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Faro de Vigo

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Siete mil mujeres dejaron el mercado laboral en un año para cuidar a niños y mayores

Expertos lo atribuyen a contratos precarios y a la falta de servicios de apoyo

Una mujer acompaña por la calle a una persona mayor EUROPA PRESS

Casi 7.000 mujeres abandonaron el mercado laboral el pasado año para dedicarse al cuidado de hijos y mayores. En su mayor parte son gallegas que tenían trabajos precarios o que estaban en paro y desisten de seguir buscando empleo ante las cargas familiares que soportan. En total, en Galicia hay 38.800 mujeres inactivas que justifican que no pueden trabajar porque deben atender en sus hogares a niños, adultos enfermos, discapacitados o mayores. Esta cifra se incrementó un 20 por ciento en el último año, de manera que las gallegas fuera del mercado laboral por culpa de estas cargas familiares baten récords: se trata del número más alto en la última década.

Los avances en la incorporación de la mujer al mercado laboral se ven así frenados por las responsabilidades en el cuidado de hijos y mayores que siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres. Y la pandemia parece haber agravado esta brecha. Si en 2019 había 32.500 mujeres inactivas por culpa del cuidado de hijos y mayores, en 2020 la cifra se mantuvo muy similar (32.200) y en 2021 se disparó hasta las 38.800 gallegas. Esto significa que en solo un año 6.600 trabajadoras abandonaron el mercado laboral para dedicarse al cuidado de hijos y ancianos.

Simón Espinosa

No ocurre lo mismo con los hombres. Solo hay 3.700 inactivos porque asumen esas cargas familiares, una cifra inferior a los 4.200 que había antes de la pandemia, y que contrasta con las 38.800 mujeres que no trabajan porque deben atender a niños y mayores.

Más peso

Entre las mujeres inactivas que suman 616.000 en Galicia, el peso de este colectivo que abandona el mercado laboral debido a sus responsabilidades familiares gana cada vez más peso. Si en 2018 eran el 4,9 por ciento, en 2021 representan ya el 6,1 por ciento.

“Esta evolución parece responder a un empeoramiento de las condiciones laborales para las mujeres que puede estar provocando una salida un tanto forzada del grupo de activas”, explica el profesor de Economía Aplicada de la Universidade de Vigo, Alberto Vaquero.

“Esta evolución parece responder a un empeoramiento de las condiciones laborales para las mujeres que puede estar provocando una salida un tanto forzada del grupo de activas”

Alberto Vaquero - Economista

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Este experto cree que puede tratarse de mujeres que “llevan mucho tiempo buscando un trabajo y ante la falta de oportunidades y por la existencia de cargas familiares” se ven obligadas a salir de la población activa.

El sociólogo José Durán concuerda en que las mujeres se ven “obligadas” a salir del mercado laboral porque “tienen unas condiciones más precarias”. Además, este profesor de la Universidade de Vigo apunta que las clases medias y altas no estarían representadas en este colectivo. “Afecta más bien a clases bajas, que son las que tienen los peores trabajos”, explica. En este sentido, estas mujeres pertenecientes a los estratos sociales más bajos tendrían también una cultura más tradicional que las lleva a asumir como propios los cuidados a hijos y mayores, mientras que las gallegas de clase alta, con acceso a una mayor educación, tienen una percepción distinta.

“Afecta más bien a clases bajas, que son las que tienen los peores trabajos”

José Durán - Sociólogo

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Según Alberto Vaquero, el hecho de que la mayor parte de los cuidadores sigan siendo mujeres es “un handicap” para el desarrollo de su vida laboral. “También está claro que se necesita una mayor apuesta pública por garantizar medios que reduzcan esta mayor dependencia de las mujeres para atender a la familia”, defiende.

En este punto es donde pone énfasis el sociólogo Elías Trabada. “Es un retroceso para la mujer, porque es consecuencia de una infradotación de servicios públicos para atender a mayores y personas dependientes”, advierte.

“Es un retroceso para la mujer, porque es consecuencia de una infradotación de servicios públicos para atender a mayores y personas dependientes”

Elías Trabada - Sociólogo

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Según explica, la población de Galicia está cada vez más envejecida y hay “una falta de dotación de servicios para mayores que necesitan cuidados constantes”. En este sentido, apunta que, en ocasiones, pagar a una persona o un servicio para que asuma el cuidado de un anciano supone un coste muy elevado, de manera que a las familias les compensa que la mujer deje de trabajar para asumir esta tarea. “Porque por desgracia se manifiestan con fuerza estas prácticas patriarcales de que debe ser la mujer quien asuma estos cuidados”, añade.

Acaparan el 90 por ciento de las excedencias por motivos familiares

Las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente el cuidado de niños y dependientes y eso lastra su vida laboral. La medida más drástica es abandonar el mercado laboral para hacerse cargo de los hijos o de mayores, pero antes de llegar a ese extremo recurren a otro tipo de medidas como reducir jornada o pedir excedencias. En cuanto a los permisos no retribuidos para cuidar de hijos o mayores las mujeres son por goleada las que más los piden: el 86 por ciento. Según los últimos datos correspondientes a 2020, las féminas disfrutaron de 1.074 excedencias por cuidado de hijos de un total de 1.216 y de 279 de 364 permisos para atender a mayores.

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