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Mira Vigo

¡Qué cuna la del Lagares!

Fernando Franco

¡Qué cuna la del Lagares!

Me pregunta Germán Cruces, que hizo esta foto y que con su cámara ha recorrido casi metro a metro tantos ríos o rías gallegas: ¿cuántos vigueses conocen el nacimiento del río Lagares? Asegura él que muy pocos, que, son contados. Y quiso que al menos a través de una foto tengan una idea de este hermoso lugar, la Lagoa de Mol, en un lateral del aeropuerto. De esa laguna que se forma por las escorrentías del entorno que aportan agua, que se escurre por un torrente que atraviesa la carretera del aeropuerto y continúa su camino hasta su desembocadura en la playa de Samil... después de recorrer unos 18 km atravesando varias parroquias del municipio vigués. Candeán, Cabral, Castrelos... hasta Samil, los últimos 7 km recorridos junto a un paseo.

Pintar la molienda del Rosal

¡Qué buena la idea de este Manuel Alfonso Estévez, comisario de exposiciones pero antes de nada activista cultural, de convocar a artistas para llevar al lienzo los “muíños de Picón y de Folón! Sitos en O Rosal y en una ruta con vistas de vértigo sobre el Baixo Miño, 22 molinos uno tras otro monte arriba. Veo entre los invitados a amigos queridos como José María Barreiro y Camilo Caamaño, uno residente en Cangas y otro en Bueu, veo a Diz de Vigo (a los tres les hice ya sus Memorias); veo a los vigueses Álex Vázquez Palacios, Xabier Lemos, Antonio Abad y Rafa Calvo, y también, entre los que no conozco, a Amelia Palacios, la hija de Álex, arquitecta, al guardés Antonio Martínez “Cachi” que tampoco... A Diz, al que la pandemia le ha reconciliado con la poesía, le han pedido unos versos “muiñeros”, y escribió: O son do rum-rum/do muíño vello/danza na moa/o pau tarabelo./ Xira sen canso/a roda de pedra/trepa por fora/a folla da edra/... Ya nos cuenta el comisario de esta muestra que quiere ser itinerante desde Oporto a Santiago por el Camino, que muchos pintores trasladaron a las telas la temática de los molinos: Van Gogh, Françoise Bouche, Jacob Van Ruisdail, Meinbert Hobbema... si lo han hecho ellos entre los siglos XII y XIX, ¿por qué no nosotros con estos muíños junto al Camiño dos Frades?

Miro, Pedro y los aceites

A semejanza del sector vitivinícola, que en la antesala del tercer milenio está viviendo en España una década dorada, nuestros aceites de oliva se han convertido en los últimos años en artífices de un cambio transcendental dentro de nuestra cultura gastronómica. Por eso muchos aplaudíamos cuando Miro Carballo abrió en Marqués de Valladares la única tienda de aceite, entendida como oleoteca, que creo que hay en Vigo, y después cuando Pedro Martín, que tiene también el “Bazey” lo sucedió tras traspaso y perfeccionó la oferta, con el buen consejo de su padre, Manuel Martín. que, por cierto, se recupera en el hospital con su mujer, Puri, de un asalto inesperado del virus que ya les tiene retenidos allí más de una semana. Pedro está especializado en aceites de La Chinata, sean manzanilla, ojiblanca, arbequina o picual, que tiene hasta granel. Y a mí me acaban de regalar amigos castellanos visitantes incansables de Vigo hasta que el virus limitó su venida, un cuarteto de aceites para delicias culinarias: un koroneiki griego, que va bien con pescados rojos o alcachofas; un manzanilla cacereño, ideal para pescados blancos o espárragos, un arbequina del Valle del Ebro que hoy voy a estrenar con ensalada y un valenciano Changlot Real hábil para quesos o ensaladas de hoja. ¡Gracias, aceite!

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