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Portugal acuerda liberar los peajes vigentes desde 2010 y recupera la gratuidad en la A-28

La ultraderecha apoyó el proyecto del Partido Socialista para la autovía entre Oporto, Viana y Camina y seis viales más

El coste del viaje desde Vigo será de 10,2 céntimos por kilómetro, la mitad que en la AP-9

El fin de los peajes en la autovía que une Vigo y Oporto saIió adelante con el apoyo de la ultraderecha portuguesa

El fin de los peajes en la autovía que une Vigo y Oporto saIió adelante con el apoyo de la ultraderecha portuguesa / JESÚS DE ARCOS

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Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Si es cierto que “la historia se repite como una farsa”, los gallegos hoy pueden volver a gritar: “Menos mal que nos queda Portugal”. Una inédita alianza entre socialistas, comunistas, animalistas y extrema derecha pondrá fin a los peajes quince años después en las antiguas autovías SCUT del país vecino, incluyendo dos tramos en la A-28 que conecta la frontera gallega en Caminha y Oporto por Viana do Castelo. El proyecto de ley presentado por el Partido Socialista ya contaba con el apoyo del Bloco de Esquerda y el Partido Comunista (PCP), pero fue el anuncio del presidente de CHEGA, André Ventura, el que consolidaría una medida que busca favorecer el la cohesión territorial, especialmente en el interior.

“Sería absolutamente incoherente si hoy no lo apoyásemos”, anunciaba en la sede parlamentaria el líder ultraderechista, quien señalaba la “hipocresía” del Partido Socialista por no haberlo hecho posible durante los últimos ocho años desde el Gobierno. Sin embargo, Ventura entendía que esta idea “está por encima de los partidos” y por ello garantizaba su apoyo. “Entendemos que una propuesta demasiado gradual y sin compromisos podría herir las expectativas de los portugueses”; lanzando además un mensaje a los ciudadanos del Algarve –donde fueron primera fuerza– y el interior del país: “Que sientan un alivio real en los peajes y que tienen un señal político de algo que les ha perjudicado durante tanto tiempo”.

Apenas una semana después de que los diputados de esta formación abandonasen la cámara mientras se entonaba el Grándola, Vila Morena en el 50º aniversario de la Revolución de Abril, la escena era muy distinta. Después de dos horas y media de bronco debate y reproches entre todo el arco parlamentario, el presidente de la Assembleia José Pedro Aguiar-Branco pedía a los diputados que votaran de pie y a viva voz su postura. El escrutinio final se saldó con 142 votos a favor –PS (78), CHEGA (50), BdE (5), PCP (4), ecologistas de Livre (4) y animalistas del PAN (1)–, los 80 en contra del Gobierno de coalición de centroderecha de PSD y CDS y las ocho abstenciones de Iniciativa Liberal. Minutos después fueron rechazadas otras mociones, como la del Bloco que proponía ampliarla a otros viales como la A-29, la A-42 o la A-41 que sirve como circunvalación de Oporto y del aeropuerto de Sá Carneiro.

De esta manera, el coste del viaje entre Vigo y la ciudad del Duero quedará en apenas 15,51 euros al suprimirse los peajes de Neiva y Darque (1,15 euros entre ambos), siendo el coste en carburante el grueso de los 151 kilómetros al circular por la A-55 y la nacional entre Valença y Caminha. Un trayecto similar en distancia como el de A Coruña cuesta 34,38 euros al tener que abonar 19,4 euros. Si comparamos con Pontevedra o Santiago; las tarifas de la AP-9 por cada kilómetro recorrido son al menos 15 veces más caras que en el recorrido internacional. Incluso el recorrido “directo” con la A-3 por Braga sigue siendo más barato con los 12,75 para 140 kilómetros. Este veredicto del poder legislativo no será de aplicación inmediata, ya que la fija para el 1 de enero de 2025. Hasta entonces será el Gobierno el encargado de incluirlo en los Presupuestos –el impacto total es de 157 millones de euros– y desarrollarlo a nivel legislativo, incluyendo el posible rescate a la concesionaria.

Similitudes con la AP-9

La propuesta incluye también otras autopistas como la A-4 (entre Vila Real y Bragança), la A-13 y A-13-1 (conexiones de Coímbra y Setúbal por el interior), la A-22 (longitudinal del Algarve hasta Ayamonte) y la A-25 entre Castelo Branco y Guarda en el interior del país. Todas estas infraestructuras forman parte de las consideradas autopistas SCUT (Sem Custo para o UTilizador) impulsadas desde 1997 por el actual secretario general de la ONU, António Guterres. Sin embargo, la gravísima crisis económica provocó que entre octubre de 2008 y 2010 se fueran implantando peajes “blandos” en estos viales.

La medida prometida por el exministro de Infraestructuras y actual líder socialista, Pedro Nuno Santos, pone fin a una de las medidas más impopulares y simbólicas impuestas por la Troika desde 2010 durante el rescate económico del país. Pese a las protestas sociales, políticas y empresariales a ambos lados de la Raia y las drásticas caídas en el tráfico; hasta ahora se había apostado por las bonificaciones.

Todo ello llega además con el segundo expediente de la Comisión Europea a España sobre la prórroga de la AP-9 hasta el 2048 todavía caliente y encima de la mesa. Al norte del Miño los socialistas también se comprometieron durante la campaña de las autonómicas a convertir en “100% gratuita” la Autopista del Atlántico, aunque por el momento no han explicado cuándo o cómo se logrará. Al mismo tiempo, el Ejecutivo continua sin explicar su postura sobre las alegaciones enviadas a Bruselas por el expediente y bloqueando su transferencia a Galicia.

Primera derrota parlamentaria de Luis Montenegro en un mes

La aritmética parlamentaria nacida de las elecciones del 10 de marzo allanó el camino al centroderecha al Gobierno, pero no lo despejó para la legislatura. Pese a presentar un programa con 40 propuestas de todo el arco parlamentario en su investidura, Luís Montenegro sufrió ayer su primera derrota. Tras la celebración del Consejo de Ministros, António Leitão Amaro advirtió que que “las oposiciones no pueden unirse para gobernar desde el parlamento”, denunciando así una supuesta pinza. El ministro de Presidencia se negó a comentar las declaraciones de André Ventura al respecto, aunque enfatizó su legitimidad. “Tenemos un Gobierno liderado por la plataforma política que obtuvo más votos en las elecciones. En Portugal ya existe un parlamento que legisla y supervisa, y hay un Gobierno que gobierna y tiene un programa. Los portugueses deben estar atentos a las señales de que otros partidos intentan gobernar mediante acuerdos entre oposiciones”, afirmó en unas declaraciones recogidas por la Agencia Lusa.

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