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Siete crímenes machistas que conmocionaron la comarca del Umia y diez víctimas

Desde el año 2007 se contabilizan en la zona siete mujeres y dos niñas asesinadas por violencia machista | Jéssica Méndez, la joven que fue embestida por su acosador cuando estaba parada en un cruce en Barro, es la décima

Familiares y allegados de Jéssica Méndez, ayer, en el exterior de los juzgados de Caldas, en donde José Eirín acudió a prestar declaración. NOÉ PARGA

La comarca del Umia llora estos días la pérdida de Jéssica Méndez, una joven natural de la parroquia pontevedresa de Verducido de 29 años de edad que el pasado viernes fallecía víctima de una brutal colisión de tráfico provocada por José Eirín, un vecino de Barro de 41 años de edad, que llevaba tiempo acosándola y que el pasado jueves embistió su coche contra el de Jéssica, mientras esta permanecía a la espera para incorporarse a la N-550 en un cruce que llevaba a la vivienda del autor del siniestro y a una casa familiar de la víctima.

No mantenían trato más allá de un "hola" y "adiós" y existía buena relación entre ambas familias, pero desde hacía tiempo José Eirín parecía haberse obsesionado con Jéssica, habiendo llegado a obtener su número de teléfono. La joven había comentado a su entorno familiar y de amistades que se sentía "acosada" y "vigilada" por Eirín, puesto que no dejaba de llamarla y enviarle mensajes, de manera que Jéssica acabó bloqueándolo en el teléfono. En una ocasión, incluso llegó a pincharle las ruedas de su vehículo.

El pasado 17 de marzo, cuando la joven se dirigía a su trabajo habitual entre semana en una tienda de moda en Cambados, fue embestida por este vecino de Barro, quien colisionó con su vehículo de manera frontolateral contra el coche de Jéssica, desplazándolo varios metros contra unos matorrales. La joven fallecía tan solo 24 horas después en el Hospital Álvaro Cunqueiro debido a las graves lesiones derivadas del accidente.

La muerte de Jéssica se suma así a otros 9 crímenes machistas que conmocionaron a la comarca en diferentes ocasiones desde el año 2007. María Luz Posse, María del Carmen Barcala, las pequeñas Amaia y Candela, Mónica Lorenzo, María José Aboy, Sandra Boquete Jamardo, Alba Boquete Jamardo y María Elena Jamardo, son las otras víctimas que la violencia machista ha dejado en los municipios de Valga, Moraña, Portas y Barro. Sus asesinos también tienen nombre y apellidos y la comarca de Caldas no los olvida.

Triple crimen machista de Valga

En septiembre de 2019, José Luis Abet Lafuente, de 45 años, consumó un triple crimen machista asesinando a su exmujer, Sandra Boquete Jamardo, su excuñada, Alba Boquete, y María Elena Jamardo Figueroa, madre de ambas. Aquel terrible episodio sacudió el municipio de Valga y también a toda la comarca del Umia, puesto que Abet Lafuente disparó a bocajarro a las tres mujeres y en presencia de los hijos menores que tenía con Sandra Boquete.

El asesino confeso aprovechó que su exmujer abría el portalón para salir con el coche, ya que los menores se iban al colegio, y se introdujo en la finca. Allí la mató, al igual que hizo con su excuñada Alba Boquete, de 27 años, que llegó a la finca entonces y María Elena Jamardo Figueroa, de 58 años y madre de ambas.

José Luis Abet Lafuente , autor confeso del triple crimen machista de Valga, saliendo del juzgado de Caldas en septiembre de 2019. ÓSCAR CORRAL

Tras asesinar a las tres mujeres, José Luis Abet Lafuente abandonó el lugar y se desplazó a Bertamiráns, en el concello de Ames, donde residía con sus padres tras el divorcio. Fue allí donde este hombre contactó con la Guardia Civil para confesar el triple crimen, del que incluso se había llegado a jactar con anterioridad dejando pruebas más que evidentes de sus pretensiones.

“A partir de hoy me voy al calabozo y ya no vuelvo más, pero a esta gente me la he sacado de delante. Ya me cansé de que me pitorrearan”. “Ya están las tres para enterrar, la madre, ella y la hermana”. Estos fueron algunos de los audios que el autor confeso de los hechos envió a un amigo entre risas, tras cometer la barbarie.

El investigado permanece desde hace más de un año en la prisión de Mansilla de las Mulas, en la provincia de León, a la espera de un juicio en el que se enfrentará a un jurado popular que deberá pronunciarse sobre la previsible petición de prisión permanente revisable como establece el Código Penal para hechos con más de dos víctimas, como es el caso. El pasado mes de noviembre trascendía que el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares estaban todavía a la espera de los resultados de varias diligencias de investigación para determinar la pena que solicitarán. 

Asesinato y posterior suicidio en Valga

Cuando tuvo lugar aquel triple asesinato, los vecinos de Valga todavía estaban recuperándose de otro crimen machista que había sembrado el desconsuelo, la rabia e impotencia en el municipio, tan solo seis meses antes. En marzo de 2019,  Javier Bello Ferreirós, de 46 años de edad, disparó con una escopeta de caza a su mujer, María José Aboy, de 43 años, para después suicidarse con la misma arma homicida.

Entierro de la valguesa María José Aboy en la iglesia de Santa María de Carracedo y de su marido, Javier Bello, quien se suicidó después de asesinarla de un disparo. NOÉ PARGA

Los hechos sucedieron en el interior de la vivienda familiar, ubicada en el lugar de Bronllo, parroquia de Setecoros. La pareja residía en esa casa con sus dos hijos, de 23 y 18 años, aunque en el momento del trágico asesinato no estaban en el domicilio. Fue precisamente el hijo quien descubrió los cuerpos sin vida de sus padres, quien para entrar en el domicilio tuvo que forzar una puerta, dado que la de la entrada estaba cerrada por dentro. 

Javier Bello era natural de Carracedo, una parroquia de Caldas de Reis situada a escasos kilómetros de Bronllo, de donde era su mujer, y donde llevaban años afincados. El hombre poseía dos escopetas y tenía la licencia de armas en regla. Había sido cazador hacía una década y acostumbraba a ir al monte con otros vecinos de Valga. Sin embargo, hacía ya tiempo que había abandonado esta afición. La víctima nunca había denunciado a su marido.

El doble parricidio de Moraña

En estado de shock. Así fue cómo la localidad de Moraña se quedó en agosto de 2015 al conocer que un vecino del municipio había asesinado a sus dos hijas, de 9 y 4 años de edad, con una radial, en un caso de violencia vicaria. David Oubel Renedo, de 40 años de edad y vecino del lugar de Casal, en la parroquia de San Martiño de Laxe, asesinó a las pequeñas Candela y Amaia de la forma más despiadada, pues hizo uso de una sierra radial para degollar a sus propias hijas cuando se encontraban en su domicilio.

Hacía casi cuatro años que su matrimonio se había roto, una separación "traumática" pero en la que, pese a las desavenencias, mantenían la custodia compartida de las pequeñas. Fue en el entorno de las 11.00 horas de la mañana cuando un particular se puso en contacto con la centralita del Centro Operativo de Servicios (COS) de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra para avisar del doble crimen.

David Oubel Renedo, saliendo de la Audiencia Provincial de Pontevedra, donde fue juzgado por asesinar a sus dos hijas con una radial en 2015. RAFA VAZQUEZ

Cuando los agentes y los servicios médicos llegaron a la vivienda del parricida, se encontraron ya allí con varios familiares de las dos víctimas y a las niñas, ya fallecidas. A Oubel lo hallaron encerrado en el baño y cuando lograron acceder hasta él comprobaron que se había autolesionado, aparentemente, tras haber intentado quitarse la vida.

En 2017, la magistrada de la Sección Cuarta de la Audiencia de Pontevedra hizo pública una sentencia histórica, ya que David Oubel fue el primer español condenado a prisión permanente, después de que un jurado popular lo declarase "culpable de asesinato con alevosía" de sus dos hijas, las pequeñas Candela y Amaia.

Disparo a quemarropa en Barro

Aunque no fue propiamente en la comarca del Umia, sí tuvo lugar en dentro del ámbito de actuación del partido judicial de Caldas. Un año antes del doble crimen de las pequeñas Candela y Amaia, la tragedia golpeaba a los vecinos de la zona en otro crudo episodio de violencia machista. Mónica Lorenzo, de 40 años de edad, había sido asesinada de un tiro en el tórax cuando estaba en la cocina de la casa familiar de Portela, en Barro.

Fue su marido, Daniel Carballa, quien le disparó a quemarropa, acabando con su vida en el acto. La investigación reveló que Carballa, de 48 años, habría cogido su escopeta de caza y apretado el gatillo a "una distancia muy próxima" del cuerpo de la víctima. Los hechos tuvieron lugar en la vivienda del matrimonio, en la que en el momento del crimen se encontraban las dos hijas de la pareja, de 12 y 16 años de edad.

Daniel Carballal Moldes asesinó con dos disparos de una escopeta a su mujer, Mónica Lorenzo, y después se ahorcó. Ocurrió en Barro en 2014. GUSTAVO SANTOS

Tras cometer el asesinato, el hombre lo comunicó telefónicamente a la Guardia Civil antes de quitarse la vida ahorcándose a escasos metros de donde había cometido el crimen. En esa llamada dijo a los agentes que había pegado "dos tiros" a su mujer, pero el análisis al cadáver de la vecina de Barro de 38 años de edad evidenció que fue un único disparo el que acabó con su vida.

Posteriormente, la familia de la víctima confirmó que la pareja iba a divorciarse, habiendo iniciado la mujer los trámites de la separación tres semanas antes de que fuera asesinada.

El homicida de Portas que estranguló a su mujer en 2008

Otro de los crímenes machistas que conmocionó la comarca de Caldas de Reis fue el que tuvo lugar en 2008, en concreto, en la parroquia de Romai, en el concello de Portas. José Torrado Núñez, de 49 años, era detenido a finales de año después de estrangular a su esposa, María del Carmen Barcala Rebolo, con la que había tenido una fuerte discusión durante la noche en el domicilio familiar, una vivienda en el lugar de Mourigán.

La Guardia Civil capturó al agresor en un cruce de carreteras a un kilómetro del lugar del crimen y en el momento de la detención admitió los hechos, que se produjeron en el domicilio del matrimonio mientras los seis hijos que tenían en común dormían en esa misma casa.

José Torrado, vecino de Portas, fue acusado de estrangular a su mujer en 2008. En la imagen es conducido a prisión por agentes de la Guardia Civil tras prestar declaración en los juzgados de Caldas NOÉ PARGA

El hombre estranguló con sus propias manos a su mujer, justo después de que hubiera llegado de trabajar en un restaurante cercano. Según fuentes de la investigación, el marido no aceptaba el trabajo de su víctima, ni el horario, por lo que se entabló una discusión que acabó con el fatal desenlace. 

Diez años de prisión y 30.000 euros de indemnización para cada uno de sus seis hijos fue la pena que impuso la Audiencia Provincial de Pontevedra a José Torrado Núñez en 2010, tras el veredicto de culpabilidad emitido de modo unánime por un jurado popular. El Ministerio Público solicitó en un primer momento una pena de 12 años de cárcel, sin embargo, en sus consideraciones finales, tuvo en cuenta el atenuante de confesión.

El guardia civil que asesinó a su expareja cuando quiso denunciarlo por amenazas

En diciembre de 2007, el agente de la Guardia Civil Jaime Maiz Sanmartín asesinaba de un disparo a su expareja, Mari Luz Posse Fernández, de 43 años, cuando esta se encontraba en el cuartel de Cambados para denunciarlo por acoso y amenazas. Posse era natural de Valga y residía en Cambados, donde era muy conocida y apreciada, puesto que presidió la asociación de comerciantes Cambados Zona Centro entre los años 2002 y 2004.

El guardia civil Jaime Maiz Sanmartín siendo juzgado en la Audiencia Provincial de Pontevedra por asesinar a su ex pareja, María Luz Posse, con un disparo cuando presentaba una denuncia en el cuartel de Cambados. RAFA VAZQUEZ

Familiares de la víctima aseguraron que en algún momento de la noche la víctima y el autor del crimen habían coincidido en un local de copas de Cambados, donde él la había abordado de forma insistente, a la vez que había proferido alguna amenaza, de ahí que ella decidiera denunciarlo de inmediato acompañada de un matrimonio amigo. Cuando Jaime Maiz entró en el cuartel, en un cambio de guardia, se encontró a su expareja, a quien intentó disuadirla de presentar la denuncia. Posteriormente, el agente se fue hasta su vivienda y regresó instantes después provisto de su arma reglamentaria. Sin mediar palabra, asesinó a Mari Luz Posse de un disparo.

Un jurado popular declaró en 2010 a Maiz culpable por unanimidad de un delito de asesinato, concluyendo que mató a la víctima sin que esta tuviera capacidad de defensa por su parte y siendo "consciente" de lo que hacía. Fue condenado a 19 años de prisión. Además de la pena de cárcel, la sentencia establecía una orden de alejamiento de Maiz hacia los hijos de María Luz PosseEn 2017, el exguardia civil disfrutó de su primer permiso penitenciario, una medida que causó gran revuelo e indignación entre los familiares de la víctima.

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