La Facultade Ágora, iniciativa formativa de la Diputación para representantes políticos y técnicos de los ayuntamientos de la provincia, celebró ayer el seminario “Inclusión Social” sobre el espacio público llegando a la conclusión de que en el diseño urbano siempre se debe asumir la perspectiva de las personas más vulnerables y con menos recursos.

Las personas especialistas que participaron en el seminario, la urbanista Zaida Muxí, el geógrafo Màrius Navazo y los representantes de Cogami Ángel Queiruga y Paulo Fontán, coincidieron en que es preciso pensar las ciudades de manera global para que todo el mundo se encuentre cómodo en todos sus espacios.

La doctora Zaida Muxí fue la primera en hablar en la jornada. Admitió que el urbanismo no es neutral ni universal “puesto que ignora la diversidad” y subrayó que es preciso trabajar en la mejora de la accesibilidad y la inclusión, pero teniendo en cuenta la vida cotidiana y no solo únicamente los espacios excepcionales donde hay monumentos.

Subrayó que las ciudades están hechas desde una experiencia excluyente, la del género masculino, focalizadas en la producción, el trabajo productivo de personas 100% hábiles “que no se enteran de cómo se soluciona la vida cotidiana porque llegan la casa y hay comida y está la ropa limpia”.

El papel de los coches

Ángel Queiruga siguió en la línea de afirmar que la inclusión social es una cuestión de empatía e instó a reflexionar sobre las personas vulnerables que no pueden salir de la casa por los problemas de diseño urbano.

Asimismo, Màrius Navazo ahondó en la idea de que la reflexión sobre la inclusión debe poner sobre la mesa el papel de los coches en las ciudades y pueblos.

Para cerrar el seminario, el diputado de Mobilidade, Uxío Benítez, recordó que el espacio público es lo único “realmente democrático”.