Juan Rosendo Arias y Enríquez llegó a la ahora parroquia viguesa gracias a su primo, el marqués de Valadares, con la misión de administrarla. Llevaba 22 años aquí cuando se produjo la invasión. Entonces comenzó a arengar a los feligreses y organizar la recuperación de la villa.

Tenía tal prestigio que, cuando llegaron los militares profesionales y quisieron hacerse con el mando, la presión popular no dejó que lo relevaran. Con un grupo de combatientes se apostó en Puxeiros para bloquear los suministros a la villa, y le encargó a Vicente Pérez de Limia, hijo del alcalde de Bouzas, que hiciese lo mismo en las zonas altas que rodeaban Vigo.

El bloqueo por la ría lo llevó a cabo un crucero inglés, además de la vigilancia de los vecinos del Morrazo bajo el oficial Gago. Se estableció el cerco de tal manera que "ningún francés saliese de la villa como no fuese muerto, herido o prisionero".