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La flota gallega digiere ya el mayor nivel de precios del gasóleo desde el año 2018

El sector se enfrenta, además, al fin de la bonificación al diésel propuesto por Bruselas y de los subsidios a la pesca que abandera la Organización Mundial del Comercio

Barcos de bajura de la ría de Pontevedra durante una protesta realizada el pasado marzo. Ricardo Grobas

La flota gallega se ha topado con una gran piedra en el camino: la subida del coste del combustible. Los precios del gasóleo acumulan meses de ascenso, hasta llegar a alcanzar los 0,48 euros por litro de media en el mes de septiembre. La cifra tiene su trascendencia pues la flota gallega se enfrenta a una espiral alcista del combustible que alcanza niveles de 2018, también de finales de 2014. Cabe recordar la trayectoria ascendente en la que están sumidos los combustibles. No hace tanto, en 2020, el gasóleo registró precios mínimos de 0,306 euros por litro. A causa del desplome de la demanda por la pandemia, el combustible que utilizan los barcos pesqueros, registraba cifras que no se veían desde finales de 2004. Ahora bien, la escalada de precios respecto a hace un año roza el 36,3%.

La variable es de vital trascendencia para los armadores considerando que el gasóleo supone un 40% de los costes operaciones de una compañía del sector. Esta tendencia al alza se mantiene y, sin ir más lejos, el pasado 19 de octubre el precio del combustible para la pesca superaba los 0,56 euros por litro. Un importe que supone un 16,7% más respecto a la media del mes de septiembre.

El momento no podía ser más trascendente pues en menos de dos semanas se celebrará una de las reuniones más importantes para el sector pesquero de los últimos años. La Organización Mundial del Comercio (OMC) decidirá en su 12º Conferencia Ministerial si se pone fin a los subsidios de la pesca. Una medida que contempla, entre otras acciones, terminar también con el diésel bonificado del que dispone la flota. Se trata del llamado gasóleo B, que utilizan para poder trabajar tanto la flota de altura como la de bajura en muchas regiones gallegas. La prohibición de las subvenciones al sector pesquero supondría duplicar el precio por litro del gasóleo para la flota.

El combustible representa el 40% de los costes operativos de los armadores

Pero no se trata sólo de la medida de la OMC, se suma al combo las pretensiones de la Comisión Europea de implantar cambios en la fiscalidad de la energía. El organismo defiende la necesidad de que los armadores paguen el litro de combustible con impuestos. Y los plazos están sobre la mesa. Bruselas quiere que los buques pesqueros empiecen a tributar por el gasóleo a partir de 2023, con un coste mínimo de casi 14 euros por cada 100 litros de suministro. “La propuesta pondría fin a la exención obligatoria actual de la aviación y el sector de la pesca [...] El combustible que utiliza debería ser gravado”.

Tres estudios encargados por la Xunta revelan el profundo daño que una medida de este tipo tendría para la flota gallega, que a nivel económico supondría una “reducción de ingresos” por la que “sería esperable una reducción de la flota” al entender que no sería “compatible con el mantenimiento de la actividad”. El resultado de los análisis, un estudio de 67 páginas, refleja que el daño a la flota gallega es más que evidente, por lo que la Xunta lo enviará a tres direcciones generales de la Comisión (de Pesca, Fiscalidad y Competencia), a la Secretaría General de Pesca y al representante permanente de la UE ante la OMC, João Aguiar.

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