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lucas Fernández nFútbol Sala - Segunda División B | Entrenador del Ganomagoga IES Coruxo

“Me siento orgulloso de nuestra manera de competir”

El técnico, aún cauto respecto a la permanencia, destaca: “El equipo ha crecido muchísimo y ha sido fiel a su identidad”

Lucas Fernández, en el Central.

El Ganomagoga IES Coruxo logró el ascenso contra todo pronóstico la pasada temporada. Y contra todo pronóstico galopa hacia la permanencia en Segunda División B, una categoría que ningún equipo vigués pisaba desde la renuncia del Bembrive por motivos económicos en 2016. El Ganomagoga, séptimo, suma 37 puntos a falta de cuatro partidos. De los ocupantes del descenso solo se mantiene a tiro el Sala Ourense, decimotercero, con 31 y un partido menos. Leis (6º), Albense (11º), A Estrada (12º) y Valladolid (10º) serán los últimos rivales de los hombres que dirige Lucas Fernández. El entrenador olívico mantiene la prudencia.

–¿Ha calculado cuántos puntos necesitarán para asegurar la permanencia?

–Tenemos cálculos estimados. Algún equipo está celebrando la permanencia con 40 puntos. Hay que verlo bien. Con ganar un partido no nos va a llegar. Quedan muchos enfrentamientos entre los implicados. El campeón está más o menos decidido –el Guardo–. Lo demás está en el aire. Algún equipo en descenso ya no nos puede coger pero si perdemos los cuatro partidos, nos metemos en un problema.

–Su idea inicial era disfrutar de la experiencia, asumiendo que la permanencia sería muy complicada. Usted le veía más futuro al equipo en Segunda B dentro de tres o cuatro años.

–La verdad es que veía exagerado plantearnos la permanencia como objetivo. Analizando rivales, plantillas y últimas temporadas me parecía precipitado. Mi objetivo era que creciese el equipo, que ha crecido muchísimo; competir los partidos y hemos competido en todos; ser fieles a nuestra identidad, sin meternos atrás en los partidos ni con planteamientos conservadores, y así ha sido. Nuestro planteamiento es muy parecido al que teníamos en Tercera. Los rivales nos reconocen por las señas que nos definen. Es de lo que más orgullosos debemos estar. Los jugadores han crecido también de manera brutal a nivel individual e incluso yo he crecido como entrenador. La exigencia de la liga es muy alta. La igualdad es tremenda. Muchísimos partidos se deciden por un gol. La diferencia entre el descenso y el play off de ascenso estará en un par de partidos, que son detalles.

Lucas Fernández. MARTA G. BREA

–¿Es fácil neutralizar la codicia o la tentación del conservadurismo cuando se acaricia la salvación?

–No creo que cambie. Nosotros somos ambiciosos. Si podemos quedar sextos, no quedaremos séptimos. Conseguir la permanencia sería una alegría enorme y cuanto antes pueda ser, mejor. Nos faltan cuatro grandes rivales. Podemos ganar o perder contra todos. Pero el equipo llega en muy buenas condiciones físicas. A nivel moral, estamos con una confianza muy alta. Las últimas tres victorias consecutivas nos han proporcionado el respaldo que necesitábamos para afrontar con tranquilidad esas finales. Este grupo me hace sentir orgulloso por su manera de competir en cada partido, cada entrenamiento, cada tarea, ante cada adversidad. Me quito el sombrero ante cada miembro de la plantilla.

–¿Ha percibido durante la temporada esa ilusión que su ascenso había provocado en el fútbol sala vigués?

–Es la pregunta clave. Llevamos diez victorias de trece partidos como locales. Es una barbaridad. Hay equipos en descenso con grandes plantillas. El nivel de la categoría es muy alto y ese punto extra como locales nos da muchísimo. Tenemos un gran grupo de fieles y cada vez se engancha más gente. Nos animan muchísimo en todos los partidos. No voy solo a la cantidad, sino a la calidad. Tengo muy buenos jugadores, pero es que el entorno es ideal. Estamos rodeados de buenísimas personas en la grada, la directiva, a nivel de patrocinadores… Es una pasada jugar el otro día en A Coruña y ver que tenemos más aficionados en la grada que el equipo local. Viajas a Santa Isabel, a la cancha de un histórico como el Santiago Futsal, y ves una gran zona animándote. Es un factor de peso.

Plantilla y cuerpo técnico del Ganomagoga. MARTA G. BREA

–¿Ha hablado ya del futuro? En realidad, el proyecto no depende demasiado en su naturaleza de la categoría en que milite.

–No hemos hablado nada ni yo me lo he planteado. Tenemos tantos frentes abiertos y está siendo tan intensa la temporada… La categoría condiciona muchas cosas. Estamos volcados en lograr la permanencia. Cuando se resuelva todo hablaremos.

–Usted maneja un grupo joven, con gran margen de progresión. Pero obviamente amateur, condicionado a estudios, situaciones laborales…

–En mí mismo está el mejor ejemplo. Todos anteponemos nuestra vida a nuestros hobbies. Nadie va a poner el equipo por delante de sus hijos o sus estudios. Eso espero, vamos. Pero somos un grupo tan fuerte porque los chicos anteponen el bien del equipo a cualquier beneficio, distracción o objetivo propio. Tengo chicos que entrenan toda la semana muy bien y el fin de semana no van convocados. Cada uno deberá ver qué quiere. No lo estamos tratando a día de hoy. Quizá deberíamos por ese tema de la renovación. Pero todos los jugadores y por descontado el entrenador estamos orgullosísimos de estar en este equipo. Aunque suene demasiado, somos una familia. Semana tras semana hablamos de lo contentos que estamos con esos intangibles que nos da el club y lo arropados que estamos. Nos están dando más de lo que pensé que nos podrían dar. El trato es espectacular. Los chicos, aunque son jóvenes, han jugado en otros equipos. El otro día comentábamos que no nos han tratado así de bien en ninguna otra circunstancia ni club.

–Chicos jóvenes, pero con un padre: Toni, el portero, a sus 44 años.

–En A Coruña, contra el Ventorrillo, un partido clave, ganamos 2-3. Toni fue de largo el mejor. Jugó 40 minutos impresionantes. Los aficionados locales le gritaban que se sentase, que pidiese el cambio, que parase un poco. Al terminar el partido le dedicaron una merecida ovación. Dio un recital. Viendo ese partido, está para una renovación por cuatro años como mínimo.

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