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Las cuotas voluntarias de colegios concertados se desploman por efecto de la crisis de precios

Cada vez son más las familias que, ahogadas por la inflación y los sobrecostes energéticos, renuncian a este pago o a las extraescolares | “Estamos amortiguando nosotros la subida de los costes”, advierten los centros

Alumnos del CPR Plurilingüe Las Acacias-Montecastelo. Iñaki Abella

Los equipos directivos y docentes de los colegios concertados de Vigo salieron a la calle en masa contra la entrada de la LOMLOE –también conocida como la ley Celáa– al tildarla de discriminatoria hacia su modelo educativo así como eliminar la obligatoriedad de solicitar a las familias el pago de cuotas para cuestiones asociadas a la enseñanza. Nuevamente, estas aportaciones, ahora de carácter voluntario, vuelven a ser protagonistas pero en este caso por la imposibilidad de muchos padres y madres de hacer frente a ellas. Y es que los colegios privados sostenidos con fondos públicos están notando el incremento de familias que, si bien antes sí apostaban por el abono de estas cuotas a los centros, ahora han dejado de pagarla debido a la creciente crisis económica.

La inflación –singularmente la subida de los precios de la luz, gas, calefacción o alimentos– están detrás de estos impagos, ya que son muchas las familias ahogadas que no pueden asumir más allá que los materiales básicos educativos como pueden ser los libros de texto, uniforme o chándal o servicios complementarios tales como comedor, aula madruga o transporte escolar.

Precisamente, concertados como el CPR Plurilingüe Andersen-Augalonga se vieron obligados a incrementar el precio de estos servicios externalizados para evitar inflar los precios de las cuotas. “La cuantía de los conciertos se mantiene pero los gastos en el colegio han subido, por lo que hemos tenido que adaptar todos los servicios externos proporcional a la subida del IPC para que este alza no afecte a la cuota y por lo tanto al gasto de todas las familias. La subida de precios la amortiguamos nosotros”, explica la contable del colegio concertado de Valladares.

La nueva ley educativa impide la obligatoriedad de estas aportaciones

En su caso, gracias a este sistema, el número de familias que pagan esta cuota se ha mantenido. Situación diferente se aprecia en el CPR Plurilingüe Las Acacias-Montecastelo, que sí han denotado un descenso en este abono y también, muy significativamente, en las actividades extraescolares. “Hay muchas familias que ya nos han pedido mayores facilidades de pago como fraccionarlas o atrasarlas, y siempre se les concede. Lo importante es apoyar a las familias. Por ejemplo, en Formación Profesional ofertamos cursos formativos concretos o talleres de programación que requieren de un pago. Si vemos que un alumno no puede afrontarlo, tenemos una bolsa económica para que ningún estudiante se quede atrás. Esto es prioritario”, explica el director del centro concertado.

Sin ánimo de lucro

Otros colegios privados sostenidos con fondos públicos reunieron en los últimos días a los padres y madres de los alumnos, dentro de jornadas informativas con motivo del inicio de las clases, donde recordaron la importancia del pago de las cuotas y el destino que se les da a las mismas.

Y es que el concierto de la Xunta de Galicia con estos colegios sufraga el salario del profesorado y parte del mantenimiento del mismo. Otros servicios educativos como por ejemplo los auxiliares de conversación o los profesores de apoyo cuentan, en parte, con una subvención de la Consellería, pero no al completo. Y es aquí donde entrarían las cuotas, que se destinan a este extra, por ejemplo, a que estén más horas con los niños o que puedan implantarse en todos los niveles educativos y no solo en ESO o Bachillerato, que es lo que incluye la subvención.

Uno de estos centros, que ha preferido mantenerse en el anonimato, destaca que esta aportación económica, siempre voluntaria –tal y como recoge el artículo 88 de la LOMLOE– no tiene ánimo de lucro, ya que todo se reinvierte en el propio centro. 

Alumnado del ciclo de grado medio de Peinado y cosmética capital del IES de Teis, en uno de sus talleres. Pablo Hernández

La factura eléctrica se dispara un 20% en la FP

Los centros no reducen las horas de prácticas pero destinan otras partidas al gasto de luz y gas

No solo las empresas e industrias de Vigo están denotando el incremento de los costes de su factura energética por la subida de los precios de luz y gas. Los centros de Formación Profesional son otros de los grandes perjudicados. Y es que familias como Fabricación Mecánica, Soldadura, Informática o incluso Estética y belleza necesitan estar enganchados constantemente de la electricidad para poder desarrollar sus funciones. “Bajo ningún concepto podemos reducir las horas de práctica porque se resentiría su formación y tienen que llegar bien a las empresas. Desde los centros estamos tratando de poner en marcha políticas de reducción de gastos como el cambio de todas las luces por LEDs, o incluso valoramos la posibilidad de contar con placas solares para autoabastecernos”, explica el director del CPR Las Acacias-Montecastelo.

Este centro, al igual que el IES de Teis, el IES Ricardo Mella, el IES Politécnico o el CRP Colegio Hogar Afundación han visto incrementadas sus facturas eléctricas un 20% con respecto al curso pasado. “Piensa que en Mecanizado o Fabricación Mecánica los talleres están funcionando todo el día, el gasto se ha incrementado muchísimo, y en invierno con la calefacción la situación puede ser mucho más grave pero no podemos reducir las horas de práctica, es impensable”, explica José Antonio, responsables de las FCT en el IES Politécnico de Vigo.

José Rodríguez, director del Colegio Hogar Afundación, también es consciente de la subida de los gastos para estos centros de FP sabiendo que serán estos centros, y no el alumnado, el que deba asumir el sobrecoste. “El programa curricular es el que es, tú no puedes reducir horas ni mucho menos. Habrá que asumirlo y destinar otras partidas a estos gastos”, sostiene el también docente.

En el IES de Teis, su director, Agustín Sobral, incide en la importancia de la concienciación individual para tratar de ahorrar energía, porque es consciente que en muchos de sus ciclos “con el uso de secadores o planchas el coste energético es alto, pero estamos tratando de hacer cambios, como se han hecho con el aula de informática para tratar de ahorrar”. Por su parte, Manuel Arias, del IES Ricardo Mella, explica que desde el centros tratan también de “hacer encaje” con las cuentas tras dispararse el gasto. “Iluminación y ordenadores suman este mayor gasto, pero la actividad no podemos pararla”, sentencia. 

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