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Balonmano - Liga Sacyr Asobal

David Iglesias, el balonmanista precoz

David Iglesias en una acción con el Bueu Atlético en Primera Nacional. | // GONZALO NÚÑEZ

Pocos jugadores pueden presumir de llegar a la selección nacional con 23 años y tras haber acumulado hasta ocho de experiencia en equipos sénior. Pero si hay un ejemplo de precocidad en el balonmano gallego ese lo representa David Iglesias, el flamante internacional de nuevo cuño del Frigoríficos del Morrazo. El lateral se formó en las filas de un Bueu Atlético donde quemó etapas a ritmo vertiginoso para debutar en la Primera Nacional a los 15 años, cuando aún era juvenil de primer año. Con 17 se estrenó en Asobal y ahora sigue explorando su techo deportivo.

“La clave de su rendimiento han sido los tiempos. Nadie lo apuró y ha ido pasando etapas con la ayuda de su familia y gracias a la apuesta que han hecho sus clubes por él”. La reflexión es de Irene Vilaboa, una de las entrenadoras que mejor conoce a David Iglesias y la que le dio la alternativa en la Primera Nacional a pesar de contar con solo 15 años. Ese niño que llegó en prebenjamines al Bueu Atlético había liderado una de las generaciones más brillantes de la entidad, alcanzando su culmen con la disputa del Sector Nacional Juvenil en 2016 ante Carabanchel, Juanfersa Gijón o el Ademar de Gonzalo Pérez Arce.

Iglesias con la selección gallega en 2015.

Iglesias con la selección gallega en 2015. FDV

“Tenía un perfil poco común. Que esté en la selección es algo muy merecido porque desde pequeño ha trabajado mucho”, afirma la actual técnica del Teucro. “Solo tenía 15 años cuando comenzó a jugar en Primera Nacional, y en la de aquella época... Pero tenía muy claro que había que darle minutos para no cortar su proyección”, señala. En esa categoría, relata Irene Vilaboa, “se dio de bruces con la realidad, jugando con gente que le doblaba la edad. Ahí es donde empezó a crecer”.

Previamente había pasado por las manos de Milucho Pintos, que coincidió con él tres temporadas entre cadetes y juveniles. “Venía muy bien de serie. Tenía lanzamiento exterior y capacidad de asumir el rol de un jugador pequeño, con la finta, a capacidad de penetración... Era un verdadero talento”, manifiesta.

El lateral buenense debutó en la Primera Nacional con 15 años y en la Liga Asobal con 17

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Sus cualidades no pasaron desapercibidas para el Frigoríficos del Morrazo, centrado en la búsqueda de talento joven en Galicia. Víctor García, “Pillo”, se reunió personalmente con él y lo convenció para que se enrolase en el Cangas. “Era un jugador de proyección con una calidad brutal y una madurez impropia para su edad”, recuerda el exentrenador del conjunto morracense. En O Gatañal alternaba el Luceros con el primer equipo, con el que se estrenó en la Liga Asobal el 16 de noviembre de 2016, sin pasar previamente por la División de Honor Plata. Lo hacía curiosamente contra un Logroño con el que había estado a prueba un año antes. “Aunque lo llamaron de muchos sitios, fue un acierto no sacarlo de su entorno”, subraya Vilaboa.

El lateral en 2016, año de su debut en Asobal. |  // G.N.

El lateral en 2016, año de su debut en Asobal. | // G.N.

Pillo subraya que no hay más clave en su rendimiento que la combinación de dos factores. “Conjuga sus cualidades con una capacidad de trabajo fantástica. No escatima esfuerzos”, señala. De hecho, Pillo insistió en que tenía que defender en el filial, “aunque fuese a costa del marcador”, para hacer de él un jugador más completo. “Tenía mucho gol, pero tácticamente ha mejorado muchísimo en su relación con pivotes y extremos”, afirma, antes de reconocer que “tenía madera para ser un jugador importante de Asobal, pero llegar a la selección significa que tiene incluso una mayor capacidad de la que se esperaba”. Y subraya que “todo lo que le está pasando se lo merece y es fruto de su trabajo”.

Irene Vilaboa, Milucho, Pillo y Moyano destacan sus cualidades, pero sobre todo su capacidad de trabajo

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Con la marcha de Pillo Iglesias entró en una etapa más discreta en su rendimiento, que dejó atrás con el fichaje de Nacho Moyano para el banquillo cangués. “Volvió de vacaciones muy bien para la pretemporada. Había trabajado muchísimo y llegaba con mucha ambición”, rememora. El preparador madrileño subraya que la mejoría táctica y técnica en este tiempo ha sido importante. “Él ya tenía una gran capacidad de meter gol, un lanzamiento exterior potente y una buena finta al débil, pero ha mejorado sobre todo en consistencia y regularidad, en la capacidad mental”, asegura. Esa búsqueda de “ser un jugador que no baje de un 7 o un 8 incluso en sus peores días” es la que más ha trabajado psicológicamente el buenense, tan centrado en su vida deportiva como en su carrera de Educación Infantil.

Como punto débil Moyano apunta que “aunque defensivamente ha ganado, todavía tiene ahí margen de mejora”. Una cuestión en la que también ahonda Pillo. “Ha mejorado muchísimo, pero aún debe hacerlo más”, sentencia. Es la exigencia para un jugador que todavía explora sus límites.

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