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Gran Vigo

La (pen)última cara de Urzáiz: la estación que conquistó desde reyes a estudiantes

Se cumplen siete años de la inauguración de los andenes testigos de viaje histórico en el Eje Atlántico

La estación del ferrocarril de Vigo, en una postal de la colección Juan M. Herrera

Idas y venidas de estudiantes, reencuentros de enamorados, forofos celestes... hasta reyes y parte de la crónica más luctuosa de Vigo han pasado por la estación de Urzaiz. Los caminos de hierro que encuentran en estos andenes destino y origen forman parte de la historia de la ciudad, como ocurre con el retrato global del ferrocarril en la crónica del conjunto de Galicia. Y lo hace con sus luces y sus sombras.

Fue un 18 de abril cuando se inauguraba la que sería penúltima cara de esta estación. Corría el 2015 y el acto en sí quizá no habría sido una efeméride que destacase en la semblanza de Vigo. Al fin y al cabo se trataba de un pequeño edificio que se planteó desde un inicio como una opción con fecha de caducidad. Pero el verdadero hito histórico de aquella jornada, de la que se cumplen siete años, fue el primer viaje de los convoyes rápidos con la, entonces, modernización del Eje Atlántico.

Aquella modesta terminal de 1.300 metros cuadrados traía consigo una revolución histórica para la ciudad. La colocación de sus cuatro vías en una cota 15 metros bajo el suelo permitiría construir un túnel que conectara con Portugal sin usar la vieja línea de Redondela. La Salida Sur colocará a Oporto a una hora y y la Variante de Cerdedo, a Madrid a tres.

Sin embargo, en aquel entonces la hazaña estaba en los 80 minutos que tardaba en llegar el tren desde la recién estrenada estación viguesa a la de A Coruña. Se rebajaba así el tiempo en cerca de 40 minutos.

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Así evolucionó la estación de tren de Urzáiz durante 140 años Víctor P. Currás

A través de las ventanas el paisaje se disfrutaba hasta a 200 kilómetros por hora gracias al modernizado corredor ferroviario, consolidado ya como una de las joyas de la corona de la Media Distancia nacional.

Pasajeros de los más variopintos realizaban estos primeros viajes, hasta una despedida de soltera ponía la nota de color, tal y como llevó a su portada del día siguiente Faro de Vigo.

Esta era una muesca más en el cinturón de Urzáiz. La estación original, edificio diseñado por el ingeniero Javier Boquerín, se ejecutó en 1878, aunque el ferrocarril no llegó hasta junio de 1881, en un viaje que conecto la ciudad olívica con Ourense. Aquella "Señora de Ferro" como la definió Curros Enríquez era sinónimo de progreso y desde su nacimiento en 1853, FARO DE VIGO convirtió en una de sus mayores banderas la defensa por estas infraestructuras.

Así lo atestiguaba el ex-director del periódico y cronista de la ciudad, Ceferino de Blas, durante la última gala de Vigueses Distinguidos, recordando que ingenieros como José Elduayen fueron los responsables del espectacular crecimiento de la urbe a comienzos del siglo XX.

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¿Recuerdan la fachada de la original estación ferroviaria de Urzáiz? FDV

En 1923 se modificó su aspecto al construirse una segunda planta sobre las dos alas laterales. Fue la única terminal del tren de Vigo durante 106 años, hasta que el 28 de septiembre de 1987 se inauguró la nueva estación, que costó 1.400 millones de la época (casi 25 millones de euros actuales si tenemos en cuenta la inflación). Ambas sedes convivieron hasta finales de la década de los años noventa. Aquel acto contó con la presencia de Caballero como ministro, Manoel Soto como alcalde y Julián García Valverde como presidente de Renfe.

El actual regidor ya hablaba de la construcción de una red de Alta Velocidad en España a imagen y semejanza del TGV francés y su llegada a la ciudad fue por todo lo alto: en el vagón presidencial de Renfe que Alfonso XIII había usado medio siglo antes para visitar la estación que ese día quedaba clausurada o que en 1940 Franco usó para entrevistarse con Hitler en Hendaya. Sin embargo, Caballero y Valverde no viajaron con el Talgo Rías Baixas desde la madrileña estación del Norte y un retraso en su vuelo a Peinador provocó que tuvieran que esperarlos durante hora y media en Redondela para recorrer juntos los últimos kilómetros.

Junto a aquella mole de granito sobrevivió hasta el nuevo milenio el antiguo edificio antes de ser desmontado piedra a piedra y abandonado a su suerte en Redondela a la espera de un nuevo destino. Y en agosto de 2011, sus icónicos andenes con cubiertas rojas que durante años fueron la imagen más reconocible de la ciudad a vista de pájaro despedían a sus últimos trenes antes de quedar reducidas a escombros.

Viajeros en trenes de Media Distancia en Vigo entre 2009 y 2020 Hugo Barreiro

La de 2015 fue, en efecto, la penúltima cara de Urzáiz. La de un vestíbulo alargado con varias filas de asientos, un kiosco y una cafetería que en tan solo nueve meses de actividad ya superó a Guixar, ubicada 400 metros al norte, en número de viajeros para Media Distancia. Unos paneles con fotografías de la ciudad y la ría recibieron a los viajeros incluso durante el confinamiento, cuando la policía vigilaba que todos los desplazamientos eran justificados.

Un año después y con frecuencias aún recortadas, el acceso desde Praza da Estación quedaba cortado para poder levantar la nueva estación de autobuses de la ciudad y desde el 22 de marzo se estrenaba la nueva entrada desde Vía Norte; descendiendo mediante escaleras mecánicas y ascensores en un atrio lleno de luz.

Esa última evolución se completaría en otoño con la apertura del Centro Comercial Vialia, ubicado encima de la terminal ferroviaria y con el que comparte aparcamiento. Los 80.000 metros cuadrados que antaño ocupaban la playa de vías y los talleres de mantenimiento en medio de la maleza hoy son una plaza pública con zonas de juegos infantiles y deportivas.

Y ante el imponente letrero de neón que corona su acceso principal, la centenaria fachada original del siglo XIX recuperada y convertida en mirador de la obra de Thom Mayne, la ciudad y su propia historia.

Un latido en el corazón de la ciudad

Desde su inauguración, en la que un viaje a Ourense oscilaba entre los treinta reales de tercera clase y los sesenta de primera, la terminal se convirtió en uno de los centros de vida de los vigueses.

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La estación de tren de Urzáiz, un latido para los vigueses y su historia Víctor P. Currás

En él marcaron su diario de sueños los estudiantes, comerciantes y turistas. También reyes como Alfonso XII; quien da nombre a la calle que desciende hacia el puerto y que fue despedido por una multitud el 29 de septiembre de 1927 después de su visita a la ciudad.

De ella partieron los celtistas que soñaron con las finales de Copa del Rey en 1994, comandados con Leri hacia Chamartín; o aprovechando el AVE a Santa Justa previa escala en Madrid en el 2011. De los dos encuentros ante el Zaragoza volvieron cabizbajos en un tren que aún no se sabe cuándo volverá a pasar.

Celtistas llegando en tren a las finales de Copa del Rey ante el Zaragoza en 1994 y el 2001 R. Grobas / Cameselle

También fue el lugar de recibimiento para los féretros procedentes de la tragedia del río Órbigo que golpeó a la ciudad en 1979 con 47 fallecidos. Los coches fúnebres salían escoltados con los cuerpos de aquellos escolares en unas imágenes sobrecogedoras y que contrastan con los centenares de niños que participaron en excursiones ya en el nuevo milenio.

La estación de tren de Urzáiz, un latido para los vigueses y su historia Magar

Tampoco la política ha pasado de largo de los sucesivos edificios. Su vestíbulo ha servido de colegio electoral para todo el barrio de Casablanca mientras que los conflictos durante la reconversión provocaron numerosos cortes en las vías de tren durante las manifestaciones de astilleros como Ascón o Barreras.

La estación de tren de Urzáiz, un latido para los vigueses y su historia

Los ochenta se cerraron con la llegada del tren "Madrid se escribe con V de Vigo" que pretendía hermanar a las "movidas" de ambas ciudades.. y que casi acaba en pelea.

De ella siguen partiendo centenares de universitarios cada fin de semana y aunque ya no se pueda acceder a los andenes -las normativas de seguridad han ido acabando con el romanticismo de este medio de transporte frente al avión- las imágenes de reencuentros se siguen produciendo en Navidad, Semana Santa e incluso a diario.

A todo color o en blanco y negro; y con el empuje del vapor, carbón, diésel o electricidad. Porque 140 años después de su inauguración, Urzáiz sigue latiendo en el corazón de la ciudad con un futuro brillante.

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