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Faro de Vigo

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Vigo se queda con el regalo del jeque

El megayate 'Azzam', atracado en Vigo ALBA VILLAR

¿Y si nos lo quedamos? Pues esto o parecido debieron preguntarse en la Autoridad Portuaria de Vigo cuando recibieron el ofrecimiento de un astillero de la ciudad. La enorme pieza lleva meses arrinconada en una esquina del muelle de Trasatlánticos, tapando las vistas al mar desde el edificio de Sesiones. Aquí se quedó con su impoluto lacado blanco el mástil que el presidente de los Emiratos Árabes Unidos decidió arrancar de cuajo de su megayate ‘Azzam' para así poder adentrarse en cualquier puerto del mundo sin preocuparse por la altura de los puentes. Pero alguien de la cúpula directiva de Praza da Estrela debió creer que lo que se presuponía no más que un estorbo podría valer para algo más que el desguace. Y acertó.

Nada más comentárselo, el presidente Jesús Vázquez Almuiña concluyó que estaba ante un verdadero regalo. Además de convencido de la línea seguida por su antecesor, Enrique López Veiga, de ensalzar la historia marítima y portuaria sea con monolitos o restaurando faros, por su vinculación sanguínea con el mundo de la mar, el baionés enseguida apreció en el mamotreto una simbología incontestable. De esa significancia que cualquier vigués de pro gusta reseñar cada vez que un foráneo se rompe la cabeza preguntándose el motivo de piezas similares reubicadas en lugares públicos, como suele ocurrir con esa grúa de la glorieta de Barreras que tiene más intríngulis de lo que aparenta.

La pieza original de 'Azzam' MARTA G. BREA

La estructura que lleva desde septiembre en el emblemático muelle vigués, depositada allí sin más a la espera de destino, goza de un marchamo mayor. No solo por haber sido parte importante del molde original de uno de los yates privados más grandes de mundo, el barco de uno de los hombres más adinerados del mundo. Para orgullo vigués, este pedazo de mástil nunca hubiera acabado aquí de no ser por el tirón de un sector naval de la ciudad con representantes tan competitivos como el responsable de la profunda reforma estética en el Azzam, Astilleros Freire.

Ahora que la decisión de aceptar este inesperado regalo del jeque genera otro problema al puerto de Vigo. “Porque no se va simplemente a almacenar”, aclaran desde la institución. Esto significa que están pensando en darle un uso… ¿decorativo? De momento poco quieren desvelar, más allá de que están valorando “posibles ubicaciones en algún sitio del puerto para recordar la actividad portuaria”.

Una disposición que en todo caso descartaría un uso residual para esta torreta fabricada en aluminio de 13 metros de altura y poco más de 12 toneladas de peso. Así que puede que algún día el regalo del jeque reaparezca a la vista de los conductores o paseantes de la ciudad.

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