Los bomberos tienen un déficit de casi 20 efectivos y afrontan con 9 al día la época de riesgo de incendios

Pese a la incorporación de 12 hace un año, la plantilla es insuficiente tras varias jubilaciones | A las intervenciones por fuegos en domicilios o rescates de mayores, se añaden en estos meses 5 salidas cada jornada por las velutinas

Los nueve profesionales de los bomberos de Ourense que estaban de servicio este martes.   | // IÑAKI OSORIO

Los nueve profesionales de los bomberos de Ourense que estaban de servicio este martes. | // IÑAKI OSORIO / J. Fraiz

Javier Fraiz

Javier Fraiz

La falta de personal en el servicio de bomberos de la ciudad de Ourense es una historia que se repite. Ni la incorporación de doce profesionales en 2022, en el primer mandato del gobierno de Gonzalo Jácome, ha conseguido corregir un mal crónico. Después de varias jubilaciones, el déficit se mantiene. Hay en la actualidad un total de 53 trabajadores operativos, lejos del número ideal. El mínimo deseable se sitúa en unos 70. En el año 2006, el servicio contaba con 71 efectivos y hoy son un 25% menos.

La Unión Europea y la Dirección General de Protección Civil y Emergencias recomiendan una cobertura de un bombero por cada 1.000 vecinos. En la ciudad residen más de 100.000 personas, por lo que harían falta medio centenar más de profesionales de extinción y salvamento. La incorporación de más personal es una necesidad, asegura el oficial José Benito Álvarez, el jefe en funciones del parque de bomberos de Ourense. “Tratamos de no bajar nunca de los 9 efectivos por turno” (los servicios duran 24 horas). “El número mínimo ideal sería de 11 por turno”, subraya. “Solicitamos que se saque una nueva oferta pública de empleo para poder cubrir las jubilaciones”.

El oficial José Benito Álvarez es el jefe en funciones del parque de bomberos.

El oficial José Benito Álvarez es el jefe en funciones del parque de bomberos. / INAKI OSORIO

Con una cobertura por turno de por lo menos 11 bomberos, “se podrían atender dos salidas completas de manera simultánea, como un incendio urbano, al que nos desplazamos en total seis personas –dos en la autoescalera y cuatro en la autobomba–, quedando cuatro bomberos más para otra emergencia, sin contar a la persona que está en la sala de comunicaciones”, explica el responsable del parque. Con los 9 profesionales al día de la actualidad, se responden de forma adecuada dos emergencias simultáneas cuando consisten en siniestros a los que puedan acudir cuatro profesionales por suceso, como por ejemplo un rescate.

Hasta la hora de comer, uno de los momentos del día en el que se registran más llamadas –la mayoría, por incendios en cocinas–, los bomberos aprovechan para practicar distintos tipos de operaciones. Antes de la acción, formación. Este martes, a la llegada de los periodistas, un grupo probaba el despliegue de la autoescalera, que puede alcanzar 32 metros de altura, como un edificio de siete plantas más bajo. Los turnos se dan el relevo a las 8.30 horas de la mañana. Una de las primeras tareas al iniciar el servicio consiste en comprobar el estado de los vehículos y el material.

Un grupo de bomberos, este martes, probando la autoescalera, que puede alcanzar los 32 metros.

Un grupo de bomberos, este martes, probando la autoescalera, que puede alcanzar los 32 metros. / INAKI OSORIO

Durante todo el año, los siniestros en los domicilios son frecuentes. “Habitualmente son pequeños incendios que afectan a la cocina y a la campana extractora”, confirma el responsable del parque. El envejecimiento y la vida en soledad, que sufren cada vez más un mayor número de mayores, se manifiestan también en el ámbito de la seguridad ciudadana. “Estamos interviniendo en bastantes rescates de personas mayores que se caen en su domicilio y no son capaces de levantarse. Nosotros facilitamos el acceso a los sanitarios, abriendo la puerta, si es posible, o por la ventana, con la autoescalera”, añade el jefe.

Un camión forestal ayuda

Además, cada época del daño da paso a un tipo específico de alerta. En invierno, surgen las incidencias con las calefacciones, estufas o chimeneas. En verano, los incendios forestales, en un municipio rodeado por monte y sometido a un calor extremo. Desde finales de mayo o principios de junio, “tenemos una media de cinco o seis salidas diarias para la retirada de nidos de velutinas”, señala el jefe del parque.

“Actuamos en viviendas y en edificios, así como en zonas verdes en las que pueda existir riesgo si no se retira el nido. Cuando no hay peligro, se encarga una empresa, por el convenio que el Concello tiene con la Xunta”, explica. Para hacer frente a la amenaza de la avispa asiática, los profesionales se visten con trajes de protección, similares aunque más gruesos a los de un apicultor, para evitar picaduras.

Es el segundo verano consecutivo en que los bomberos de la ciudad disponen de un camión autobomba que puede actuar en el entorno forestal, dotado para circular por lugares inaccesibles para el resto de vehículos de extinción, urbanos.

Los bomberos ofrecen una respuesta rápida y un conocimiento del entorno que les permite ser, habitualmente, los primeros en llegar a un fuego forestal en el municipio. “Somos la primera respuesta, nuestra prioridad es la defensa de las casas y propiedades. Si cuando llegan los forestales son capaces de terminar con la extinción sin nuestra intervención, nos retiramos”, concreta Álvarez.

Un grupo de bomberos, junto al camión autoescalera.

Un grupo de bomberos, junto al camión autoescalera. / INAKI OSORIO

Averías en vehículos antiguos

A pesar de las mejoras en personal y medios materiales acometidas por el gobierno local desde que Jácome es alcalde, quedan carencias. Al mencionado déficit de efectivos se suma la necesidad de contar con más vehículos. “Próximamente”, dice el oficial, recibirán un camión autobomba urbano.

“Necesitamos la renovación del vehículo de altura, porque es antiguo y sufre todos los años una avería que lo inutiliza”. El servicio dispone de otro camión que puede alcanzar los 42 metros, un autobrazo hidráulico cuyo despliegue es más lento que el de la autoescalera. “Tiene una fuga en un cilindro y está en la fábrica, para su reparación”, puntualiza el jefe.