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Cuestión de fe para los pagos de Barreras

El “Evrima” en Santander

El “Evrima” en Santander FDV

Las auxiliares exigen blindar los 23 millones de la subvención pública al abono de sus deudas; Industria solo acota que serán para financiar la construcción del “Evrima”

Aris Rosen SA es una sociedad de CaixaBank que se utiliza para la intermediación de pagos y cobros del tax lease, el sistema de bonificación fiscal utilizado por los astilleros. Es una de las protagonistas de la azarosa construcción 1705 de Hijos de J. Barreras, el crucero de ultralujo Evrima. Entró en escena en Hijos de J. Barreras en 2017, cuando se firmó el contrato con The Ritz-Carlton Yacht Collection (marca comercial de Cruise Yacht OpCo). Y volvió a la palestra este martes, en La Moncloa. El Consejo de Ministros acordó liberar más de 23,6 millones de euros al astillero en forma de subvención “en relación con el préstamo concedido a Aris Rosen” para el barco premium. Un dinero que, en teoría, debería destinarse exclusivamente a saldar las deudas de la industria auxiliar con este pedido, y que rondan los 20 millones de euros. Aunque no existen garantías legales o contractuales para que sea así. Por eso las empresas afectadas por los impagos exigen blindar estos fondos, para que solo puedan destinarse al pago de los trabajos realizados a bordo, tanto antes como después de la última reestructuración (febrero de 2020). “No parece que vayan a incumplir, pero no existe ninguna condicionalidad”, advierten desde las empresas.

A tenor de la respuesta de Industria, no hay requisitos para garantizar que Barreras –o su propietaria– no utilice el dinero para otra cosa. Preguntadas explícitamente por qué condicionalidad tiene la subvención para asegurar que los más de 23 millones de fondos públicos se destinan a las auxiliares afectadas, fuentes oficiales del departamento que dirige Reyes Maroto no han indicado ninguna. Se han limitado a apuntar que “el pago es para la financiación de la construcción del buque, como todas las ayudas que se conceden en base al RD 874” [Real Decreto 874/2017]. Sin más detalles. Tampoco han concretado los plazos de pago. El trámite, de acuerdo al entorno de Barreras, será el siguiente. El acuerdo del Consejo de Ministros será remitido al ministerio, que dará una orden de pago a CaixaBank. Ahí Aris Rosen liberará esta partida con destino al astillero, gestionado a día de hoy por una consultora seleccionada por el fondo Oaktree, propietario final de la atarazana a través de Cruise Yacht.

El “Evrima”, al fondo, en Santander.

El “Evrima”, al fondo, en Santander. FDV

Las de antes y las de después

Hay varios tipos de deudas vinculadas con la construcción del Evrima. Primero, las contraídas con el primer sobrecoste en la construcción del barco. En la primera reestructuración el equipo de Douglas Prothero (Ritz-Carlton) abonó la mitad de las facturas pendientes, y dejó la otra mitad para la entrega del buque. En teoría este hito tendría que haberse producido una vez el Evrima estuviese rematado, pero no fue así; el crucero pasó a manos del armador casi en ese mismo momento, cuando otra de las empresas del entramado de Oaktree, Cruise Yacht 1, se hizo con él a cambio de evitar la quiebra de Barreras. El barco abandonó Vigo en marzo con la promesa de volver a Beiramar en un mes, pero no lo hará y el contrato entre ambas partes está roto. De ahí los recelos de la industria auxiliar, por los incumplimientos del pasado de los de Prothero.

Después están las deudas que se produjeron después de mayo de 2020, ya con Cruise Yacht al frente de Barreras, cuando el Evrima seguía siendo objeto de modificaciones en la construcción. El pago de estas últimas facturas –amontonadas entre junio de 2020 y marzo de 2021– no está amparado o garantizado por el acuerdo de reestructuración. Como tampoco lo están los 9,5 millones de pasivo de los cruceros de Havila Kystruten, o los tres millones del ferri de Armas.

Aris Rosen volverá a entrar en escena a futuro, ya que esta mercantil también intervino en la operación financiera del ferri, que nunca se empezó.

La aprobación de esta subvención volvió a enfrentar ayer al alcalde de Vigo, Abel Caballero, y al vicepresidente segundo de la Xunta, Francisco Conde. El primero reprochó los “cero euros” concedidos por el Ejecutivo gallego. “Para qué queremos a la Xunta en Vigo si es el alcalde el que tiene que pedir las ayudas”, dijo. El segundo recordó que los 23,6 millones de fondos públicos “no son una novedad”, y requirió a Madrid que apoye, con el fondo de solvencia, a la industria naval, “como hacen otros países europeos”.

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