Meaño recupera cinco especies de maíz autóctono

La cooperativa “A Milpa do Salnés” quiere recuperar cinco variedades de grano tradicionales en la comarca

El técnico Guillermo Rodríguez cuida una de las plantaciones.   | // T.H.

El técnico Guillermo Rodríguez cuida una de las plantaciones. | // T.H. / tino HERMIDA

Tino Hermida

La puesta en valor del cultivo del maíz en tierras salinienses es uno de los objetivos de la Sociedade Cooperativa Gale “A Milpa do Salnés”. Esta firma, de sello eminentemente local, tiene en marcha su proyecto “Volta á raíz”, que se plantea con la misión de rescatar cinco variedades de maíz autóctono de Galicia.

Este proyecto cuenta con el apoyo de la Axencia Galega de Calidade Agroalimentaria, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desenvolvemento Rural (FEADER), dentro del marco del Programa de Desenvolvemento Rural (PDR) de la Xunta de Galicia.

“Volta á raíz” trabaja con criterios de un modelo de producción centrado en las personas y en los recursos naturales de la comarca.

Respeto por la tierra

Uno de sus promotores, el técnico agrícola Guillermo Rodríguez reconoce que “en nuestro proyecto trabajamos con un respeto absoluto por la tierra, mediante el cultivo biointensivo a escala humana, para que el suelo mantenga su fertilidad y su cuidado nos devuelva una cosecha sana”.

Esta iniciativa tiene como objetivo general el estudio y análisis de la cadena de valor que ofrecen cinco variedades de maíz autóctono gallego, desde la producción primaria de manera natural, pasando por la transformación, usando técnicas y procesos agroalimentarios innovadores en Galicia y en España, hasta llegar al análisis señoril y organoléptivo de las harinas producidas a partir de las diferentes variedades en estudio.

Una técnica importada

“A Milpa do Salnés” adoptará la nixtamalización del grano de maíz, basado en la cocción del maíz en una solución alcalina a una temperatura cercana al punto de ebullición.

Se trata de una técnica muy empleada en Latinoamérica con la que se obtienen harinas de mejor calidad con mayor valor nutricional, explica el técnico.

El modelo, en experimentación, partiendo desde el respeto máximo por el medio ambiente, “nos permitirá -apunta Guillermo Rodríguez- generar empleo, favorecer la repoblación de las zonas rurales en abandono y rescatar el patrimonio cultural gracias a la reutilización de infraestructuras autóctonas abandonadas, como los hórreos o los molinos de agua que se utilizan en Galicia desde la época celta”.

“Lo hacemos –agrega- procurando el trabajo desde una perspectiva de innovación y de sostenibilidad social, económica y ambiental, donde todos los procesos que derivan del proyecto sean amigables en general”.