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Faro de Vigo

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Menos de 50 bomberos disponibles y una línea roja: al menos 9 por turno

Ourense afronta el verano con el déficit crónico de personal del parque, aunque con una organización de efectivos cuyo objetivo es poder atender dos emergencias simultáneas

Efectivos de los bomberos de Ourense, con el jefe de servicio (i.), en el parque. FERNANDO CASANOVA

La suma de una docena de bomberos, operativos desde marzo de este año, “la mayor incorporación de efectivos casi de la historia de Ourense”, según destacaba en aquel momento el alcalde, Gonzalo Jácome, no ha bastado para atajar un problema crónico del servicio municipal de extinción y salvamento, como es el déficit de personal.

Después de ese incremento de un 30% en la dotación de recursos humanos, el Concello quiere combatir las carencias de efectivos recurriendo a 8 interinos, pero el trámite administrativo aún no ha finalizado.

En la actualidad, el servicio cuenta con un total de 53 profesionales en plantilla, aunque disponibles hay 48, puesto que 5 están de baja de larga duración. Con el objetivo de optimizar la plantilla y garantizar un mínimo de 9 trabajadores por turno, el trabajo está organizado en cuatro rotaciones.

“Desde que se recibe la llamada la reacción es casi inmediata. En el caso de que se registren dos o más emergencias simultáneas se establecen prioridades de respuesta”

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“Aun incorporando a los 8 interinos, estaríamos en los mismos números de efectivos de 2010, y han pasado doce años. Para garantizar al menos 3 salidas simultáneas el mínimo indispensable sería de 11 bomberos por turno, pero ahora solo se puede asegurar un mínimo de 9. Ese es el objetivo, no bajar de 9, para poder atender al menos dos emergencias a la vez. Esa cifra está garantizada a día de hoy, y así se ha cuadrado el verano, salvo que puedan sobrevenir bajas”, expone José Ramón Sánchez, el responsable del parque de bomberos de Ourense.

El tiempo de respuesta tras la recepción de una llamada de alerta por una emergencia es de 5-6 minutos. “Desde que se recibe la llamada la reacción es casi inmediata. En el caso de que se registren dos o más emergencias simultáneas se establecen prioridades de respuesta”.

El jefe del parque de bomberos de Ourense, José Ramón Sánchez (d.), junto al oficial José Benito Álvarez. FERNANDO CASANOVA

El pasado viernes comenzó la campaña de riesgo alto de incendios, y la ciudad está acostumbrada a registrar fuegos en su periferia, a ambos lados del Miño. En la interfaz urbana-forestal, los bomberos del servicio municipal tienen un papel clave para evitar que las llamas pongan en peligro a personas y propiedades.

La tarea de extinción es complicada en núcleos que pertenecen a la ciudad pero tienen un perfil rural, y un acceso difícil en algunos puntos, como Ceboliño, Velle, Cudeiro, Vilar de Astrés, Santa Mariña, Palmés o Montealegre.

“El riesgo es bastante alto”

“Afrontamos el verano con mucha cautela y sabiendo que la prevención ha escaseado bastante, y en algunos lugares no se han respetado las franjas de protección en torno a los núcleos, a pesar de las insistencias del Concello y la Xunta. Tenemos una masa forestal que crece rápido y venimos de una época con pocas lluvias y con previsión de sequía, que se puede ver en el propio caudal bajo del Miño. Estamos con un riesgo potencial bastante alto, sin olvidar a los incendiarios”, indica el jefe de bomberos de Ourense.

Desde el pasado mes de diciembre, el servicio municipal cuenta con un vehículo para el ámbito forestal, con tracción 4x4, que facilita el acceso a puntos del municipio donde la intervención resulta más complicada por la orografía.

En el caso de un incendio en el monte que suponga una amenaza a casas o vecinos, por proximidad, los bomberos, que cuentan con una red de hidrantes por el municipio para poder garantizar el suministro de agua para los vehículos, trabajan en coordinación con los servicios de la Xunta, que ejerce el mando único en los operativos de extinción.

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