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La camarera de Cangas desaparecida en Gandía denunció por acoso a otro tripulante del oceanográfico del CSIC

La Guardia Civil asume el caso e interroga a todos los embarcados en el 'García del Cid'

Carmen Fernández estuvo de baja y fue requerida para volver al barco en julio

Cubierta del buque oceanográfico “García del Cid”, del CSIC. | // ICM / CSIC

El buque oceanográfico García del Cid, adscrito a la flota del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), atracó en el puerto de Valencia pasadas las seis de la mañana de ayer procedente de una zona situada a unas 25 millas de la costa de Gandía. Con una persona menos a bordo de la dotación con la que salió de puerto hace poco más de una semana, y que permanece desaparecida desde la mañana del domingo. Se trata de María del Carmen Fernández Vázquez, natural de Cangas (aunque residente en Bueu), de 43 años, casada y con tres hijos. Tripulante del barco como camarera, un empleo que desempeñaba desde el año 2018 para las sucesivas campañas de investigación encomendadas a la embarcación.

Con un periodo prolongado de baja médica entre medias, según han podido saber FARO, y tras haber denunciado por acoso a uno de los tripulantes. Este periódico ha tratado de obtener explicaciones del CSIC, reiteradamente y desde la tarde del lunes, sin que esta institución dependiente del Ministerio de Ciencia haya explicado por qué la mujer compartía buque con la persona a quién había demandado por hostigamiento, y sin que se haya pronunciado públicamente sobre esta desaparición en su página web corporativa o redes sociales.

El buque ocenográfico 'García del Cid' CSIC

Los trabajos de búsqueda del cuerpo proseguían este martes, ya sin medios aéreos y sin la participación del oceanográfico, y sin esperanzas –apuntan fuentes de la investigación– de hallar a la mujer con vida. A la flota pesquera que opera en ese área, principalmente de arrastre de bajura, se le ha pedido colaboración para tratar de localizar el cadáver. La Guardia Civil de Valencia ha asumido los trabajos de investigación por este caso, razón por la que ayer tomó declaración a las personas con las que Carmen compartía los reducidos espacios comunes.

No se ha descartado ninguna hipótesis y desde el instituto armado han llamado a la prudencia para no aventurar las causas por las que esta tripulante ya no estaba en su camarote a las 8:00 horas de la mañana del pasado domingo. Fuentes próximas a las pesquisas habían indicado que se localizara una nota de despedida en su camarote, extremo rechazado por el entorno de la familia. Sí se encontró una libreta que utilizaba esta trabajadora del buque del CSIC a modo de diario personal.

En tanto la investigación está en curso –se han desplazado a Valencia el marido y un hermano de la tripulante–, no se ha despejado si existe relación entre la desaparición y la denuncia previa que había interpuesto la mujer de Cangas contra su compañero de embarcación. Tampoco la identidad y el cargo que este varón desempeñaba en el García del Cid.

Entre las preguntas trasladadas por FARO al organismo que preside Eloísa del Pino, y que tampoco no fue contestada, está la de una eventual petición de Carmen Fernández de no compartir buque con el demandado. El García del Cid, de poco más de 37 metros de eslora y estrenado en 1979, inició el pasado 4 de septiembre una nueva campaña dentro de un proyecto europeo coordinado por el Institut de Ciències del Mar (ICM) de Barcelona. Fue la última para Carmen Fernández, que fue requerida en julio para reincorporarse a la tripulación.

Protocolo

El CSIC dispone de un protocolo contra el acoso, como figura en su web. El año pasado, el ministerio que comanda en funciones Diana Morant anunció la apertura de una investigación por denuncias de acoso que se habrían producido en un centro del CSIC. La política del ministerio es de “tolerancia cero frente al acoso”, señalaron entonces a Efe fuentes ministeriales.

El pasado marzo, por otra parte, el Juzgado de lo Social número 1 de Vigo declaró improcedente el cese de un contramaestre que ostentaba este puesto en el buque de investigación marina Vizconde de Eza y al que se le extinguió su contrato de trabajo tras ser grabado en el camarote de una científica –con la que había mantenido una relación sentimental en una anterior campaña– hurgando en sus sujetadores.

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