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Xunta y sector se conjuran para reducir el impacto de las biotoxinas

Se harán subdivisiones de bancos marisqueros para recortar pérdidas, pero poco se puede hacer ante un fenómeno natural

Representantes de las cofradías y de la industria depuradora a las puertas del Intecmar, ayer. | // NOÉ PARGA

El episodio tóxico que desde agosto castigó a las rías gallegas tiende a remitir. Aún así, y dado que es un fenómeno natural que puede repetirse en cualquier momento, cofradías, bateeiros y depuradores de moluscos negocian con la Xunta el modo de minimizar el impacto causado por el cierre de bancos marisqueros y bateas de mejillón.

Ayer se dio un primer paso en la sede vilagarciana del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar), donde se reunieron representantes de las cofradías de pescadores, de la Asociación Gallega de Depuradores de Molusco (Agade), de la Consellería de Sanidade y del propio laboratorio dependiente de la Consellería do Mar, con Covadonga Salgado a la cabeza.

En ese encuentro se abrió las puertas a establecer, siempre bajo demanda del sector, en casos extremos y de forma puntual, nuevas subdivisiones de bancos marisqueros.

Es decir, en situaciones extremas como la que se vive actualmente en zonas tan extensas como la IV de la ría de Pontevedra.

La idea es que pueda subdividirse en varios tramos, de forma que aumente la cantidad de controles analíticos en cada uno de ellos y el sector pueda ir trabajando en aquellos que vayan abriendo, a medida que disminuye la cantidad de células tóxicas, sin necesidad de tener que esperar a la apertura de todo el banco.

El Intecmar lo ve viable, pero se pide al sector que presente una propuesta en este sentido para estudiar su viabilidad “garantizando siempre el riguroso control que establece la normativa comunitaria”, advirtieron desde Mar.

En rojo, la extensa zona IV de infaunales de la ría de Pontevedra, que sigue cerrada. Intecmar

Depuradores y cofradías, cuyos representantes dicen haber salido “satisfechos” del encuentro, tratarán ahora de pulir esta propuesta de las subdivisiones de zonas marisqueras, antes de volver a plantear el tema en una reunión que esperan mantener con la conselleira de Mar, Rosa Quintana.

Encuentro en el que se planteará, dado que el de ayer no era el foro adecuado para ello, la posibilidad de establecer algún tipo de póliza de seguro que cubra las pérdidas cuando se producen cierres repentinos de bancos marisqueros y el producto ya ha sido extraído o incluso va de camino a los mercados.

En esos casos es necesario devolverlo al mar o a la depuradora, con las consiguientes pérdidas económicas y el derroche de esfuerzo que implica.

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Aperturas y cierres de bancos marisqueros que tienen mucho que ver con los cierres cautelares, que decreta el Intecmar cuando el nivel de células todavía no supera el máximo permitido pero va camino de hacerlo.

Los cierres cautelares

Para que se entienda mejor: si hoy se hace un análisis de un banco marisquero y las células tóxicas están subiendo de forma llamativa, rozando ya lo tolerable, puede decretarse el cierre cautelar de esa zona, sobre todo si mañana no va a poder ser muestreada.

Y se cierra, lógicamente, ante la posibilidad de que la toxicidad rebase los niveles de seguridad para el consumidor.

Asistentes a la reunión celebrada ayer. Noe Parga

El sector pide que se limiten esos cierres cautelares, pero en el fondo sabe de su necesidad y es consciente de que se trata de una medida garantista con la que evitar riesgos para la salud pública que, a la postre, también dañarían irremediablemente la imagen del propio sector.

Juan Maneiro

Juan Maneiro, secretario general de Agade, conoce bien esta forma de proceder, ya que en su momento fue director del propio Intecmar. De ahí que reconociera al finalizar la reunión, en la que participó como representante de los depuradores, que si bien causan trastornos, los cierres cautelares tienen como finalidad salvaguardar la calidad de los productos y garantizar su perfecto estado sanitario.

En relación con esto, los técnicos del Intecmar y de la Subdirección Xeral de Programas de Control de Riscos Ambientais para a Saúde reunidos ayer con la Federación de Confrarías de Pescadores y Agade, recordaron que el método químico de análisis de biotoxinas impuesto hace unos años por la Unión Europea tampoco ayuda, ya que retrasa considerablemente la obtención de resultados y, en consecuencia, obliga a mantener cerradas las zonas afectadas por biotoxinas durante más tiempo.

Ni que decir tiene que desde el Intecmar también se informó al sector de lo complejo que resultó el proceso tóxico que ahora tiende a remitir.

El mismo en el que, como se adelantó en FARO en su momento, se dio una inusual combinación de toxinas diarreicas (DSP), amnésica (ASP) y paralizante (PSP).

Por último, el centro que dirige Covadonga Salgado incidió en la importancia de las múltiples herramientas tecnológicas de que disponen productores y depuradores para estar informados puntualmente del avance de las biotoxinas y de los controles y resultados analíticos.

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