Sequía, viento, rayos, difícil acceso, una orografía que favorece la combustión y el paso de un tren tras el que presuntamente surgieron varios focos cerca de la vía. Son demasiados factores que complican aún más la ecuación de los incendios forestales, una emergencia para Galiciaen particular para la provincia de Ourense–, en este verano negro.

Los vecinos, con lo que tienen y como pueden, sumaron sus fuerzas a las de los bomberos forestales, los agentes, los medios aéreos y los efectivos de tierra, pero la capacidad de extinción se vio desbordada. La lluvia, tan esperada, llegó con las tormentas a media tarde y echó una mano. Fue decisiva. La naturaleza salvando a la naturaleza.

Uno de los focos de Boborás, durante su avance. F. CASANOVA

Un incendio con varios focos registrado por la tarde en las proximidades de la vía del tren puso en peligro a las parroquias de Astureses (Boborás) y Longoseiros (O Carballiño); a primera hora de este jueves llevaba arrasadas 120 hectáreas. También se registró un conato en O Peliquín, en Ourense, cerca del trazado, lo que hace sospechar de una causa-efecto entre el fuego y el paso del convoy, aunque Adif despeja por el momento la cuestión.

Antes, a las 12.30 horas, había comenzado un incendio en la parroquia de San Cosmede de Cusanca (O Irixo), que también afecta a Dozón (Pontevedra) y ha arrasado 470 hectáreas, según la estimación realizada por la Xunta a primera hora de la mañana. La complicada situación de la comarca por el fuego, con peligro para varios núcleos, obligó a activar la situación 2 en todo el distrito Arenteiro-O Ribeiro, una medida inhabitual.

El fuego cerca de la vía, entre Boborás y O Carbaliño. F. C.

Fue necesario interrumpir a las 16.10 la circulación entre O Irixo y Lalín por la presencia de fuego cerca de la infraestructura. En el primer municipio quedó detenido un tren de media distancia Ourense-Santiago, en el que los viajeros estuvieron a la espera hasta seguir por carretera. El tránsito quedó restablecido esta madrugada.

Una vecina en Boborás se protege del intenso humo. F. CASANOVA

A situación é crítica. Temos varios puntos de incendio en Fondo de Vila, Eixán, Cibreiro, Rodas, Xuvencos. Poñede coches en posición de saída. Regade o entorno das vivendas e sobre todo protexédevos”, pedía la alcaldesa de Boborás, Patricia Torres.

Está desmadrado, es una zona con muchos núcleos pegados y no tiene parada”, decía, frustrada, ante el avance del fuego. Cuando la lluvia descargó la situación mejoró mucho. La regidora pidió a los vecinos, sobre todo a los mayores, que se confinaran en casa para evitar intoxicarse por el humo.

Sobre las 21 horas, Torres apuntaba: “Entre el trabajo de los medios y la lluvia se controló la situación un poco, pero los incendios no están extinguidos y vendrá la UME a Boborás y O Irixo para evitar que se reaviven”, explicaba. “Esperemos que no”, añadía.

El fuego entre O Irixo y Dozón (Pontevedra).

El fuego entre O Irixo y Dozón (Pontevedra). BRAIS LORENZO

El incendio cuyo origen será investigado afectó a los trenes de ancho convencional que circulan entre Ourense y Santiago, según Adif. Medio Rural no concretó las posibles causas, porque la extinción es prioritaria. La regidora de Boborás y fuentes del operativo atribuían el fuego al paso del tren. A preguntas de este periódico, Adif dijo que el origen “está sin determinar”.

Hace unos meses, la Audiencia Nacional condenó al administrador ferroviario y a la operadora Renfe a pagar más de 68.000 euros por un fuego desencadenado en la misma zona por las chispas de un tren que tenía los frenos en mal estado: las llamas arrasaron 180 hectáreas entre Boborás y O Irixo en junio de 2015.

En el Macizo Central, una zona de montaña en la que pequeñas distancias requieren más de una hora de desplazamiento en un vehículo, donde la pronunciada pendiente dificulta la extinción, más incluso si el viento sopla con intensidad, el fuego consume el territorio a un ritmo feroz.

Vista del incendio del Macizo Central desde el pueblo de Santa Cruz. BRAIS LORENZO

Dos voraces incendios en Laza y Chandrexa de Queixa, que comenzaron este martes, confluyeron hasta formar un macroincendio que en conjunto ha quema 1.350 hectáreas, según la información ofrecida a primera hora de esta mañana.

La Xunta llegó a activar la situación 2 por la peligrosa aproximación del fuego al núcleo de Taboazas, en el municipio de Chandrexa. A última hora de la tarde se solicitó la desactivación de dicho nivel porque había remitido el peligro, gracias a la descarga de lluvia.

Una vecina en As Taboazas, en Chandrexa de Queixa, con el incendio detrás. BRAIS LORENZO

“Esta agua cayó del cielo, por lo menos podemos dormir más tranquilos”, decía al alcalde, Francisco Rodríguez, a las 20 horas de ayer.

Seguía activo en Valdeorras el frente que comenzó el martes en Casaio, cerca de la ermita de San Xil. Las llamas han quemado unas 440 hectáreas. La extinción se vio dificultada en el lugar por la orografía y el difícil acceso. La lluvia de ayer también llegó a la zona y ayudó a aplacar el fuego.