Arousa

A Toxa, donde antes se arponeaban delfines y ahora se ponen a salvo

Público, rescatadores y delfines en la zona de A Toxa donde los cetáceos quedaron atrapados.

Público, rescatadores y delfines en la zona de A Toxa donde los cetáceos quedaron atrapados. / Noé Parga

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Cuentan hombres de O Grove entrados ya en años y padres de familia, que cuando eran niños lloraban viendo las matanzas de delfines que se hacían en aguas de A Toxa. Unos eran arponeados o atrapados con redes para comer, otros, ”porque sí”. Ahora todo es diferente y la sociedad se moviliza para salvar a los mamíferos marinos cuando, como sucedió en días pasados, están en apuros.

Afortunadamente, tal y como destacan los grovenses que confiesan haber llorado viendo aquellas escenas, todo cambió. Por eso se dejó de dar caza a los mamíferos marinos y existe un registro de sus idas y venidas, de los varamientos y de los rescates efectuados.

De eso sabe mucho Alfredo López, el director de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma). Ayer confirmaba esas matanzas que se hacían antaño. Pero también que desde 1977 “se registraron una docena de varamientos con más de un treintena de animales implicados”; sin contar aquellos de los que no hay constancia ni la entrada de cetáceos a los que se dio muerte.

Se sabe, por ejemplo que “en 1977 y 1978 se produjeron dos entradas diferentes de once animales que fueron cazados, algunos vecinos dicen que para comerlos y otros que no saben las causas por las que se mataban, pero que ocurría”, explica Alfredo López.

A lo que añade que “desde 1996”, gracias a la Cemma y la Red de Varamientos de Galicia, entraron 18 animales de los que fueron empujados al exterior catorce, mientras que los otros cuatro murieron.

Explica todo esto para dejar muy claro que “si no se actúa para rescatarlos mueren”, de ahí que crea “plenamente justificado” el operativo llevado a cabo el sábado para salvar a “Aquelado”, “Capitán” y “Grumete”, los tres delfines mulares (arroaces) adultos, de 2,5 metros de largo y más de cuatrocientos kilos de peso, que el miércoles pasado quedaron “encerrados” en aguas de A Toxa.

Fueron liberados gracias a un operativo en el que participaron medio centenar de personas que estuvo dirigido por la Cemma.

Una cría rescatada en 2012.

Una cría rescatada en 2012. / FdV

La buena noticia es que esos tres arroaces, viejos conocidos de la Cemma y buenos conocedores de la zona en la que quedaron confinados, la cual había visitado en otras ocasiones, parecen ahora totalmente a salvo, ya que ayer se comprobó que no han regresado al lugar en el que permanecieron durante cuatro días.

Tres delfines atrapados en A Toxa

Manuel Méndez

Tanto la Policía Local como Emergencias O Grove tampoco tenían indicios de que pudieran haber sufrido algún tipo de complicación.

"Están sanos y a salvo"

Y lo mejor de todo es que el seguimiento efectuado por la Cemma confirmaba que no regresaron al lugar y que “han conseguido irse”, lo cual “demuestra que están sanos y a salvo, por lo que podemos concluir que el rescate ha sido un éxito y sentirnos todos orgullosos de ello”, proclamaba Alfredo López esta misma mañana.

Los trabajos de coordinación del equipo de recate.

Los trabajos de coordinación del equipo de recate. / FdV

Pero también hay una mala noticia, como es que “Aquelado”, “Capitán” y “Grumete” no fueron los primeros ni serán los últimos mamíferos marinos, tanto mulares como delfines comunes, atrapados en A Toxa cuando los sorprende la marea o se despistan en sus frecuentes visitas al “paraíso del marisco” que es O Grove.

Hay que recordar casos tan sonados en las dos últimas décadas como el de un delfín que en el año 2013 quedó varado en la cara interior del istmo de A Lanzada; una parte del Complejo Intermareal Umia-O Grove que queda completamente en seco cuando baja la marea.

Como si quisieran cruzar el istmo de A Lanzada a nado

Es el enorme espacio de fango que cualquiera que visite O Grove o A Lanzada puede ver con facilidad, situado entre la costa de la península meca y la de municipios como Sanxenxo y Meaño.

Y cuando los delfines llegan hasta ahí y se adentran tanto que quedan varados, prácticamente a la altura de la carretera que atraviesa el istmo, es como si quisieran cruzar esa lengua de arena nadando; como si su sistema de orientación les dijera que O Grove sigue siendo la isla que fue hasta hace un par de siglos.

Numerosos dispositivos anteriores

Hay, como se explicaba anteriormente, otros muchos casos de delfines que fueron noticia por los apuros que pasaron en aguas de A Toxa.

Uno de los delfines rescatados ayer.

Uno de los delfines rescatados ayer. / FdV

Como también por la solidaridad que despertaron, movilizando tanto a personal de la Cemma y del Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI) como al Ayuntamiento de O Grove, su Policía Local, Emergencias O Grove, Consellería de Medio Ambiente y otros muchos organismos, además de ciudadanos a título particular.

De ahí dispositivos de rescate tan espectaculares como el registrado ayer y otros anteriores. Sin ir más lejos, el promovido el mes pasado, con el que se evitó la muerte de un hembra de delfín común y su cría.

A diferencia de lo sucedido a los arroaces rescatados esta semana, que podían nadar libremente, aunque no se atrevieran a pasar bajo el puente, esos dos ejemplares de común (especie que no suele adentrarse tanto en las rías) estaban irremediablemente condenados a morir, ya que habían quedado varados y sin agua.

Otro caso del que se habló mucho, aunque en aquella ocasión no fue preciso montar un operativo de rescate (sí de vigilancia), tuvo lugar en junio de 2017, cuando dos delfines llamados “Beyonsé” y “Beijín” quedaron atrapados en las “pozas” de la misma zona, entre A Toxa y la costa grovense de As Besadas y Ardia.

Afortunadamente, aquellos dos ejemplares no llegaron a quedar varados y después de un par de angustiosas horas consiguieron regresar a mar abierto, bajo la atenta mirada de vecinos y equipos como los del BDRI y la Cemma.

Nada que ver con lo que había sucedido un año antes en ese lugar, donde tuvieron que intervenir una veintena de personas para rescatar a dos ejemplares bautizados por la Cemma como “Eunice” y “Toxeiro”, una hembra adulta, de unos 250 kilos de peso, y una cría, de aproximadamente 180, que habían quedado varados en las proximidades del puente.

Asimismo, en diciembre de 2012 fue preciso rescatar bajo el puente de A Toxa a un ejemplar juvenil. Fueron voluntarios de Protección Civil O Grove y la Cemma los que intervinieron entonces para ayudar a aquel cetáceo que peleaba por salir de la terrible situación de peligro en que se encontraba, tras quedar atrapado por la bajamar.

Era una cría que quedó rezagada y vio como su familia se adelantaba y sí cruzaba bajo el puente, de ahí que necesitara ayuda para lograrlo.

Podrían citarse otros muchos casos, y en todos ellos las circunstancias en las que se producen son prácticamente las mismas.