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El alza del coste de las materias primas eleva un 15% la factura de la construcción

Obras en Vialia

Obras en Vialia Marta G. Brea

El sector de la construcción experimenta un momento sin precedentes. En un escenario marcado por el coronavirus, y pese a las perspectivas económicas que preveían una etapa de parálisis en el sector, vive un revulsivo.

El sector se enfrenta al riesgo de desabastecimiento por las roturas de “stock” a nivel mundial y la exponencial demanda China | Metales y madera acusan la mayor escalada

Y lo hace al calor de la reforma, que se articula como motor de esta industria. “Representa el 75% del negocio en España”, apunta Rubén Mera, secretario general de Asemaco (Asociación de Empresarios de Materiales para la Construcción de Galicia). Con todo, el sector se enfrenta a un hándicap: la demanda de trabajo se ha disparado a la par que el precio de las materias primas, lo que ha generado un desajuste presupuestario para las empresas que se traslada, a la vez, a los bolsillos de los clientes.

“Existe una preocupación por el incremento de los costes”, explica Javier Garrido, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Pontevedra (Aproin). El efecto se deja notar en el importe de producción de cualquier promoción o rehabilitación, cuya factura ha experimentado un “incremento del 15% en los materiales de construcción”, asegura Garrido. Un cálculo en el que coinciden las promotoras.

“Ha habido un ajuste al alza en proyectos presupuestados con anterioridad de entre un 10% y un 15%"

Alejandra García - Técnica administrativa en Sorey&Alonso

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El portavoz de Aproin incide en que las promotoras tienen que hacer sus cuentas, considerando el precio del suelo, de las materias primas y de la construcción para fijar el importe de las viviendas. “Para las constructoras es un riesgo y repercutirá al cliente final”, prevé Garrido.

Los metales acusan una gran escalada. Un impulso del 40% en el caso del acero, que se ha traducido en una subida similar para el aluminio, según refiere el portavoz de Asemaco. El incremento del precio cobre es más agudo, de hasta el 62%. También los derivados plásticos, especialmente el PVC pero también la pintura, acusan la subida del precio del petróleo. Si el pasado año tocaba mínimos históricos por la caída de la demanda –especialmente industrial–, el barril Brent –el índice de referencia del crudo en el viejo continente–, supera actualmente los 70 dólares en una espiral ascendente desde los 40 dólares de junio del 2020.

  • 1. La cuenta de los metales

    El precio del acero y el aluminio escala un 40% en el último año mientras que el del cobre asciende a hasta un 62%.

    2. Escasea el material de moda

    La poca disponibilidad de madera disparó su precio en el último año, un 249% . La situación ha llegado a tal punto que EE.UU se ha quedado sin “stock”.

En esta remontada de precios entran otros imprescindibles de la construcción como el cemento o el hormigón pero también la madera. La situación es tan delicada que Estados Unidos “se ha quedado sin stock, lo producimos en Europa y mandamos algo para allá”, explica Mera.

El motivo es el desacomplamiento entre la demanda creciente de este material y la disminución de la oferta, explica el gerente del Clúster de la Madera y el Diseño de Galicia, Ricardo González. Además, “un porcentaje elevado de madera de importación que entraba en Galicia procedente del centro y norte de Europa, Francia, Chile, Brasil, se está destinando bien a consumo interno o a otros mercados más atractivos que el nuestro como EE UU, China o Alemania. Ésta última, debido a problemas de sequía y plagas, está absorbiendo una gran cantidad de madera. En el caso de EE UU se explica por el crecimiento del consumo interno motivado por la construcción de vivienda residencial”.

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El problema es global: roturas de stock, el auge de la demanda en China, el aumento de la demanda de transporte marítimo y hasta el efecto Amazon entra, en juego. El modelo de producción deslocalizado que se instauró en las últimas décadas ha provocado que el parón económico de la pandemia generara roturas de stock a lo largo y ancho del globo. “Aunque compres luminaria en Alemania, hay partes que se fabrican en China”, ejemplifica García. Con la irrupción del COVID, se subestimó la demanda del sector de la construcción, tanto que se preveía una crisis.

“Ha habido roturas de stock y no dan abasto para producir. Ha habido más solicitud de producción que de materia prima”

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Tiene especial peso el gigante asiático, en donde se está construyendo de forma masiva, apunta Garrido. “Compran materias primas al coste que sea. China absorbe toda la producción propia y lo que se produce en otros países. La Unión Europea tendrá que tomar cartas en el asunto”. Se suma que las empresas de transporte de mercancías por mar han vivido su particular repunte de la demanda “para traer las materias primas desde China, lo que ha conllevado un aumento importante del precio de los fletes”, ahonda. Por último, el nuevo consumidor que exige inmediatez, o lo que Mera denomina el efecto Amazon. “Cuando deciden hacer una reforma, quieren todo al día siguiente”.

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