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Yaiza repone el banco robado de Vilas

Una vecina de Mos construyó uno nuevo para regalárselo al barrio de Morgadáns

Vecinos de Vilas en el banco, con Yaiza Suárez sentada en él a la izquierda. // Marta G. Brea

Cuando leyó la noticia del robo del banco de Vilas tan solo cinco meses después de su estreno, Yaiza Suárez se quedó “tan triste por la pena que sentiría la gente al perder un sitio que les puede haber traído tanta felicidad o historias de amor” que decidió fabricar uno nuevo para regalárselo. Ha pasado tan solo un mes desde la sustracción del asiento anterior y el barrio de la parroquia gondomareña de Morgadáns estrenó ayer el nuevo con un sentimiento de gratitud enorme hacia la mujer que lo hizo posible.

Fueron simplemente empatía, generosidad y, sobre todo, agradecimiento , los que movieron a Yaiza a llevar a cabo su pequeño gran gesto. Como ella misma explica a los vecinos en el acto de inauguración, es canaria y, “por circunstancias de la vida”, vive en Mos desde hace siete años. “Desde el primer momento que pisé esta maravillosa tierra me enamoré de sus parajes, de su gente, de su cultura y, de hecho, aquí continúo”, comentó. El robo del banco fue para ella la oportunidad de corresponder con su “granito de arena” a toda esa hospitalidad que recibió. Ella misma costeó los tablones de pino para ejecutarlo y, sin conocimientos de carpintería de ninguna clase, sacó adelante el trabajo gracias a varios tutoriales.

“Desde el primer momento que pisé esta maravillosa tierra me enamoré de sus parajes, de su gente, de su cultura y, de hecho, aquí continúo”, comenta la autora del asiento

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Fue una sorpresa para todos en Vilas. “La verdad, no contábamos con esto, estamos muy agradecidos ”, comentaba ayer José Luis Alonso, secretario de la comisión de fiestas de María Auxiliadora, la agrupación local que colocó el banco robado en mayo y ahora también el regalado. La sustracción del asiento fue “un chasco para todos” porque se había convertido en todo un atractivo que congregaba cada fin de semana a cientos de personas para contemplar la espectacular panorámica.

Vilas espera que vuelvan los visitantes y que el polo de atracción permanezca. Para ello lo han colocado a prueba de tirones. “Le pusimos más anclajes y más fuertes además de resina para ver si dura por lo menos un mes más que el otro”, bromea José Luis Alonso.

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