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Un campus híbrido y multidisciplinar

Los 127 alumnos de la primera promoción de la Universidad Intercontinental de la Empresa asisten a clases simultáneas entre Vigo y Pontevedra y comparten asignaturas entre grados

Alumnos, durante una clase simultánea con sus compañeros de A Coruña en un aula de la UIE en el campus de Vigo. Pablo Hernández Gamarra

La Universidad Intercontinental de la Empresa (UIE), promovida por Abanca y Afundación, se estrena en el sistema universitario gallego con vocación de “marcar una época” gracias a un ecosistema construido en torno al alumno. La primera promoción está integrada por 127 alumnos –67 en el campus de A Coruña y 60 en el de Vigo–, matriculados en cuatro grados y un MBA en los ámbitos de la administración de empresas y el derecho y la ingeniería.

“Heredamos la historia y la exigencia que ya teníamos en la formación, pero con una metodología totalmente nueva que supone un reto tanto para los alumnos como para los profesores, que hemos tenido que superar un proceso de desaprender y reaprender. Es muy exigente para todos, pero creemos que va a dar muy buenos resultados”, destaca el decano de la Facultad de Administración y Dirección de Empresas de la UIE, Álvaro Gómez, sobre el arranque del curso.

Los alumnos se han incorporado a entornos híbridos, con clases síncronas en ambas ciudades e interactivas, y con una formación interdisciplinar, ya que todas las titulaciones tienen cinco asignaturas comunes, entre ellas, una de pensamiento crítico y otra de gestión de la diversidad cultural impartida en inglés. “Es una parte muy importante de nuestro modelo. Queremos que los estudiantes se mezclen desde el principio. Compartir visiones diferentes en las materias y también en grupos de trabajo va a enriquecer mucho su experiencia”, añade Gómez.

Uno de los elementos más novedosos, además del acompañamiento, es el contrato de aprendizaje, “un compromiso a tres partes” que firman alumno, profesor y rector y que constituye “una guía permanente” de cada asignatura para el estudiante en la que puede encontrar no solo contenidos, horarios y materiales, sino también las calificaciones que va obteniendo semanalmente.

“Un examen final con un peso del 50-60% no es evaluación continua. En la UIE el trabajo diario y autónomo del estudiante es muy intenso, pero también valorado. Puede haber exámenes finales, pero nunca con un peso superior al 20%, ni tampoco en el caso de los parciales. Esto no significa que sea fácil aprobar, porque tenemos un índice de permanencia de 6 en el grado. Es una demostración de nuestro rigor, somos una fundación privada sin ánimo de lucro y los beneficios se reinvierten en el alumno y la infraestructura. Queremos convertirnos en una referencia”, subraya el decano de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la UIE, Eladio Dapena.

“Perseguimos el aprendizaje significativo que permanece a lo largo del tiempo, no memorizar para un examen conocimientos que luego se olvidan. Y las asignaturas se complementan para que toda la formación esté integrada. Es una experiencia muy novedosa y motivante para todos”, apunta Dapena.

La UIE evaluará el progreso de sus alumnos a lo largo del curso, lo que permitirá tomar medidas correctivas si fuese necesario: “Haremos encuestas cada 4 semanas y, todos los años, los profesores deberán actualizar el contrato de aprendizaje. Nuestro compromiso es ofrecer a los alumnos lo último de lo último”.

El modelo en el que llevan trabajando dos años también incluye un prácticum con actividades extracurriculares. “En el primer curso, están más orientadas a las habilidades que necesitarán para su titulación, como trabajo autónomo, gestión del estrés o competencias digitales. Pero a medida que avancen tendrán experiencias en las propias empresas, donde recibirán clases de los profesionales. Y además de intensificar nuestros vínculos con las empresas, también potenciaremos contratos de aprendizaje-servicio en todas las asignaturas”, detalla Dapena.

En los planes de estudio figuran además prácticas obligatorias en empresas y la posibilidad de hacer el trabajo final de grado en la industria, así como cursos intensivos de verano y tres asignaturas de libre elección de cualquier ámbito de conocimiento e incluso de otras universidades. Respecto al inglés, ya presente desde primero, el segundo semestre de tercero se impartirá íntegramente en este idioma.

La UIE ya planea abrir una tercera facultad y quiere “cooperar” con las tres universidades públicas gallegas. “El vínculo está abierto. Tenemos mucho que aprender de ellas y será un orgullo colaborar en cualquier actividad”, asegura Eladio Dapena. Su homólogo vigués, Álvaro Gómez, asegura ue el impacto en la matrícula del sistema público será muy pequeño: “Aspiramos a tener un grupo reducido de alumnos, no a masificarnos, porque apostamos por la calidad y la atención al alumno. Queremos atraer a los jóvenes gallegos que se iban a instituciones privadas de otras comunidades y también a los de fuera. No venimos a competir, sino a sumar”.

 En virtud del nuevo real decreto de universidades, la UIE deberá ampliar su actual oferta de forma progresiva para llegar a impartir 10 titulaciones de grado, 6 de máster y 2 de doctorado. Y es precisamente en el ámbito de la investigación donde pretende “tender puentes” con las universidades públicas e incluso realizar proyectos conjuntos. ”Nuestro modelo de doctorado también será muy novedoso y orientado a resolver problemas de las empresas gallegas”, avanzan los rectores. 

Alumnos del primer curso de la UIE, flanqueados por los decanos Álvaro Gómez y Eladio Dapena Pablo Hernández Gamarra

“Nuestros profesores saben quiénes somos” 

Los primeros alumnos de la UIE proceden del Bachillerato, pero también de otras titulaciones de universidades gallegas o de ciclos formativos. La mayoría son gallegos, pero también hay estudiantes latinoaméricanos e incluso se ha incorporado una joven afgana gracias a las becas establecidas por la institución para sufragar una matrícula que oscila entre los 9.500 y los 10.700 euros.

“Nuestros planes de captación internacional se centran en Latinoamérica y China”, explica el rector del campus vigués, donde también estudian los 127 alumnos del extinto Ieside.

La atención personalizada y la relación con las empresas son algunas de las ventajas que apuntan los estudiantes. “Es una carrera muy práctica y los profesores saben lo que las empresa requieren, lo que nos aporta muchísimo. Y es importante recalcar que no nos regalan nada”, destaca Ana Sánchez, de Administración de Negocios Digitales. La UIE le ha permitido además adaptar su horario para poder compatibilizar las clases con su trabajo.

El lucense Pablo Fernández y y el baionés Alejandro González, de ADE, cambiaron las universidades de Santiago y Vigo, en el caso del segundo también la carrera, para probar suerte con un “método innovador” y un plan de estudios “más riguroso”.

“Es un sistema muy enriquecedor y los profesores saben exactamente quiénes somos”, añade su compañero José Antonio Escarda, de Pontevedra. Por su parte, Laura Cuña , de Cangas, y Lara Correa, de Redondela, ponen en valor la evaluación y la tutorización continua.

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