Concentrar la vacunación de toda la población en un mismo espacio tiene varias ventajas para la Administración: optimización de los limitados recursos de Enfermería y mayor agilidad del proceso. Pero también trae algunas desventajas para la población: un mayor desplazamiento desde sus domicilios –algunos a más de 60 kilómetros– y, por desajustes en momentos puntuales, esperas de pie. Al ponerlas en una balanza, hay que tener en cuenta otro factor: la población a la que va dirigida cada campaña. Cuando se trata de personas mayores y, en un porcentaje importante, con problemas de movilidad, las desventajas pueden resultar muy pesadas.

A la espera de que Conxemar recoja sus bártulos en el Ifevi, en el Álvaro Cunqueiro inician hoy la cuarta jornada de vacunación de mayores de 80 años. En algunos momentos de este lunes se han vuelto a repetir las escenas del fin de semana, con largas colas. Una mujer de Mondariz, por ejemplo, ha denunciado que esta mañana estuvo esperando con su madre unos 50 minutos. El Sergas, por su parte, asegura que la espera media es de entre 10 y 15 minutos, aunque reconoce que en momentos "puntuales" se puede alargar más.

Colas en el Cunqueiro, esta mañana FDV

Una vez en el hall del hospital, la cola llegaba a la vela C y la espera se prolongaba hasta tres cuartos de hora. Para que los mayores no aguardaran de pie, familiares hacían cola mientras ellos esperaban en los sillones. Además, ayer aumentaron el número de sillas de ruedas disponibles en el parking después de que el sábado hubiera momentos en que se agotaran. Los nueve puestos de vacunación abiertos el viernes estaban reforzados con otros dos más en las salas docentes.

Ayer, en torno a las 12 horas del mediodía, se concentraron un buen número de personas y las colas se prolongaron hasta tres cuartos de hora. Las filas de espera ya empezaban en el parking para poder acceder a los ascensores.

La circulación fluida a las 13.45 horas de ayer. | // FDV

Las quejas se sucedieron también a la salida, en la cola para pagar el parking –que coincidía en el espacio con la de los que esperaban el ascensor– por haber sobrepasado la media hora gratuita.

Si bien es cierto que, una hora después, el espacio estaba despejado, no había colas y la vacunación era muy fluida. La organización explica que al haber flexibilidad en la hora –e incluso fecha– en la que se acude, hay franjas con mayor frecuentación.

Los que no puedan ir a vacunódromos, se les ofertará pincharse en su centro de salud o en casa en repesca.