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boxeo

La Sombra sale a la luz

Suero intentará lograr ante Soria el día 27, en Pamplona, el primer cinturón nacional profesional para Vigo desde 2002

José Gregorio Suero Martínez, ayer, en La Vieja escuela

José Gregorio Suero Martínez, ayer, en La Vieja escuela

José Gregorio Suero Martínez, dominicano afincado en Vigo, boxeó por última vez el 8 de febrero de 2020. Su rival, Miguel Aguilar, fue descalificado. Supuso la sexta victoria de Suero, que apenas empaña sus registros con un solitario nulo. Desde entonces, parones, confinamientos y extraños entrenamientos en solitario con un objetivo en mente, que al fin se concreta. El joven afronta el próximo día 27, en Pamplona, el primer gran duelo en su prometedora carrera. Intentará arrebatarle a David Soria el cinturón nacional de superwélter. Suero se interna en territorio hostil a pecho descubierto. La “Sombra”, tal es su apodo, sale a la luz. En la capital navarra lo aguarda “Infierno”, tal es el apodo de Soria. Sombra y llama se abrazan, como el Balrog por las entrañas de Moria.

A José Suero lo tentó el boxeo que contemplaba a través de los ventanales del gimnasio, cuando salía de su trabajo como cocinero. Manuel Jiménez, de La Vieja Escuela, lo ha apadrinado. Suero empezó tarde, pero con aprovechamiento. Ya debutó como profesional en marzo de 2018. Había mantenido un buen ritmo de peleas, considerando las penurias de la época, hasta que la pandemia lo paralizó todo. En ese instante acumulaba tres victorias a los puntos, dos por KO y esa descalificación de Aguilar. El nulo se produjo en agosto de 2019 ante Christopher Mena, en el Opium Beach Club de Marbella. “Fue bastante polémico”, recuerda Jiménez. Entiende que su pupilo mereció ganar en los cartones. “Aficionados y entrenadores saben lo que pasó allí”, proclama. Sostiene su reclamación sobre la revancha, en noviembre de ese año, en Bouzas: “José ganó con solvencia”.

Victoria a victoria, Suero había ido subiendo en el escalafón hasta postularse como aspirante al Campeonato de España en el peso superwélter. El campeón, el zaragozano Ezequiel Gurría, prefirió defender su cinturón ante David Soria. Acudió a Pamplona con sus trece triunfos inmaculados y perdió, el 29 de febrero de 2020, por KO. Fue Soria el que se quedó con nueve triunfos sin derrotas ni nulos.

Suero, ejercitándose junto a su entrenador Manuel Jiménez Ricardo Grobas

Desde entonces, Soria y Suero se sabían destinados a cruzarse. El COVID ha dictado los cambios de agenda. El combate se fijó para diciembre pasado; se pospuso a febrero y después, al 13 de marzo. Ya no habrá más aplazamientos. Ambos cruzarán guantes el próximo sábado día 27, en el Navarra Arena. El trono español aguarda a quien venza.

La preparación ha estado condicionada por los protocolos de sanidad, cambiantes y especialmente complejos en los deportes de contacto. “El tema ha estado difícil en Galicia”, conviene Manuel Jiménez. Suero ha tenido que ejercitarse por su cuenta en las etapas de clausura de La Vieja Escuela. O lo ha hecho en solitario junto a Jiménez, sin más ruidos que sus propios jadeos en un gimnasio que suele congregar a un centenar de practicantes, con su guirigay y su linimento. Y cuando se ha levantado la veda a los sparrings, solo ha sido para los de categoría nacional; apenas cuatro, de Marín, Pontevedra o Salceda, que Jiménez ha seleccionado por sus características similares a las de Soria.

“Hemos sido muy cuidadosos con el tema de las mascarillas y con quién hemos estado. Yo llegué a estar confinado por contacto con un positivo, aunque nunca enfermé. Además, los dos tenemos nuestros trabajos aparte”, asegura Jiménez. “Todo han sido problemas”. Pero enseguida advierte: “Estamos ahora bien preparados”.

“Ha sido un año complicado. Pero cuando no se ha podido entrenar, yo he seguido en casa. Nunca hemos perdido el enfoque”, confirma Suero. Javier Montesinos y Adrián Aro se han encargado de la puesta a punto física, introduciendo incluso elementos novedosos como entrenamientos con el jugador de squash Hugo Varela. Suero se ha mostrado disciplinado en cuanto al control del peso. Ha conseguido moverse en torno a los 73 kilos, desde los que bajar en el último arreón a los 69.800 del superwélter. “Yo suelo comer de manera saludable, aunque se pasa mal cuando tienes que cortar de repente y someterte a dieta”, admite el púgil. “Y yo, trabajando como cocinero... Pero lo he llevado bien”.

Manuel Jiménez ha estudiado a su rival y ha diseñado la estrategia adecuada. Soria es un boxeador atrevido, valiente, de ritmo frenétido, “al estilo de Tyson”, describe el entrenador por su ímpetu inicial. No le disgusta a Jiménez, amante del boxeo a la contra: “Me gusta que vayan adelante, que nos vengan a buscar y darles lo que vienen a buscar.Vamos a intentar frenarlo e ir más a lo táctico”. Soria nunca ha alargado una pelea hasta los diez asaltos. Suele ir de más a menos. “A José le sucede al contrario”. Ya que aspirante y visitante, al vigués no le conviene depender de las puntuaciones, pero tampoco se obsesiona con buscar el noqueo. “Considero que el KO es un accidente”, indica su técnico. “Nos interesa el planteamiento, una pelea igualada en los cinco primeros asaltos y presionarlo en los últimos cinco. Creo que Soria nunca ha peleado con nadie tan fuerte como José y le va a costar aguantar esos diez asaltos”.

Suero acepta el plan que Jiménez le ha propuesto. “Soria es un boxeador que va hacia delante, le gusta la guerra. Hay que mantenerlo en distancia y tratar de ganar la pelea gracias a nuestra buena preparación. Es el combate más importante al que nos hemos enfrentado hasta ahora y estoy muy motivado, la verdad”, describe.

Jiménez disfruta como preparador y de manera vicaria. Reconoce en Suero a su trasunto. “José nunca se había entrenado de esa manera. La ocasión lo requiere. Es ese paso con el que soñábamos. Como boxeador amateur, yo me quedé a las puertas. Logré un subcampeonato y tres bronces. Tengó ese espinita clavada. Sería el primer título nacional profesional para Vigo desde el de Araújo, también de superwélter, en 2002. Queremos devolver a la ciudad lo que era antes”.

La camiseta de Brais, para marcar territorio

Nada se descuida en la preparación de un combate de boxeo, que tiene mucho de ajedrez bajo su cáscara sudorosa. No se despista Manuel Jiménez, desde luego, y acopia herramientas en su arsenal. Suero saltará al cuadrilátero enfundado en una camiseta del Celta; la de Brais Méndez. Lo hará por devoción y provocación. Para marcar territorio ya antes de que suene la campana. El combate se va a celebrar en el Navarra Arena de Pamplona, ante el millar sobrado de espectadores que permiten las restricciones. Las entradas están prácticamente agotadas. David Soria mueve masas. Osasuna le acompaña. Soria presume de osasunista. Suele salir vestido de rojillo. El club de fútbol le premió la conquista del título nacional invitándole a realizar el saque de honor en el partido contra el Espanyol, en marzo del año pasado. “Nosotros saldremos con la camiseta de Brais”, anticipa Jiménez, siempre al contragolpe. A Brais lo conoce de su mutuo interés por los perros de raza akita, que Jiménez cría, y por la afición del centrocampista celeste al boxeo. “Es amigo”, explica. “Ha venido a entrenar alguna vez con nosotros y también a veladas. Se lleva bien con José, se admiran mutuamente”. Toda ayuda se agradece. También la financiera, ante los gastos de desplazamiento. Están pendientes de la Xunta: “Ojalá algún empresario de la ciudad, organización o el ayuntamiento pudiesen echar una mano”.

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