La flota del cerco comienza el amarre con el cierre de la sardina: “Fue un año difícil”

La escasez de jurel y la falta de otras opciones provoca el paro anticipado para el grueso de barcos de las Rías Baixas

En los próximos 15 días pararán también en la zona norte

Captura de sardina en Galicia durante el verano.

Captura de sardina en Galicia durante el verano. / Noé Parga

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

La Secretaría General de Pesca anunció ayer el cierre de la campaña de la sardina de forma oficial. Según el departamento que dirige Isabel Artime, la flota española pudo capturar un total de 22.582 toneladas, la cifra más alta de los últimos años tras la mejora de la salud de la especie en el caladero ibérico y de los intercambios realizados con Portugal, país con el que comparte cuota. Sin embargo, el agotamiento del cupo deja a la flota del cerco sin nada que pescar. La escasez de jurel en el sur de Galicia y la imposibilidad de capturarla en el norte de la comunidad –al estar disponible solo para pesca accesoria– hace que los barcos hayan iniciado ya el amarre. “Fue un año bastante difícil”, lamenta el portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), Manuel Suárez.

Pesca decretó el cierre, que hizo efectivo en la medianoche de ayer, para la flota de cerco que faena en el Golfo de Cádiz y para las del Cantábrico Noroeste de cerco y de artes menores que utilicen artes dirigidos a sardina altamente selectivos, como el racú y la piobardeira. De esta forma, tan solo la flota gallega del xeito está habilitada para continuar con la pesca de la especie hasta agotar el cupo individual del que disponen.

Con el cierre oficial de la campaña, que se alargó mucho gracias al mecanismo de optimización aplicado por la Secretaría –puesto en marcha en octubre y por primera vez este año–, los cerqueros inician el amarre paulatino. El motivo, como explica el anterior dirigente de Acerga, el armador redondelano José Manuel Saavedra, es que “hay muy poco jurel”.

La falta de esta especie, que ya acumula muchos meses sin aparecer con la fuerza necesaria por las costas gallegas, hace que el grueso de la flota no pueda defenderse. En la zona IXa, que va de Fisterra al sur, porque no aparece, “y el poco que hay se acerca mucho a las piedras, donde solo lo pueden pescar los barcos más pequeños”, apunta Saavedra.

Por este motivo, el armador explica que las principales embarcaciones que trabajan desde Vigo, las de mayor tamaño, ya han optado por parar. “De los barcos grandes de Vigo solo tres estamos pescando”, ejemplifica sobra la situación, que se repite en el resto de puertos de las Rías Baixas.

Accesoria

En la zona VIIIc, que va de Fisterra al País Vasco, la situación es un poco diferente. Allí no queda otra opción que parar, pero no solo porque el jurel no aparezca. En este caso es porque para esta zona se estableció una cuota de jurel muy escasa, que hace que solo se pueda pescar de forma accesoria. Según indica Suárez, con el cierre de la sardina en el norte “no hay más”. “Aquí también están empezando a parar, algunos ayer y otros hoy, pero en torno a 15 días ya habrán parado todos”, señala.

El portavoz de Acerga, la principal asociación de este segmento de flota en la comunidad, explica que “la situación de este año fue compleja” y solo tiene palabras de agradecimiento para el mecanismo impulso por Pesca, que permitió alargar la campaña de sardina. “Es de agradecer los esfuerzos realizados”, comenta.

En lo que sí que tiene quejas Suárez es en las ayudas por la escasez de jurel para aquellos barcos que se acogieron a la parada voluntaria para la pesquería. “Con el Gobierno en funciones fue complicado, a ver si la gente puede cobrar las ayudas ahora”, avisa el portavoz de la asociación, que cree que para el próximo año la situación será la misma para el jurel de la VIIIc.

Ventas

A falta de un mes para completar el año, las lonjas gallegas vendieron 34.439 toneladas de las cuatro especies principales que captura el cerco: jurel, sardina, caballa y anchoa. La cifra supone un 2% menos que en los primeros once meses del pasado año. En lo que respecta al valor alcanzado, 38,7 millones de euros, supone un 14% menos.

En general se está vendiendo muy barato”, comenta José Manuel Saavedra, una opinión que también comparte Manuel Suárez: “El precio no es que fuera muy adecuado”.