Opinión

Del 28M al 23J: avanzar o retroceder

En el ecuador entre municipales y generales, sabemos que entender el 28M es imprescindible para encarar el 23J con garantías. Como punto de partida, reconozcamos que municipales y autonómicas han sido durísimas para la izquierda en un escenario no sorprendente a la vista de los datos demoscópicos previos. A pesar de que el balance del gobierno progresista incorpora muchas más luces que sombras si atendemos a cómo ha afrontado la pandemia, a la extensión de derechos sociales o a la política económica en contexto inflacionario, esa buena gestión ha desembocado en castigo electoral cuando la ciudadanía ha dado más peso a otros factores o “cleavages”. Si interpretamos que el 28M mostró descontento con el gobierno, el 23J veremos si ese desgaste es rectificado o refrendado. Por eso importa acertar ahora, porque sigo creyendo firmemente que el gobierno progresista es mejor garantía para el futuro que la coalición de derechas y ultraderecha.

Desde Galicia, los socialistas no podemos soslayar tampoco esa reflexión. Tras obtener en las municipales de 2019 nuestros mejores resultados históricos, el 28M caímos tres veces más que en España y perdimos más de 100 concejalías, las alcaldías de Santiago y Ferrol y la Diputación de Pontevedra. Curiosamente en esta provincia, pese a la caída, mantenemos el mayor nivel de apoyo electoral gracias a los resultados en Vigo.

"Mientras el gobierno apoya a trabajadores, clases medias y personas en vulnerabilidad, el PP solo habla de bajar impuestos, eso sí, siempre más a los que más tienen"

Por tanto, el PSdeG debe acertar de cara al 23J. En generales de 2019 los socialistas ganamos al PP en Galicia por primera vez en la historia y conseguimos más apoyo que en España. Así Galicia aporta 13 diputados progresistas al Congreso por 10 conservadores, y ahora no podemos retroceder. Porque la mayoría se juega territorio a territorio.

Las encuestas dicen que no habrá mayorías absolutas, de modo que la gobernabilidad se jugará entre bloques de izquierda y derecha. Probablemente, el votante medio preferiría un bipartidismo sin extremismos, con alternancia entre PSOE y PP, sin bisagras más radicales, pero la pluralidad política muestra diversidad. Y más allá del “quiénes” gobiernan, lo relevante es “para quién” y con “qué” políticas. Toca, por tanto, marcar posición sin complejos ante el PP explicando las “policies” y por qué es mejor un gobierno progresista para Galicia.

Mientras se evidencia que la alianza PP-Vox pone en riesgo avances en derechos, libertades e igualdad, seguimos esperando su propuesta económica. La pandemia desplomó la actividad, pero el gobierno español protegió a empresas y personas y, aunque el nivel del PIB pre-Covid no se recuperó hasta este año, España crece ahora más que Europa y con menos inflación. Quedaron atrás recetas neoliberales y ajustes; apostamos por políticas expansivas y fondos europeos de reactivación y, posteriormente, ante el crecimiento de los precios, se contribuyó a las economías domésticas con medidas como la excepción ibérica o la rebaja del IVA a alimentos y electricidad. Sabemos que no es fácil llegar a fin de mes, pero mientras el gobierno apoya a trabajadores, clases medias y personas en vulnerabilidad, el PP solo habla de bajar impuestos, eso sí, siempre más a los que más tienen.

"Los presupuestos del Estado invierten 400 euros por gallego, mientras dedican 327 por catalán o 193 por madrileño"

Con impuestos progresivos y estado del bienestar, más de un millón de gallegos incrementan sus ingresos a través de medidas como la subida de las pensiones y el SMI o el ingreso mínimo vital. Pero el balance del gobierno en Galicia va más allá. Frente al falaz relato del maltrato, los presupuestos invierten 400 euros por gallego, mientras dedican 327 por catalán o 193 por madrileño. Y concluimos la primera llegada del AVE, rebajamos de forma histórica la AP-9, trajimos la construcción de fragatas, recuperamos el Pazo de Meirás, desatascamos proyectos clave para el sur de Galicia... Pero no nos conformemos porque queda mucho por hacer. Para ello, debemos acertar y no retroceder. Porque es mucho lo que está en juego el 23J. Avanzar.

*Ex secretario xeral del PSdeG y doctor en Economía y en Ciencia Política