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El coche ahora, el chip después

La crisis de los microchips afecta a toda la industria tecnológica mundial

La escasez global de semiconductores ha alargado el plazo de espera para recibir un coche nuevo hasta los seis meses.

Y para tratar de aliviar un poco este cuello de botella, algunos fabricantes han optado por poner sobre la mesa a sus clientes la posibilidad de que les sea entregado el vehículo sin el componente que falta, siempre con la condición de que será instalado más adelante, según confirman fuentes del sector.

Algunas marcas ofrecen a los clientes la opción de recoger sus vehículos sin componentes electrónicos para acortar la espera | Solo afecta a dispositivos que no comprometen la seguridad ni el funcionamiento que el concesionario instalará más adelante

Esta solución provisional se plantea únicamente en los casos en los que la omisión de ese dispositivo no compromete ni la seguridad ni el buen funcionamiento del vehículo, amplía Gerardo Pérez, presidente de Faconauto:

“Se está intentando que el comprador que pueda tener su coche, lo tenga”

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Esta fórmula para agilizar la entrega del vehículo nuevo se concibe únicamente para lo que se podrían denominar extras del vehículo, como un asistente de navegación para las llamadas de emergencia, la radio del coche o un retrovisor electrónico. Nunca para aquellos elementos que puedan comprometer la operativa del automóvil. Y es que hay muchos equipamientos de los coches que poco se utilizan, reconoce Pérez. “Por ejemplo la cámara delantera del coche. No son elementos funcionales, son extras”, apunta.

Varios de los microchips que provocan la crisis del automóvil

Se acuerda tal fórmula bajo la firma de un documento en el que el cliente muestra su conformidad a recibir el vehículo en este estado, a condición de que el componente que falta se le instalará más adelante. El documento en sí se articula como una garantía de que el cliente acepta el cambio en el modelo que ha comprado, y que es consciente de que venía con un equipamiento del que no dispone en el momento de la entrega.

1.La fórmula contractual
Los clientes dan su conformidad a recibir el coche sin algún componente, con la condición de que le sea instalado posteriormente.
2.Para agilizar la entrega
Se aplica a un 5% de los vehículos en espera y sólo cuando la ausencia de este dispositivo no compromete la seguridad del vehículo.
3.La apuesta de los fabricantes
Dacia, Mercedes, Renault, Ford y, en menor medida, KIA, han recurrido a esta fórmula. No ha sido suscrita por todas las casas comerciales.

Se trata, no obstante, de casos muy contados. Es una opción que se plantea tan sólo al 5% de los vehículos nuevos con retraso, según asegura Pérez. “Hay pocos componentes susceptibles de entrar en esta lista”. En el 95% de vehículos restantes a la espera de microchips “se trata de componentes para funcionalidades importantes. Sin esos microprocesadores no se puede fabricar el coche”, insiste.

Se acogen a este tipo de contratos aquellos vehículos que están listos para matricular y entregar a falta de algún extra. Además, “si se recurre a este procedimiento es porque la pieza no tardará mucho en llegar”, anota el portavoz de Faconauto. “La espera puede ser de entre 20 o 25 días. Se le da la opción de llevarse el coche antes”, apostilla. Así es que, ciertamente, jugará un papel fundamental la urgencia que tenga el comprador.

Ni se trata de una fórmula global ni, mucho menos que apliquen todos los fabricantes. No existen contratos con cláusulas estándar para estas entregas de vehículos nuevos incompletos. Algunas de las casas de automóviles que ya lo están aplicando son Renault, Mercedes, Ford o Dacia, apuntan fuentes del sector. También, aunque en menor medida, KIA. Todo pese a que los fabricantes coreanos y japoneses se están viendo menos impactados por la falta de semiconductores y el ciclo de comercialización es casi normalizado para estas marcas.

Decisión “libre”

En el caso de la escasez de determinado componente no tenga solución, comenta Pérez, se le propone al cliente un cambio de modelo de vehículo. “La decisión la toma libremente el cliente”, recuerda el portavoz de Faconauto. Y es que si no hubiera visibilidad de cuándo puede llegar un componente esencial para un vehículo, no se fabricaría el coche, recuerda el portavoz.

Un coche lleva hasta 14.000 semiconductores, por lo que la escasez de microchips no hace si no alargar los plazos de espera. Las plantas de los principales fabricantes europeos experimentan cortes de la producción y las previsiones para 2021 no son mucho más halagüeñas que las del año pasado, pues se estima que la producción se quedarán en los 2,2 millones de coches, una cifra similar a la de 2020 y lejos de los 2,7 millones de 2019.

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