “ni la décima parte” de los trabajadores que necesita el sector en la comunidad, por lo que el ladrillo se ve obligado a buscar fuera para cubrir sus necesidades.

Es precisamente el primer problema, el aumento de los precios, el que hace “muy difícil hacer predicciones”, pero García considera que el escenario más realista es que, de esos hasta 5.000 empleos que el sector necesita este 2022, vaya a conseguir 3.000.

Perfiles más demandados

El 92% de los empleados que necesita la construcción gallega corresponde a personal cualificado. De ese porcentaje, el 20% son albañiles, que es el perfil más demandado. Sin embargo, no es precisamente el más disponible porque el sector que ahora vuelve a coger vuelo es notablemente distinto al que existía antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. La media de edad de los trabajadores está en el entorno de los 50 años y, mientras que la dinámica de la construcción antes de 2008 consistía en que los profesionales aprendieran “en la obra”, en palabras de García, “ahora, con contrataciones mínimas, el sector despega pero sin relevo generacional; cada vez hay menos jóvenes”, lamenta.

Es esa carencia de mano de obra lo que ha llevado al sector a negociar un convenio que consiga atraer el talento que necesita. El texto, negociado entre patronal y sindicatos del sector, tendrá una vigencia de cinco años. El preacuerdo, al que ha tenido acceso FARO, contempla “un incremento salarial del 4% para el año 2022, 3,0% para el año 2023, y 3,0% para el año 2024”. Además, establece un plan de pensiones de empresas y amplía la duración máxima del contrato temporal por circunstancias de la producción a un año, “percibiendo a la extinción del mismo una indemnización del 7%”.

Pero acaso lo más llamativo del texto sea una cláusula de garantía salarial para hacer frente a la escalada inflacionaria (el pasado abril, la vida se encareció un 9,3% en Galicia con respecto al año anterior). Esta medida es precisamente la que rechazaba la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), que, si bien dejaba vía libre a cada sector y cada empresa para que pactara las condiciones salariales en función de su situación particular, se mostraba explícitamente en contra de las cláusulas de garantía salarial aludiendo a una preocupación por que exacerbaran la subida de los precios.

“Hay que potenciar el papel de la mujer en el sector del ladrillo”

Fernando García - Fundación Laboral de la Construcción

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Pero en la situación actual, en el ladrillo intentan ser “más atractivos” para los trabajadores, explica García, y eso pasa por ofrecer mejores condiciones. Pero no es este el único obstáculo que debe salvar el sector para hacer frente a la sangría de profesionales. “Hay que potenciar la formación”, incide. Precisamente ese es uno de los puntos a los que hace referencia el preacuerdo: “Se han desarrollado los contratos formativos en lo que respecta a su retribución y a la duración del contrato formativo para la obtención de la práctica profesional adecuada al nivel de estudios”.

Pero el gerente de la Fundación Laboral de la Construcción en Galicia destaca que también es necesario hacerle entender a la sociedad que “los oficios tradicionales son una salida profesional interesante” y “potenciar el papel de la mujer” en el sector, tradicionalmente formado por empleados varones.

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