Mientras se está a la espera del informe de la Guardia Civil sobre el disco duro del ordenador de Déborah, de otra pericial policial sobre el teléfono móvil y de si la magistrada acepta la declaración en el juzgado de Aitor Curiel, el médico forense y criminólogo que determinó que la muerte de la joven viguesa fue homicida, ayer se celebró en el Juzgado de Instrucción número 2 de Tui la comparecencia de Sheila Queralt, una perito especializada en lingüística forense que elaboró un análisis sobre el testimonio prestado hace ya más de un año por el exnovio de la víctima en sede judicial en calidad de investigado.

La perito compareció por videoconferencia. La declaración, propuesta por la acusación particular, fue exhaustiva ya que preguntaron jueza, fiscal, abogado de la familia de la víctima y letrado de la defensa. Queralt ratificó su informe en el que concluyó que en la declaración del investigado había marcadores típicos de “discursos fraudulentos” o “faltos de veracidad”, indicando en todo caso que esta materia no es una ciencia exacta y concluyente como la que pueda derivar de una prueba de ADN.