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Juan Tapia.

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Juan Tapia

¿Es Pedro Sánchez un pato cojo?

El líder socialista debería asumir que, para un presidente de Gobierno, es más rentable conseguir sumar consensos que pretender ganar siempre todas las batallas

Tras la derrota del PSOE en Madrid, Pablo Casado le espetó a Pedro Sánchez: “Usted ya es un pato cojo” como se dice de un presidente estadounidense al final de su segundo mandato. Ya no puede volver a presentarse y pierde colaboradores y capacidad de mando. Pero a Sánchez, si no convoca elecciones anticipadas, le quedan casi tres años de mandato. La cuestión correcta sería si la derrota de Madrid ha sido un punto de inflexión y ha iniciado su cuesta abajo.

¿Es Pedro Sánchez un pato cojo?

Algunas encuestas rápidas dicen que el PP sobrepasa al PSOE. En la última del CIS el PSOE ha bajado del 31,5% de abril al 27,9% en mayo y tiene la peor estimación de voto desde las elecciones de noviembre de 2019. Por el contrario, el PP ha pasado del 20,6% de abril al 23,4% en mayo y está casi tres puntos por encima del resultado electoral. La ventaja del PSOE sobre el PP, 11 puntos en abril, se ha reducido a cuatro y medio en mayo.

Pero la estimación del CIS siempre es discutida. Vayamos a las preferencias como presidente que, al no haber cocina, son más fiables. Sánchez ha bajado en un mes del 25,3% al 21,7% y Casado ha subido del 9,5% al 12,5%. Sánchez sigue delante, pero Casado despega y le favorece que baje la cotización de Abascal (tres puntos). Si Cs no se recupera, Casado será el líder de toda la derecha. Conclusión: Sánchez se ha dejado bastantes pelos en la gatera, Casado progresa. ¿Adecuadamente?

Otro descalificativo del líder del PP fue que se le había puesto cara de Zapatero, al que la crisis mundial de 2008 hundió. Pero aquella fue una crisis negra que parecía sin salida. Ahora Sánchez, con el éxito final de la vacuna en toda Europa, padece una recesión con graves consecuencias de cierre de empresas y pérdida de empleo, pero la recuperación parece segura. El Gobierno dice que España crecerá este año un 6,5% y el acreditado panel de Funcas lo rebaja al 5,8%. El horizonte económico es hoy bastante mejor.

¿Era sensato querer arrebatar Murcia al PP, cuando el problema es que las relaciones entre los dos partidos son demasiado pésimas?

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Sánchez no es aún un pato cojo, pero... Alguien dice que quiere ir a todas las batallas y ganarlas siempre. Imposible. Se vio en Murcia. ¿Era sensato querer arrebatar Murcia al PP, cuando el problema es que las relaciones entre los dos partidos son demasiado pésimas? El PSOE y el PP necesitan unos mínimos consensos. No solo –elemental– porque el PP es el segundo partido. También vivimos en Europa, donde el PPE es el primer partido y gobierna muchos países. Casado no es Merkel, ¡lástima!, pero pertenecen al mismo grupo europeo. Y eso cuenta.

Sánchez parece haber superado la crisis de Marruecos. Ha plantado cara, ha ido a Ceuta, se devuelven inmigrantes y Europa ha advertido que Ceuta es también frontera europea. Pero ha habido costes, como los 1.500 menores que habrá que acoger. Y lo peor es que la crisis se ha originado por la falta de experiencia de Arancha González Laya, ministra de Exteriores. Haber sido jefa de gabinete del director general de la Organización Mundial de Comercio no era bagaje suficiente –se ha visto– para lidiar con Marruecos. ¿Por qué se la nombró, quién la propuso y por qué no se escuchó a Marlaska, que avisó que acoger con nocturnidad al líder del Polisario era jugar con fuego?

Luego está la falta de coordinación en el Gobierno. Iglesias se ha ido, vale, pero lo sucedido esta semana con la ley trans es grave. Irene Montero, ministra de Igualdad y señora Iglesias, hace un proyecto de ley que la vicepresidenta Calvo retiene al creerlo poco trabajado, pero entonces Montero jalea una proposición de ley muy similar de los socios del Gobierno que es tumbada en el Congreso con los votos del PP y de Vox y la abstención del PSOE.

¿Es solo la ley trans? Habrá curvas con la reforma laboral. Lo de derogar ahora –cuando las empresas necesitan flexibilidad– la reforma de Rajoy, lo piden los sindicatos y Podemos, lo respalda la vicepresidenta tercera, moviliza en contra a los empresarios, amarga a la vicepresidenta segunda y tendrá consecuencias en Bruselas.

Sánchez no es aún un pato cojo, pero debe saber que el diablo está en los detalles. ¿Qué pasará en las primarias andaluzas? Está bien que se ocupe de cómo será España en 2050, pero es más perentorio que ponga orden entre los suyos. Y debe asumir que para un presidente es más rentable consensuar que ganar todas las batallas.

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