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Concesionarios desabastecidos: lista de espera de hasta 6 meses para comprar un coche en la ciudad

Los problemas de suministro con algunas piezas provocan que haya menos vehículos disponibles y más caros | Las matriculaciones en la comarca están en las cifras más bajas de la década con una media de 163 al mes

Un cliente observa un turismo de Citroën en Dalonga. | // RAFA VÁZQUEZ

Escasez de vehículos en stock, subida de precios e incertidumbre sobre que tecnología adquirir son los principales motivos, además de la crisis económica provocada por el COVID, que han llevado a las matriculaciones en la comarca de Pontevedra a unas de sus peores cifras de la década. En lo que va de año se han matriculado un total de 1.301 turismos, una media de 163 al mes, según el balance elaborado por el Instituto Galego de Estatística (IGE) con datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Esta cifra es la más baja desde 2012, año en el que la media de matriculaciones en la comarca fue de 152. Está muy lejos de los 270 de media mensual que se matricularon en 2018 y de los 257 de 2019, pero también de los 205 de media mensual que se matricularon el año pasado, uno de los peores a nivel general por las restricciones sanitarias y, sobre todo, por los dos meses que estuvieron cerrados los establecimientos, entre marzo y mayo, por la cuarentena a nivel estatal.

Concretamente en la ciudad de Pontevedra se han matriculado 662 coches en lo que va de 2021, una media de 83 al mes. Por ahora son 17 menos que la media de 2020, que alcanzó el centenar, y casi 50 menos que los 132 de 2019. Concesionarios de la comarca apuntan sobre todo a la falta de stock para poder hacer frente a una demanda que, aunque ha caído ligeramente, se mantiene en cifras cercanas a las de años anteriores. “La mayoría de las marcas no tienen coches, no están fabricando porque les faltan chips, que están sobre todo en China, y hay un desabastecimiento de piezas”, explica Ramón Moldes, gerente de Mazda Pontecar, que añade que “hay un poco menos de demanda, pero el problema es que no hay coches”.

Esto ha provocado que los plazos de entrega de un vehículo nuevo en la ciudad se hayan disparado a los seis meses, cuando en los últimos cuatro años estos eran de alrededor de 45 días. Así lo apuntan desde la mayoría de concesionarios de la comarca con los que ha hablado FARO, entre ellos Dalonga Citroën. “Es un problema generalizado. En el grupo Stellantis hay un problema con el suministro de microchips y de otras piezas, por lo que hay coches fabricados pero sin terminar. También hay equipamientos que se han tenido que dejar de hacer por esta cuestión”, apunta su responsable de ventas, Antonio Bargés.

Un vendedor de Vepersa muestra un modelo deportivo. | // R.V.

“Si tuviéramos vehículos, estaríamos al nivel de 2019 en matriculaciones”, admiten desde Tambo Motor, concesionario de Seat en Pontevedra y Arousa. Al igual que en el resto de establecimientos de la comarca, han notado una ligera caída en las ventas, algo casi inevitable por la crisis que ha traído consigo la pandemia de COVID. “Calculamos que las ventas con respecto al año pasado están cayendo alrededor de un 13%”, apunta el jefe de ventas de Vepersa, Juan García, aunque también señala los problemas de suministro como la causa principal de la recesión en el sector. “Al no haber stock, quizá se ve beneficiado el mercado de vehículo de ocasión, pero también hay pocos y han subido de precio”, apunta.

En este sentido, Ramón Moldes comenta que con los coches de segunda mano existe un problema similar, porque también hay falta de stock para cubrir toda la demanda, lo que está provocando que los precios estén cada vez más altos. “Una de nuestras fuentes de entrada de vehículos de ocasión suelen ser las empresas de renting, pero este año no renovaron sus flotas, tanto por el COVID como por el desabastecimiento general, y se nota”, explica.

“Por esta ampliación de los plazos de entrega, hay clientes que optan por un coche de segunda mano porque lo necesitan casi de forma inmediata”, señala Antonio Bargés.

El mercado de los coches eléctricos se estanca ante la subida de la tarifa de la luz

Una de las cuestiones que apuntan desde los concesionarios que está influyendo directamente en la caída de las matriculaciones en la comarca es la incertidumbre de los compradores sobre qué tipo de tecnología prefiere para su coche. “Los clientes tienen muchas dudas con los coches eléctricos y se lo piensan mucho. Al final, pocos optan por eléctricos o híbridos y se decantan más por térmicos”, apuntan desde Cover Peugeot.

“La falta de infraestructuras para el vehículo eléctrico hace que la gente tenga todavía muchas dudas”, señala Antonio Bargés. Los puestos de recarga para automóviles eléctricos o híbridos son cada vez más frecuentes en la comarca, pero todavía no son suficientes para cubrir una hipotética demanda masiva. Además, la reciente subida de la tarifa de la luz ha provocado que muchos potenciales usuarios de coches eléctricos o híbridos se muestren más reacios y prefieran esperar unos meses antes de tomar una decisión sobre adquirir un vehículo de estas características.

En este sentido, el responsable de ventas de Dalonga Citroën explica que muchos clientes optan por el sistema de renting o similares, con lo que tienen un coche en propiedad durante tres o cuatro años y después les dan facilidades para cambiar de vehículo. Esto les permite un margen de tiempo mayor para valorar qué tipo de turismo necesitan.


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