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Cuatro décadas de un logro histórico para A Illa

Hace cuarenta años el ministro Ortiz Gamir colocaba la primera piedra del puente, una obra que transformaría el municipio

Gago Lorenzo y Vázquez, dos de las personas clave en la historia del puente.

La historia de A Illa, al menos en las últimas décadas, está íntimamente ligada a la construcción del puente. Esa infraestructura fue clave en el desarrollo del municipio y también supuso el cambio total de mentalidad entre los habitantes del municipio, además de abrir un territorio que estaba prácticamente sin explorar al turismo. Hace cuatro décadas, un 2 de octubre de 1982 se ponía la primera piedra de ese cambio brutal que experimentó el municipio, una primera piedra que culminaba una larga reivindicación y un logro solo achacable a la tradicional cabezonería de los vecinos de A Illa.

Un grupo de jóvenes ante el monolito que escenificaba la primera piedra del puente de A Illa.

Aquel acto contó con la presencia del ministro del Ministerio de Obras Públicas (MOPU), Luis Ortiz Gamir, y con la de tres personas que resultarían clave en toda esta historia y sin los que, probablemente, el puente no existiría: el diputado por UCD José Antonio Gago Lorenzo, el exministro Sancho Rof y el que era alcalde de Vilanova en aquel momento, Sito Vázquez. Este último echa hoy la vista atrás y recuerda con mucho orgullo todo el esfuerzo que se realizó para conseguir uno de los tres grandes objetivos que se planteó la ciudadanía de A Illa a mediados del siglo pasado: luz, puente y concello. Los tres se acabarían consiguiendo antes de que finalizase el siglo.

“Tenía 38 años y solo puedo calificar aquel día como el de una inmensa alegría, como el día en que ya no había marcha atrás, el puente, pese a algunos intentos por evitarlo, iba a ser una realidad después de tanto andar”, explica Vázquez. La reivindicación del puente comenzó de manera tímida en los años 50, con la creación de una comisión “pro-puente” que se acabaría diluyendo hasta la llegada de las primeras elecciones democráticas, en las que la candidatura independiente, aunque afín al PCE que lideraba Vázquez volvió a retomarla creando una comisión para ello, en la que estaban representados todos los estamentos de la que, por aquel entonces, era una mera parroquia de Vilanova. Pese a la proximidad con el Partido Comunista, el principal aliado en esa reivindicación resultó ser un hombre de UCD como era Gago Lorenzo.

Los políticos durante la inauguración de las obras que acabarían con el aislamiento del municipio.

Tras diferentes actos festivos con un importante fondo reivindicativo, como el concierto de Milladoiro, en A Illa se celebró una conferencia del PCE en la que Vázquez aprovechó para hablar con Santiago Carrillo y este le facilitó la copia de una propuesta que se había presentado en el Congreso para la construcción de ese puente. “Eran una sarta de tópicos, pero que nos beneficiaban mucho”, pero más les beneficiaba una de las firmas que aparecía estampada en el documento, la de Sancho Rof, que poco tiempo después se convertiría en el responsable del MOPU. Con esa documentación se presentaron en su despacho los integrantes de la comisión y el ministro acabaría soltando un exabrupto famoso en A Illa cuando se encontró en la documentación con su firma en la propuesta que se había presentado un tiempo antes: “Me habéis cogido por los huevos”.

A partir de ahí se realizó toda la tramitación para la construcción del puente, que tuvo un amplio eco a nivel nacional y a la que no le faltarían detractores que sus piedras pusieron en el camino “pero conseguimos superarlas porque habíamos logrado alinear todos los astros para contar, para bien o para mal, con un puente sin el que ya no se puede entender A Illa”, señala Vázquez.

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