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El sector busca cómo compensar las pérdidas que generan las biotoxinas

Cofradías y depuradores se reúnen el lunes con el Intecmar

Covadonga Salgado (izq.) y la conselleira, Rosa Quintana, en una visita al Intecmar. | // IÑAKI ABELLA

El sector Mar-industria y la Xunta se reúnen el lunes par ver qué medidas deben adoptar para reducir los costes o pérdidas derivados de los episodios tóxicos.

En concreto, representantes de las cofradías de pescadores, de la Asociación Gallega de Depuradores de Moluscos (Agade) y del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar) van a verse para decidir qué hacer cuando se producen continuas fluctuaciones de toxicidad, provocando aperturas y cierres repentinos de bancos marisqueros, en ocasiones de modo cautelar.

La reunión mantenida en Conxemar entre representantes de las cofradías y Agade. | // FDV

Cuando esto sucede puede darse el caso de que se prohíba extraer almeja y berberecho en una zona de la que acaban de sacarse importantes cantidades de tales productos.

Y esa mercancía incluso puede estar ya en la depuradora o camino de Madrid cuando llega la notificación de cierre.

Si esto sucede así es necesario devolver el producto a la depuradora, al mar o tirarlo, dependiendo de su estado, de ahí que el sector quiera encontrar alguna alternativa menor perjudicial.

Sobre todo tras el inusual episodio tóxico padecido desde agosto –ahora a punto de remitir por completo– en el que convivieron la toxina diarreica (DSP) y la paralizante (PSP).

Dado que se produjeron constantes aperturas y cierres, tanto de polígonos bateeiros como de bancos marisqueros, el sector mar industria decidió iniciar una vía de diálogo para buscar alternativas.

Fue durante la reciente celebración de la feria Conxemar, en Vigo, donde cofradías y depuradores acordaron cerrar filas y solicitar reuniones con la conselleira de Mar –Rosa Quintana– y el propio Intecmar, tratando de llegar a un punto de entendimiento.

Eso es lo que se buscará el lunes en la sede de ese laboratorio de referencia, dirigido por Covadonga Salgado y situado en el muelle de Vilaxoán (Vilagarcía).

Sobre la mesa se pondrán ideas como las planteadas en Conxemar, tales como subdividir las zonas de mayor extensión, ya que, cabe insistir, en un banco marisquero o un polígono bateeiro especialmente extensos puede que la toxicidad afecte a los productos de un extremo y, sin embargo, no esté presente en el lado opuesto.

Las biotoxinas “se van” de las bateas de mejillón

Después de semanas complicadas para el sector a causa de la brutal incidencia de las toxinas diarreica y paralizante, el episodio tóxico que en agosto se extendía por toda Galicia tiende a remitir.

Se nota, sobre todo, en los polígonos mejilloneros, toda vez que ya están prácticamente todos operativos.

La excepción vuelve a estar en la ría de Pontevedra, que como siempre, es la más castigada por este fenómeno natural.

Ayer por la tarde eran trece los polígonos cerrados, entre ellos los ocho de la ría pontevedresa, dos de los cuatro existentes en Muros-Noia, el experimental de Camariñas y dos de los pertenecientes a Meloxo (O Grove).

Por el contrario, en esta ría, la de Arousa, estaban abiertos ayer 22 polígonos. Como lo estaban los dos de Sada (Ares-Betanzos), el de Baiona, los dos de Muros y los doce de la ría de Vigo.

Lo que se quiere es aumentar las subdivisiones ya existentes e incrementar el número de controles a cargo del Intecmar.

La idea es “crear subzonas en función de su distinta afectación por los episodios tóxicos para que, manteniendo los estándares de salvaguarda de la salud pública fijados en la legislación, sea posible comercializar el marisco de las subzonas exentas de toxicidad, manteniendo prohibida la extracción en la parte más afectada”.

A mayores, el sector propone a la Consellería do Mar “que se habilite un seguro que cubra los costes derivados de las devoluciones de producto ya extraído cuando se produzca el cierre de una zona abierta”.

Es decir, que se compensen los gastos que se producen cuando llega una orden de cierre de un polígono o un banco en concreto después de que ya se realizaran trabajos de extracción, puesto que desde el momento del cierre ese producto ya no puede comercializarse, aunque esté camino de ello.

Y pretenden que esa póliza proteja al sector “con independencia de dónde se encuentre el producto una vez materializado el cierre por el Intecmar”.

Todo ello, argumentan, para hacer frente a una situación que considera extremadamente peligrosa, no sanitariamente, sino desde un punto de vista estructural y económico.

A diferencia de otras ocasiones, y de ahí que ahora Federación de Cofradías de Pontevedra y Agade se olviden de viejas rencillas para unir esfuerzos, lo que está sufriendo el sector es un “episodio tóxico excepcional”, ya que “no solo afecta al cultivo de mejillón en batea, como suele ser habitual, sino también a importantes bancos marisqueros de la provincia”.

Una excepcionalidad que, además, obedece “tanto a la intensidad de los niveles de biotoxinas acumulados por los moluscos, como a la extensión temporal y recurrencia de la presencia de fitoplancton productor de biotoxinas en las aguas a lo largo de los últimos meses”.

Situación que provoca aperturas y cierres puntuales de polígonos bateeiros y bancos marisqueros, en ocasiones “de corta duración”, derivando en “una importante reducción en las cantidades de molusco extraídas para su depuración y comercialización”.

Esto, no cabe duda, afecta tanto “a las rentas de las personas dedicadas al marisqueo, de una manera dramática en zonas concretas de la provincia”, como a “las empresas depuradoras de moluscos, que también se ven seriamente afectadas al encontrar grandes dificultades para abastecer a sus mercados tradicionales”, en algunos casos siendo “incapaces de cubrir la demanda habitual” de sus clientes.

De ahí que, aún siendo este problema consecuencia de un fenómeno natural “contra el que poco se puede hacer”, cofradías y Agade entiendan necesario “adoptar algunas medidas” que, como las expuestas, “contribuyan a minimizar o paliar los efectos de las prohibiciones de extracción”.

25 años del Intecmar

25 años del Intecmar Manuel Méndez

No hay riesgo para la salud pública

No está de más reiterar que los episodios tóxicos que afectan periódicamente a las rías gallegas, totalmente naturales y controlados en todo momento por las autoridades sanitarias, no amenazan a la salud pública, si el producto es adquirido por los cauces reglamentarios.

Pero también es cierto que cuando la acumulación de células tóxicas se dispara, los problemas económicos y estructurales que padece el sector marisquero y acuícola son enormes.

Más aún cuando, como sucedió esta vez, confluyen diferentes toxicidades, la diarreica (DSP) y la paralizante (PSP) y, sobre todo, cuando esta acumulación de células en las rías provoca cierres de bateas que se prolongan en exceso, en algunos casos desde el pasado mes de agosto.

Dicho de otro modo, que cuando las popular y erróneamente conocidas como “mareas rojas” obligan a cerrar bateas de mejillón y bancos marisqueros, causan un serio trastorno al sector productor, al depurador, al comercializador y al transformador.

Para que se entienda mejor: tanto los mariscadores como los bateeiros y los trabajadores de depuradoras, cocederos y conserveras deben permanecer de brazos cruzados cuando los cierres se extienden durante demasiado tiempo, que es lo que está sucediendo con el episodio actual.

Un problema que se agrava, más si cabe, cuando la situación afecta a todas las rías gallegas, ya que las posibilidades de abastecimiento de los mercados se reducen todavía más.

Para entender mejor en qué consisten estos episodios tóxicos erróneamente conocidos como “mareas rojas”, a continuación se ofrecen algunas claves:

Diarrhetic Shellfish Poison (DSP)

  • Es la toxicidad más frecuente y abundante en aguas gallegas, la menos peligrosa y la que antes eliminan los moluscos afectados.
  • Es una proliferación de fitoplancton portador de biotoxinas que llega acompañada de ingentes cantidades de nutrientes. Un fenómeno con el que están acostumbrados a convivir tanto los profesionales del Intecmar como los propios bateeiros, ya que este fenómeno se repite en cada uno de los afloramientos costeros que introducen los nutrientes en las rías gallegas.

Covadonga Salgado (de pie) y una de las profesionales del lntecmar, en Vilagarcía, durante la realización de pruebas para determinar la evolución de la toxicidad. | // FDV

  • La DSP es una de las llamadas toxinas lipofílicas, y es la responsable de procesos patológicos que afectan al tracto digestivo del ser humano en caso de ingesta de producto contaminado.
  • Puede causar diarreas, náuseas, vómitos, dolores abdominales y escalofríos, detectándose los síntomas casi de inmediato tras ingerir los moluscos, pudiendo durar hasta tres días.
  • Los episodios tóxicos diarreicos están producidos por proliferaciones de dinoflagelados del género “Dinophysis”, conociéndose más de doscientas especies.
  • Son las que generan ácido okadaico, que es, en realidad, la toxina causante de la intoxicación diarreica por moluscos en humanos, afectando de manera especialmente significativa a la producción de mejillón. La más frecuente en aguas gallegas es la “Dinophysis acuminata”.

Paralytic Shellfish Poison (PSP)

  • Los episodios tóxicos paralizantes, como el que se registra desde hace semanas en Galicia y cuya presencia se suma al diarreico, están provocados por la proliferación de los dinoflagelados “Alexandrium minutum” y “Gymnodinium catenatum”.
  • Los “Alexandrium”, que son los habituales en la comunidad, son un género de dinoflagelados en el que se identifican alrededor de treinta especies y contienen algunas de las más dañinas para los humanos.
  • La intoxicación paralizante (PSP) que causan puede afectar al sistema nervioso central del ser humano y provocarle parálisis o incluso la muerte por parada cardiorespiratoria, pero solo en condiciones extremas de ingesta masiva de molusco contaminado.
  • Los síntomas de la PSP (Paralytic Shellfish Poison) se notan en los primeros treinta minutos después de comer una buena cantidad de moluscos tóxicos.
  • “Se padece picazón o ardor en torno a la boca, labios, lengua y cara, además de otras alteraciones del sistema nervioso”, explica la comunidad científica.
El mejillón de Francia e Italia se descarga en Arousa

El mejillón de Francia e Italia se descarga en Arousa MANUEL MÉNDEZ

  • En el Intecmar añaden que “esta sensación progresiva de entumecimiento muscular se extiende al cuello, brazos, piernas y extremos de los dedos”, haciendo que los movimientos voluntarios y el habla empiecen a ejecutarse “con dificultad”.
  • Estos síntomas, concretan en el laboratorio de referencia arousano, también pueden aparecer ocasionalmente acompañados de “trastornos gastrointestinales, tales como dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea”.

Hay otras reguladas por la UE desde 2002

Aunque no es el caso, al cóctel de biotoxinas que forman la PSP, DSP y ASP pueden sumarse dos nuevos grupos de “ficotoxinas”. Es decir, productos naturales derivados de algunas especies de microalgas que tienen actividad tóxica, normalmente neurotóxica.

Son los “azaspirácidos” y las “yesotoxinas”, a los que pertenecen especies como la “Protoperidinium crassipes”, en el primer caso, y la “Protoceratium reticulatum”, en el segundo.

Son “ficotoxinas” reguladas desde 2002 por la Unión Europea que son habituales en aguas gallegas, aunque “no suelen alcanzar grandes concentraciones”.

Amnesic Shellfish Poison (ASP)

  • La amnésica es responsabilidad de especies del género “Pseudo-nitzschia”, siendo la habitual en Galicia la “Pseudo-nitzschia australis”. Se acumulan en diferentes especies de cangrejos, navajas, vieiras, mejillones e incluso anchoas.
  • La “Pseudo-nitzschia” produce una neurotoxina llamada ácido domoico, un aminoácido neuroexcitador que actúa a nivel del hipocampo y la amígdala, dos zonas cerebrales relacionadas con la memoria. De ahí que sea una de las biotoxinas que al acumularse en los moluscos bivalvos, pueden llegar a afectar a los humanos.
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Descargas de mejillón para el mercado francés Manuel Méndez

  • La ASP puede provocar intoxicaciones leves que generan trastornos gastrointestinales y aparecen en las primeras 24 horas.
  • Náuseas, vómitos, dolores abdominales y diarreas son algunos de los efectos, aunque en casos de intoxicaciones severas se hacen acompañar de trastornos de tipo neurológico, como debilidad, confusión, somnolencia, vértigo y pérdida de memoria. En casos extremos podrían llevar a una persona al coma.

Las mareas rojas de verdad

Biotoxinas como la PSP o la DSP poco tienen que ver con las inofensivas proliferaciones de microalgas que tiñen el mar de color, provocando las mareas rojas, e incluso llegan a iluminarlo.

En Galicia se han documentado seis tipos de proliferaciones microalgales productoras de coloración. La roja anaranjada, por ejemplo, se debe al dinoflagelado “Noctilluca scintillans”, localizado hace días en Liméns y aún presente, aunque en bajas concentraciones, en los últimos análisis efectuados en la ría de Vigo.

También puede teñirse el mar de rojo, en este caso poro el dinoflagelado “Gonyaulax polygramma”; o bien de marrón verdoso, que es el tono que suelen provocar los dinoflagelados “Karenia mikimotoi” y “Prorocentrum”.

Incluso se han documentado episodios con un característico color marrón rojizo, que se debe a un exceso de diatomeas como los “Chaetoceros” y a los dinoflagelados “Gymnodinium catenatum” y “Glenodinium foliaceum".

A todo ello se suman las “mareas rojas” que, en realidad, deberían llamarse “mareas marrón chocolate”, como son las provocadas por el flagelado “Heterosigma akashiwo”.

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