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Cuenta atrás para los nuevos currículos: la Xunta se pregunta si llegarán a tiempo

Una librería al comienzo del curso. Iñaki Abella

La pandemia no detiene la cuenta atrás para la implantación plena de la nueva ley educativa, la Lomloe, y uno de los hitos que están marcados en el calendario presentado en su momento por el Ejecutivo central, además de constituir uno de sus cambios más trascendentales, son los nuevos currículos, es decir, qué se enseña y cómo. En teoría, dentro de un año los escolares de los cursos impares –los de los pares esperarían un año más– de Primaria, ESO y Bachillerato deberían estrenar nuevos manuales adaptados a unos contenidos y estrategias entendidos desde un espíritu, como avanzó la promotora de la ley, la ex ministra de Educación Isabel Celaá, “mucho menos enciclopédico y más competencial”.

Sentar las bases de esos currículos le corresponde al Ministerio de Educación, que regula las “enseñanzas mínimas” a través de reales decretos. Después a las autoridades educativas de Galicia, como comunidad con lengua propia, les correspondería desarrollar alrededor del 50% del contenido tomando como punto de partida la propuesta ministerial. No obstante, la Xunta cuestiona que, por el momento, “lo único” que conoce la Consellería de Educación son “borradores incompletos” –de secundaria, ni siquiera eso– y desde el departamento dirigido por Román Rodríguez se declaran “preocupados” por los tiempos, por que los cambios lleguen con margen suficiente para el curso que viene.

“Desde la Xunta estamos preocupados por que el Estado no disponga de los currículos a tiempo, ya que se tienen que concretar en decretos que exigen una tramitación administrativa”, alegan fuentes de la Consellería. “Y además”, añaden, “se debe disponer de tiempo suficiente para que se puedan elaborar los manuales escolares acordes a los nuevos contenidos que se establezcan”.

De ahí, subrayan, que, “pese a la falta de información y a las inconcreciones del Gobierno central, que en Galicia se hayan constituido grupos de trabajo específicos, conformados por docentes, para desarrollar la parte que corresponde a la comunidad y “corregir las debilidades” que “detectan”.

Este verano trascendían los contenidos a grandes rasgos de las propuestas del Ejecutivo central para las etapas de Infantil y Primaria. En relaciona esta última se plantea en los borradores una apuesta por fomentar la igualdad de género, la educación para la paz, el consumo responsable y el desarrollo sostenible y para la salud, incluida la afectivo-sexual, además de incorporar la “gestión emocional” entre los saberes básicos de Matemáticas, por ejemplo.

Los editores, preocupados también por los plazos

La ministra Pilar Alegría aseguraba esta semana que se están construyendo los currículos de Infantil y Primaria “entre todos”, con las aportaciones de las comunidades, pero la Xunta no es la única en mirar de reojo el reloj. La Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE) ha hecho público un informe en el que traslada su “inquietud” y “preocupación por la dilación” en la elaboración de “la propuesta curricular del Ministerio y de las Administraciones educativas autonómicas” a “un año de que se inicie la aplicación del nuevo currículo”.

La Lomloe es ya realidad en aspectos como la elección de directores, la admisión de alumnado o el rol del consejo escolar y claustros. Este curso le toca a un aspecto clave: cómo se evalúa a los escolares, pasan de curso y titulan. Las administraciones educativas de las autonomías esperan a ver cómo se concreta la propuesta del Ministerio de obviar los exámenes de recuperación de la ESO, aunque la Xunta –como Murcia o Castilla León, entre otras– ya dejó claro su rechazo. Insiste en ello, señalando que “la idea de Galicia es mantener los exámenes de recuperación” y, de confirmarse el plan del Ejecutivo estatal, “poner en marcha todos los mecanismos jurídicos para dejar sin efecto” este aspecto en la comunidad.

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