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La cicuta, un veneno al pie del camino

Ejemplares de "Conium maculatum", cicuta, en la senda del Lagares en Vigo. P.P.

El ingreso de un hombre en estado crítico tras consumir una planta silvestre ha vuelto a poner el foco sobre los venenos que esconde el bosque. Están ahí, al pie del camino, en la ribera de los ríos, entre la espesura del monte... El pasado domingo un turista belga fue evacuado de urgencia de Bueu a la UCI de Montecelo tras desplomarse y convulsionar en plena calle. Sus acompañantes explicaron a la Policía y a los sanitarios que había ingerido algún tipo de mata en la zona de Agrelo. Los análisis revelaron restos de cicuta en su organismo.

"Conium maculatum", comúnmente llamada cicuta, en el paseo del Lagares. P.P.

Los venenos del bosque

Pasan desapercibidos para la mayoría, pero vivimos rodeados de plantas con componentes altamente tóxicos, cuya ingesta podría resultar mortal. Y no solo en las zonas de monte abierto, sino en jardines particulares e incluso en las zonas verdes de las ciudades.

Sin ir más lejos, el paseo del Lagares en Vigo se ha convertido estos días en la "senda de la cicuta". La conium maculatum ha tomado ambas márgenes del cauce fluvial, con sus llamativas flores blancas dominando el paisaje.

La cicuta es una especie vegetal de la familia de las apiáceas (también conocidas como umbelíferas). Su presencia es de lo más común en Galicia. Suele darse en los bordes de los caminos, zonas sin cultivar, cerca de corrientes de agua... en ambientes húmedos y frescos. Su aspecto puede inducir a la confusión con el hinojo o el perejil pero su olor la delata.

  • Un joven belga ingresa en la UCI de Montecelo tras ingerir una planta silvestre en Bueu

    "Vi que estaba convulsionando y le abrí la boca para que no se atragantase con su propia lengua"

Su ingesta puede conducir a la muerte por colapso respiratorio. Por desgracia, no existe un antídoto. Los primeros síntomas de intoxicación en aparecer son náuseas, vómitos, dificultades en el habla, debilidad en las piernas... se produce un síncope del sistema nervioso que lleva a convulsiones y parálisis de los músculos respiratorios hasta la asfixia.

Precisamente este fue el cuadro que presentó el ciudadano belga de 41 años ingresado en Montecelo. Se encontraba en una terraza en Bueu cuando se sintió mal, se desplomó y empezó a sufrir espasmos. El hombre continúa en la UCI.

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Vegetales tóxicos enraizados en Vigo

Nueve intoxicados por estramonio en Vigo

En el verano de 2018 nueve personas de origen chino ingresaban en varios hospitales vigueses por una intoxicación aguda. Habían celebrado una cena en una vivienda de Valladares en la que se sirvió una ensalada condimentada con lo que creían que era bledo. En realidad, esa planta que habían recogido en una finca era estramonio, otro de los venenos del bosque más habituales. Afortunadamente, después de unos días de hospitalización todos recibieron el alta médica.

La Datura Stramonium  es tan común que hasta se detectó en las jardineras del Casco Vello vigués. La alarma generada en 2011 tras la muerte de dos chicos en Getafe debido a su ingesta llevó al Concello a emprender una cruzada para erradicar esta planta tóxica, muy arraigada en las zonas rurales de la urbe.

Trompetas de ángel. Pixabay

Burundanga: la pérdida de la voluntad

La "trompeta de ángel" es casi una pieza básica en los jardines. La Brugmansia arbórea es muy utilizada para la ornamentación debido a sus grandes y llamativas flores con forma de campana. Pero su atractivo también supone un peligro, ya que contiene alcaloides tropánicos como la escopolamina, también conocida como burundanga. Esta es famosa por su potencia analgésica, que hace que la persona que la toma pierda la voluntad y actúe como un autómata, a menudo sin recordar qué ha pasado. De hecho, esta sustancia se ha visto envuelta en numerosas denuncias por agresiones y abusos sexuales.

Además de su capacidad para anular la conciencia, la ingesta de escopolamina puede producir parálisis, psicosis, alucinaciones y hasta la muerte.

Hortensias. Pixabay

Porros con hortensias, es decir, cianuro

Otra planta ornamental de lo más manida en los jardines y al pie de los caminos y carreteras de la Galicia rural son las hortensias. Su atractivo radica en el color de sus flores, ya que su aroma no invita a olerlas. Quizá sea un aviso de lo que ocultan, porque fabrican uno de los venenos más conocidos en el mundo: el cianuro.

En 2014 una peligrosa moda caló en los jóvenes franceses y alemanes: hacerse porros con hortensias. Asaltaban jardines en busca de estas plantas, que usaban como sustitutivo de la marihuana.

El cianuro tendría un efecto similar en cuanto actúa como un vasodilatador, pero mucho más peligroso: la combustión del tallo y las hojas de la hortensia genera cianuro de hidrógeno, un componente muy venenoso que usa la industria química para tintes, plásticos, explosivos o incluso el gas ciclón.

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