Entrevista | Javi Díaz Portero del Frigoríficos del Morrazo

“Con 47 años siempre piensas que vas a parar las que tienes que parar”

“Tenemos que ser un martillo pilón y no irnos nunca de los partidos”, afirma el meta rosaleiro

Javi Díaz celebra una parada en un duelo anterior entre el Frigoríficos del Morrazo y el Ademar.

Javi Díaz celebra una parada en un duelo anterior entre el Frigoríficos del Morrazo y el Ademar. / GONZALO NÚÑEZ

A sus 47 años sigue impartiendo cátedra en un pabellón de O Gatañal que va camino de convertirse en su segunda casa. Javi Díaz fue el gran protagonista del empate del Frigoríficos del Morrazo ante el Benidorm tras haber detenido un lanzamiento de siete metros a Ivan Nikcevic con el tiempo cumplido. El meta rosaleiro asume la acción con la normalidad de un veterano y anima a los suyos a mantener el nivel de concentración en una temporada que está resultando muy competida. “A partir de ahora todos los partidos son finales”, augura el portero del Cangas.

Tres puntos de cuatro posibles ante Bidasoa y Benidorm. Eso es lo que más valora Javi Díaz, por encima del protagonismo del penalti parado a Nikcevic.

– ¿Cómo se siente uno al vestir de nuevo la capa de héroe?

– Pues ni fu ni fa, porque al final sumamos un empate pero seguimos en el pozo, con un punto sobre la promoción. Lo que nos vale es que hemos jugado contra dos equipos que están jugando en Europa y hemos sacado tres puntos.

– ¿Qué se le pasó por la cabeza antes de parar el penalti decisivo?

– Pues pensé en el siete metros que habíamos fallado en la jugada anterior, en que si hubiésemos marcado, el mío tendría menos trascendencia y un punto estaría asegurado. Luego tienes dos o tres segundos en los que analizas mentalmente lo que has visto en vídeos y los lanzamientos anteriores, y con todo eso decides. Nikcevic hizo un partidazo, y justo el que tenía que meter lo falló. Pasa igual con los porteros. A lo mejor no paras ninguna, pero coges la última y todo cambia.

– El rendimiento de la portería se mide por número de paradas o por hacerlas en momentos decisivos. Usted hizo una buena primera parte en cantidad y una segunda en calidad, parando tres balones clave en los últimos cinco minutos.

– Al final es un poco de todo, los años, la experiencia. No es que elijas el momento de parar sino que mantienes la tranquilidad, no te agobias y sabes que en cualquier momento puedes decidir el partido. Con 25 no piensas así, pero ya con 47 sí que piensas que vas a parar las que tienes que parar. No te vas del partido, porque con dos balones igual arreglas lo anterior.

Javi Díaz, al fondo de la imagen, en el derbi entre Frigoríficos y Cisne.

Javi Díaz, al fondo de la imagen, en el derbi entre Frigoríficos y Cisne. / MARTA G. BREA

– Hubiese sido injusto perder después de un notable primer tiempo y de la remontada final.

– Sería un fastidio, pero es deporte y ya pasó lo mismo con el Bidasoa. Fíjate en el Cisne, que hizo 58 minutos muy buenos y en los últimos dos se lleva la bofetada de forma injusta. El primer tiempo fue bueno pero después el ataque de siete contra seis se nos atragantó, porque te cambian el ritmo y acaban lanzando todo desde los seis metros. No defiendes mal, pero acaban lanzando y te generan dudas. Es más psicológico que otra cosa.

– Defensivamente el equipo rindió bien, pero acusó los errores en los lanzamientos a puerta vacía.

– Defendemos bien, pero al final se te van a 27 goles. Es cierto que nosotros generamos mucho y fallamos mucho, hasta tres balones a puerta vacía. Y eso que estuvimos entrenando esas acciones toda la semana. Pero marcar es difícil.

"O peleamos todo o no hay tu tía"

– Lo que también están demostrando es mucha dureza mental. Después de tener controlado el partido, se ven tres abajo a falta de cinco minutos y logran remontar.

– Es que no queda otra. O peleamos todo o no hay tu tía. Tenemos que ser un martillo pilón y no irnos del partido, porque tanto en casa como a domicilio, si competimos tenemos opciones.

Blindarse en O Gatañal, donde tienen un calendario a priori favorable, será determinante.

– Sí. Es importante que podamos sacar los puntos en casa, pero también necesitamos rascar algo fuera, por si acaso no acertamos en todos los partidos. Podemos pinchar en algún encuentro, así que hay que puntuar a domicilio sí o sí.

“Decidiré si sigo cuando den las notas, en mayo”

– Con acciones como la de ese penalti, la idea de retirarse queda un poco más lejos, ¿no?

– Habla con mi mujer [risas]. Eso lo decidiré en mayo, cuando den las notas. Ahora mi hijo ya lo disfruta. El otro día le dije “Marco, papi no va a jugar el año que viene” y él me contestó “no, que yo me lo paso muy bien”. Además de gustarme la libertad que te da un trabajo como este, los horarios, poder quedar en casa si mi hijo está enfermo... Eso no lo tendría en ningún otro sitio.

– Al final lo que queda del duelo es un punto de oro.

– Sí, perdíamos de tres y empatamos. Hay que seguir sumando y con buenas sensaciones, porque todo el mundo aprieta. E ir a Torrelavega a rascar. A partir de ahora todo son finales.

Una acción del choque entre el Frigoríficos y el Benidorm del sábado.

Una acción del choque entre el Frigoríficos y el Benidorm del sábado. / SANTOS ALVAREZ

– Visitan a uno de los equipos revelación de la temporada, al que no le han ganado en Asobal, aunque todos sus partidos han sido muy igualados.

– Menos ante el Barcelona en el resto de jornadas si tú compites vas a estar en partido. Ellos están muy bien este año, le ficharon el central al Bidasoa [Adrián Fernández] y se les lesiona Jaime Gallego y se traen a Popovic de Francia. Los presupuestos mandan y por dinero ellos tienen que estar arriba. A los que llevamos años en esto no pueden decirnos que solo pelean por salvarse, porque esa plantilla no es solo para la permanencia.

– En defensa han dado un paso adelante en la segunda vuelta, curiosamente sin sus dos principales especialistas, Santi López y Alberto Martín.

– Sí, ha habido gente que ha dado un paso adelante, o dos, y tiene que seguir siendo así. Aquí no podemos estar pendientes de si se lesiona alguien. O Gatañal tiene que multiplicarse por tres y nosotros por cuatro.